Buenos días, Amigos y Desconocidos Lectores Constantes.
Ayer, en plena posesión de una tristeza inhumana, iba a escribirles una larga y absurda entrada sobre asuntos mundanos, sobre el amor y otras catástrofes, pero me asaltó un repentino pudor a exhibir otra vez las entrañas en este lugar de estudio y meditación. Básteles saber, Amigos, que fue un mal día para dejar de inhalar pegamento y que calmé la ansiedad, la furia merovingia y el desconsuelo entrando en un par de librerías de segunda mano y poniéndome tibia a comprar exquisiteces encuadernadas. Lo que se dice una orgía libresca en toda regla. Yiiiiju.
Compré un Robert Sheckley, el muy bello La séptima víctima, porque en algún momento se lo presté a un Amigo Lector y ya no recuerdo a quién. La Biblioteca Constante es generosa y desmemoriada, y así le luce el pelo. Tengo que reponer fondos de vez en cuando y ya lo he asumido, pero que sepan los morosos que hay un dios justiciero y que lo que ustedes no devuelven a mi estantería, otro Lector Constante se queda sin leerlo. Cabrones egoístas.
Compré también, por idénticas razones, un hermoso Richard Matheson: el increíble Soy leyenda o, como lo llaman los fans cachondos, Soy merienda. Está al caer la última adaptación al cine, como ustedes ya sabrán, y ahí estaremos todos, levantando una escéptica ceja al ver a Will Smith encarnando a Neville. El que no haya leído el libro para entonces, no tiene derecho a levantar la ceja. Ya están tardando en pedírmelo quienes quieran leerlo.
Compré un Daniel Keyes, el único que he leído de ese autor: Flores para Algernon. Simplemente porque quería leerlo otra vez, el mío está en Asturias y esta edición estaba barata.
Compré dos bonitos tebeos de un fulano llamado Pasqual Ferry, que los Lectores Constantes de Tebeos probablemente conozcan bien, porque me gustan sus dibujitos: Sebastian Gorza y Crepúsculo. Edita Toutain y tienen esta pinta:

Cubierta y trasera de Sebastian Gorza.

De Crepúsculo tengo solamente la cubierta:

Detrás dice: “¿Sabe? Puedo matarlo sin ni siquiera tocarle un pelo. La gente como yo puede hacer esas cosas“.
(Todas las imágenes están tomadas de http://comics.imakinarium.net/, sin ningún ánimo de lucro y con la bella intención de enseñarles a ustedes lo bien que hace su trabajo alguna gente)
Compré también poesía, que es un género que hemos tratado muy poco en este Manual de los Jóvenes Lectores, por razones que resultarán obvias hasta para el más zoquete de entre ustedes. Tengo una sección específica para el asunto, la abandonada El gato esperó un rato, y en algún momento me pondré con ella, pero no será hoy.
Hoy les digo solamente que ayer compré El bienestar de los demonios, de Víctor Mira, un pintor (y poeta) que murió hace unos años por causas naturales. Es natural que si uno salta a la vía del tren cuando está pasando, muera de inmediato, ¿no? Otro día hablaremos de este señor y de otros tantos que un buen día dijeron:”ahí os quedáis, compañeros“, y se fueron por su propio pie a endulzar las fresas (desde abajo).
Por último, el amable librero de una de las tiendas me dejó zambullirme entre sus libros cual Tío Gilito en su depósito de monedas, y me regaló dos libros: La granja fantasma y La dama sin límites, relatos de Seabury Quinn que debo recomendar a los fans del suspense y la cosa policiaca y fantástica. La librería queda en la Calle de las Fuentes 2, cerca de Ópera, y se llama Ozymandias (por el poema, no por Watchmen).
Con eso, volví a la pequeña, fría y solitaria Biblioteca Constante. No es una forma de hablar, realmente es pequeña, hace un frío de pelotas en ella y la habito en solitario: aunque la semana pasada encontré un excelente ejemplar de rata muerta en el alféizar de la ventana (y tampoco es una metáfora), no creo que puntúe como compañera de piso.
Maldiciendo el frío y la soledad, que son cosas muy malas cuando uno está rabiando de celos y sufriendo los habituales tormentos del amor no correspondido, me metí en el jersey más grande que tengo (capaz de albergar tranquilamente una fiesta de universitarias), me hice un cazo de café y encontré un mensaje del amigo Sun T, que me enviaba una curiosidad que no me resisto a compartir con ustedes: las Bibliotecas Raritas. Vean, vean de qué estamos hablando:

Esto es la fachada de la Biblioteca Pública de Cardiff, Gales. Y esto, también:

¿Sorprendidos? Pues hay más bibliotecas con esta pinta. La de Kansas City (Missouri), sin ir más lejos:

Los de Missouri han demostrado cierto criterio a la hora de elegir los libros. Historia de dos ciudades, por ejemplo, o Romeo y Julieta. Miren más de cerca, miren:

Y también Cien años de soledad, si la vista no me engaña, y Fahrenheit 451:

Juraría que también la espléndida Matar a un ruiseñor. Y, sin duda, El señor de los anillos:

Curioso, ¿verdad? Las fachadas de estas bibliotecas, según leo, son de carácter temporal, lo que me parece estupendo. Las bibliotecas merecen ser edificios hermosos y venerables, pero estas fachadas llaman inevitablemente la atención del transeúnte, que a lo mejor es un Lector Inconstante, que ha perdido el rumbo y no recuerda las cosas importantes de la vida, como el libro bello o el queso de cabra.
Pueden encontrar más imágenes y más información en el mismo lugar donde yo lo encontré.
En este blog, por ejemplo:
http://deputy-dog.com/2007/11/30/can-you-spot-the-library/
O en esta cuenta de flickr:
http://www.flickr.com/photos/88641061@N00/459351602/
Imágenes de un proyecto parecido en Leiden (Holanda), donde los libros empleados para la fachada tratan de la historia de la ciudad:
http://photo.shoq.com/daily-photo/787/What-to-read
http://photo.shoq.com/daily-photo/788/What-to-read
Gracias a todos ellos por su involuntaria colaboración en esta ociosa entrada de sábado.
Y con esto cerramos por hoy, Amigos. Me voy a sufrir de lo mío, que ya saben ustedes lo que es y las ganas que tengo de que se me pase de una puta vez, y les dejo a ustedes a lo suyo. Lean alguna cosa buena. No tendremos amor y no tendremos calefacción central, pero tenemos libros bellísimos por todas partes. Y qué sería de nosotros sin ellos.
Tengan cuidado ahí fuera, porque el invierno va a ser largo.

18 Comments
Como compañera de piso parece claro que no, pero como compañera a secas aquello que un día fue una rata puede mostrar una fidelidad mayor en comparación con la mayoría de seres vivos -roedores o no- que llamarán a tu puerta, o a tu ventana. Yo vendía dos tomos grandes de Pasqual con otros dibujos parecidos a esos, y a dos pesetas, pero lo dicho: vendía, hasta hace una semana. Habré perdido el gusto.
Sí, mejor gusto tienen, que en la biblioteca galesa se adivinaba mucho géltex con estampación en la sobrecuebierta y Dan Brown.
Va a ser muy largo, sí.
Pero eso es lo hermoso del Invierno, ¿no? Que es esa época del año que invita a sacar los cuchillos al salir a la calle para procurarse unas pieles y alimento para sobrevivir.
Querida niña:
Absorta me dejas, como siempre. Y deja de sufrir, jodida, que en el norte, somos muchos los que te queremos.
Avisa cuando vuelvas. Prometo invitarte a queso
Gracias a Skady por descubrirme este blog, y a tí por tu forma de escribir tan fresca y graciasadiosdelamorhermoso por no utilizar todos los recursos literarios del mercado para que se note que eres leída. Ahora debo regodearme unos minutos en el placer de descubrir que ya somos alguna más las que hablamos el mismo idioma y recrearme en lo que cuentas y como lo cuentas.
Las primeras obras de Pascual Ferry me retrotraen directamente a los primeros noventa. Aunque nunca he sido muy defensor de este dibujante, si lo fui en su día de Jose Mª Beroy y Fernando de Felipe.
En cualquiera de los tres casos, en la actualidad nos encontramos con el puro vacío. Decir es, que Ferry y Beroy trabajan para el mercado norteamericano (Marvel, DC…) y de Felipe? fiiuuuuu…
Recuerdo que el “Crepúsulo” nació en medio del maremágnum Mooresco, Milleriano o Morrissoniano e impactó muchísimo llegando a captar muchos adeptos. Sin lugar a dudas, Pascual Ferry es un dibujante de técnica exquisita.
Ahora que ciertos álbumes de Toutain están de saldo, recomiendóle un vistazo a “La Enfermedad del Sueño” del citado Beroy.
Me pillaré ese de Richard Matheson, me ha dado el pálpito cuando te he leído. Que, por cierto, me haces mucha gracia
)) ¡Ah! Y yo formo parte de los zoquetes constantes.
Y ánimo mujer, que dicen que estos momentos de desdicha, de mirarnos el ombligo y de andar debajo de nuestra piel son en los que más creamos, más sacamos de nosotros y más nos conocemos.
Mientras te leía sonaba esta bonita canción pastel de la BSO de Garden State y cuya compañía me ha gustado, oye. Bonnie Somerville – Winding Road
“Well, the rain keeps on coming down
It feels like a flood in my head
And that road keeps on calling me
Screaming to everything lying ahead”
Es muy triste lo que voy a contar. Fui, ayer, a comprar el libro de “soy leyenda” y cuando se lo pedí a la azafata de la FNAC, me miró con cara de -Otro más que compra el puto libro de Will Smith- y me dio uno de los 40 que tenían en el expositor, con el citado actor en la portada y con un pequeño rótulo que indicaba la web de la peli, pagué y, ya en casa, empecé a leerlo y, como es tan pequeño y chulo, pues lo acabé ese mismo día, eso sí, hoy no me ha hecho tanta gracia no haber dormido, de ahí que este tan espeso.
Lo dicho, gran-pequeño libro y cientos, miles, de gracias por la recomendación.
Páselo bien en las fiestas y recupérese, si puede, claro.
Si no han leído “Gramática parda” de García Hortelano, no esperen más y cómprenlo, róbenlo o pídanlo ya, que lo merece.
Salud
No soy constante en casi nada pero me gusta este blog, de verdad.
Hola. Enhorabuena por el blog. En la biblioteca galesa tienen peor gusto, pero mejores encuadernaciones. Cubrir con libros algunas atrocidades arquitectónicas tal vez no fuera una mala opción. Matheson es autor, además, de algunos cuentos bellos y oscuros. Saludos.
Nadie arqueará los ojos con Will smith porque está basado tan libremente en el libro que quizá crean que están viendo una adaptación de “resident evil”, lo que no quita que sea entretenida y que se vea como se hacen unas dominadas como dios(bueno, el Gold Gym)manda.
Qué cuerpos tan bonitos dejan los esteroides.
Estimada Srta Ingram,
¿Le importaría recomendarme un par de librerias de esas de viejo en Madrid? Tener esta información es tan vital como tener en casa una tarrina de helado de chocolate de 1 kg.
Muchas gracias.
(reverencia y retrocedo sin dar la espalda).
Amigos y Desconocidos Lectores Constantes, gracias por su presencia y sus comentarios. Respuestas individuales en mensaje común, como ya va siendo costumbre.
Jorge: la rata duerme ya con sus ancestros, en el Gran Vertedero, donde todo es basura y alegría. Quiera Yaveh Elohim darnos esa misma bendición a los Lectores.
Ra: le confieso mi absoluta ignorancia respecto a eso que usted llama géltex. Suena a la materia de la que está hecho el futuro, como la ferrofibra o el kevlar.
tnarik: si usted lo dice. Yo preferiría quedarme junto a la hoguera, y esperar a que algún amable macho de la tribu traiga y depile el mamut.
Skady: gracias por la innecesaria preocupación. El amor tiene esas cosas: un día te tiras por los suelos, otro día te subes por las paredes. Ya pasará.
Penélope: gracias por venir. Respecto a usar recursos para demostrar haber leído… hombre, esto se llama el Lector Constante. Vergüenza me daría recomendar sin haber leído.
Gustavo Rico: en realidad, de Ferry me gustan más los dibujos que los guiones. Anoto los nombres que usted recomienda, le agradezco la molestia y le debo un mail, soy consciente.
Miss Lorite: no tengo ni idea de si es cierto eso que dice de los momentos de desdicha. Yo, en los momentos de desdicha, me limito a ser muy desdichada. Gracias por el apoyo moral, en todo caso. Pasará, pasará, si Yaveh Elohim escucha mis plegarias.
Mibilba: me alegro de que le haya gustado. Matheson era un titán, hará bien en leerlo donde lo encuentre. Anoto su recomendación, aunque hay poca literatura española contemporánea en la Biblioteca Constante.
DQR81: gracias por venir. A mí también me gusta, a ver si empiezo a cuidarlo como se merece.
Recaredo Veredas: ¿puede ser más concreto y citar títulos de los cuentos que recomienda? Ya ve que algunos Lectores Constantes hacen mucho caso a las recomendaciones, y yo misma tampoco he leído tanto como quisiera del señor Matheson. Gracias por adelantado.
Versión07: será un placer. Le cuento el recorrido de hoy por la mañana, a ver si le sirve. Ahí tiene.
*En la calle Hortaleza, en el número cinco, tiene usted una librería estupenda, pero estupenda de veras. Se llama Pérez Galdós. Vaya con tiempo, tienen muchas cosas en doble fila. Y, si puede, échele un vistazo al catálogo, en iberlibro, porque hay cantidad de cosas que están en el almacén y no expuestas. El dueño es serio y amable.
*En la calle Montera 33, tiene la librería La Tarde, que es muy recomendable porque está dentro de un patio silencioso y fresco, el pasaje del Comercio. Un oasis de calma. Tiene material a cascoporro, especialmente ciencia ficción. Eso sí, en inestables y claramente peligrosas pilas. Los dueños son también amables, aunque no he hablado mucho con ellos.
*En la calle San Andrés, casi llegando a la plaza del Dos de Mayo, está la librería Arrebato. Es pequeña, pero se curiosea bien. Y el dueño es persona amabilísima, que reserva cosas e informa puntualmente de los eventos que organiza, que son bastantes. Y si no tiene mucho lío, da charla a los clientes.
*En la plaza del Dos de Mayo, junto al café Mahón, tiene usted la librería Rincón de Lectura. Buena también, y más grande que las mencionadas anteriormente, lo que facilita el paseo entre libros y el manoseo de ejemplares. Dueño amable (empiezo a parecer idiota, pero es que conmigo son siempre amables), mucho material, bonitas bolsas azules.
Hoy no he ido a ninguna más, pero también le recomiendo el Coleccionista (en la calle Tribulete), las de la calle de las Fuentes (Ozymandias y… euh… como se llamen las otras dos, que ahora no caigo), la cuesta Moyano, que seguro que conoce de sobras, y los puestos del Rastro, si se va temprano y sin prisa. El Desván del Libro, en Fernán González, tampoco está nada mal. La librería Iberoamericana que queda cerca del Prado merece un vistazo, aunque sólo sea porque allí encontré mi precioso ejemplar de las ilustraciones de José Guadalupe Posada.
Y con esto termino, Amigos Lectores, porque me esperan veinte áridas páginas que escribir. Y ya saben, el amor, el sufrir, esas minucias que ocurren cuando no está uno leyendo ni escribiendo. Grmpfgh.
Tengan cuidado ahí fuera, donde arden los libros y los lectores.
Servidora de usted para los restos.
Un día tengo que unirme a alguna de esas incursiones que hace, que no sólo de amazon vive el hombre y el click,clik tiene menos gracia que rebuscar entre pilas inestables con olor a polvo. Y de paso le gorreo el “soy merienda” si es que no me lo traen los reyes antes.
Ciao!
¿Y qué me dices de la simpar librería de la calle carranza? Imposible entrar, un dueño tan comunicativo como un personaje de Jean Pierre Melville, un puesto exterior compuesto a base de libros de El barco de vapor y revistas de decoración de otras décadas… Una puta delicia.
Y sin embargo, les encargué y compré un lirbo de Gonzalo Suarez y oye, ¡pero que muy bien!
Respecto a lo de los escritores suicidas, es obvio que cuando alguien se quita de en medio, su obra gana una barbaridad.
Hola! Enhorabuena por el blog.
De Pasqual Ferry hay un libro bellísimo, tanto en textos como en dibujos, que se llama “La ruta de la medusa”. Quizás ya hayas llegado hasta él.
Un saludo.