Amigos, Desconocidos, esta atrocidad ya lleva una temporadilla en su vaina de letargo, haciendo girar los pulgares y mirando al techo. Se habrán dado cuenta.
Es decir, les tengo abandonados a ustedes mientras confraternizo con otra gente. Soy lo peor y soy consciente. Verán, es que la constancia y el persevero no venían incluidos en mi paquetito de virtudes, pero de vez en cuando me levanto de mis cenizas, me las sacudo de la ropa y digo: “Jo, ya ha vuelto a suceder“. Y entonces abro un journal nuevo y el ciclo se repite, como ustedes sabrán si eran asiduos lectores de Trahn o de Nikos.
Bueno, pues ha vuelto a suceder. La juerga continúa en
www.livejournal.com/users/lectorconstante
donde recomiendo a los Amigos y Desconocidos Lectores Constantes todo tipo de libros bellos y necesarios.
A ver lo que me dura.
Grmpñfgh.
Tengan cuidado ahí fuera, donde todo gira y nada permanece.
Atrocidad.

2 Comments
Señor lector constante le escribe una “lectora inconstante”. Tengo una duda que hierve en mi cabeza hace muchos días; y es que estuve pensando en la palabra “lector” y su antónimo exacto. pregunté a todo el mundo, y me dijeron: no existe el antónimo exacto, busqué en todos los diccionarios habidos y por haber y nada…Le pido por favor respondame esto.
¿Acaso será que tenemos que referirnos a los que leen poco como ignorantes o incultos? ¿solamente entonces se adquiere la cultura y los conocimientos a través de libros? ¿cual es la palabra exacta que define a los que no tienen el hábito de leer, será : “no-lectores”, “semi-lectores”, “under-lectores”?
Gracias…
No hay, que yo sepa, un antónimo exacto de “lector”, y tampoco lo hay para “conductor” o “corrector”, por ejemplo. Si se refiere usted al que no sabe leer (ni escribir) porque nunca ha aprendido a hacerlo, ahí tiene “analfabeto”. Si se refiere usted al que aprendió a leer y escribir pero ha perdido esa capacidad, la neurología tiene “alexia” y “agrafia” para ambos asuntos.
En cuanto a los que leen poco, le diré que El Lector Constante no juega jamás al fútbol y no considera que se esté perdiendo nada fantástico. Los que no leen o leen poco, seguramente están igual de felices y despreocupados al respecto. Déjelos que hagan con su ocio lo que gusten, porque nuestra vida está pesada y medida, y no sabemos el día ni la hora, y no podemos perder tiempo cuestionándonos la falta de lectura ajena.
Tenga cuidado ahí fuera, donde cada uno responderá de sus actos.