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	<title>Lector Constante &#187; Cuidado con el Ojo Reptante</title>
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	<description>La Biblioteca del Lector Constante. Porque leer es bien y todo lo demás tampoco está mal.</description>
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		<title>La quinta silla terminó en Francia</title>
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		<pubDate>Mon, 20 Jun 2011 19:51:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Lector Constante</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuidado con el Ojo Reptante]]></category>
		<category><![CDATA[Exhibición de atrocidades]]></category>
		<category><![CDATA[Lo que ustedes deberían leer]]></category>
		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[Buenas tardes, Amigos y Desconocidos Lectores Constantes.
Hoy vengo a enseñarles un libro estupendo, un tesoro digno del rescate de un rey, una joya que da lustre a cualquier biblioteca. Alehop:
DEBAJO DE LA ALFOMBRA
 
 
UN EXTRAÑO DÍA EN JULIO
 
 
OTRO LUGAR, OTRO TIEMPO
 
 
HUÉSPEDES SIN INVITACIÓN
 
 
LA BIBLIOTECA DEL SEÑOR LINDEN
 
 [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Buenas tardes, Amigos y Desconocidos Lectores Constantes.</p>
<p>Hoy vengo a enseñarles un libro estupendo, un tesoro digno del rescate de un rey, una joya que da lustre a cualquier biblioteca. Alehop:</p>
<div id="attachment_855" class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><a href="http://www.lectorconstante.com/wp-content/uploads/2011/06/misterios-del-señor-burdick1.jpg"><img class="size-full wp-image-855" title="misterios del señor burdick" src="http://www.lectorconstante.com/wp-content/uploads/2011/06/misterios-del-señor-burdick1.jpg" alt="" width="500" height="641" /></a></dt>
</dl>
</div>
<p>Lo edita el <a title="Fondo de Cultura Económica" href="http://www.fondodeculturaeconomica.com/librerias/">Fondo de Cultura Económica</a> (aleluya, hosanna) y lo traduce <strong>Odette Smith</strong>.</p>
<p>La primera vez que oí hablar de este libro fue en las páginas de <em>Pesadillas y alucinaciones</em>, que es una antología de relatos de <strong>Stephen King</strong>. Los relatos no están nada mal, pero lo más interesante son las notas que acompañan a cada relato, donde <strong>King</strong> cuenta un poco la génesis de esas historias y algunas anécdotas sobre el proceso de escritura. En las notas del relato <em>La casa de Maple Street</em>, dijo así el Autor Constante:</p>
<blockquote><p><em>¿Recuerdan a Richard Rubinstein, mi amigo productor? Fue él quien me envió el primer ejemplar de </em>The Mysteries of Harris Burdick<em>, de Chris Van Allsburg, con una nota que decía, con su letra puntiaguda: &#8220;Te gustará&#8221;. Eso era todo y, en realidad, no era necesario decir más. Me gustó.</em></p>
<p><em> </em>The Mysteries of Harris Burdick<em> es una serie de dibujos, títulos y epígrafes del epónimo Burdick, y los relatos no aparecen por ninguna parte. Cada combinación de dibujo, título y epígrafe es una especie de ficha de test de Rorschach, y acaba configurando más bien un índice de la mente del lector-observador que de las intenciones de Van Allsburg. Una de mis fichas predilectas muestra un hombre con una silla en la mano, dispuesto a todas luces a utilizarla como cachiporra si se tercia, que observa una extraña protuberancia de aspecto orgánico que se alza bajo la moqueta de un salón. El epígrafe reza: &#8220;Pasaron dos semanas y volvió a ocurrir&#8221;.</em></p></blockquote>
<div class="mceTemp mceIEcenter">
<dl id="attachment_852" class="wp-caption aligncenter" style="width: 501px;">
<dt class="wp-caption-dt"><a href="http://www.lectorconstante.com/wp-content/uploads/2011/06/Burdick-under-rug.jpg"><img class="size-full wp-image-852" title="Burdick under rug" src="http://www.lectorconstante.com/wp-content/uploads/2011/06/Burdick-under-rug.jpg" alt="" width="491" height="607" /></a></dt>
</dl>
</div>
<blockquote><p><em>Teniendo en cuenta mis ideas sobre la motivación, es evidente que me atrae ese tipo de cosas. ¿Qué es lo que volvió a ocurrir después de dos semanas? No creo que importe. En nuestras peores pesadillas no hay más que sustitutos de lo que nos persigue hasta hacernos despertar temblando y sudando de miedo y de alivio.</em></p>
<p><em>A mi esposa, Tabitha, también le impresionó el libro, y propuso que cada miembro de la familia escribiese un relato inspirándose en una de las fichas. Tabitha escribió el suyo, y nuestro hijo pequeño, Owen, entonces con doce años, escribió otro. Tabby escogió la primera imagen del libro, Owen la del medio, y yo, la última. Con el amable permiso de Chris Van Allsburg, he incluido aquí mi contribución. </em></p></blockquote>
<p>Las notas del señor <strong>King</strong> no incluían la ilustración a la que se refería, pero de todas maneras me dejó muy, muy intrigada. ¿Qué extraño libro era ése? ¿Qué ilustraciones habían elegido <strong>Tabitha</strong> y <strong>Owen</strong>? Me moría por verlas. ¿Serían todas tan inquietantes como la que <strong>King</strong> describía? Y a todo esto, ¿por qué los relatos a los que aludía &#8220;no aparecían por ninguna parte&#8221;? Había que encontrar ese libro fascinante y había que hacerlo ya. Mejor hoy que mañana. Hop, hop.</p>
<p>Naturalmente, cuatro días después yo ya había olvidado <em>Los misterios del señor Burdick</em>, abstraída en sabe Dios qué estúpida actividad, y no volví a recordarlo hasta hace dos semanas, cuando mi amiga mexicana <strong>Libia</strong> vino a hacerme una visita a Madrid.</p>
<p>Mi amiga <strong>Libia</strong> me enseñó cantidad de hermosísimas expresiones mexicanas (&#8220;la manga del muerto&#8221;, por ejemplo, o &#8220;tiro por viaje&#8221;), me preparó un exquisito pez al horno con salsa de mostaza y me trajo de regalo un par de autores  muy recomendables: el uruguayo <strong>Felisberto Hernández</strong> y el mexicano <strong>Jorge Ibargüengoitia</strong>. Gracias mil, amiga <strong>Libia</strong>.</p>
<p>En esta casa es devoción lo que hay por el refranero, y el refranero dice que es de bien nacidos ser agradecidos, así que correspondí a sus atenciones preparándole un estupendo bocadillo de pan de semillas, queso asturiano y tomates secos macerados en aceite y ajo. Nos lo comimos en el parque del Retiro, donde se celebraba la feria del libro. Acabados los bocadillos, paseamos, compramos un libro aquí y otro allá, pedimos alguna firma y nos acercamos a la caseta del Fondo de Cultura Económica, donde <strong>Libia</strong> estuvo trabajando durante un tiempo. Con la seguridad del que se mueve en terreno conocido, revolvió un poco entre los ejemplares expuestos, sacó uno, lo pagó y me lo regaló. Imaginen mi cara de pasmo absoluto cuando veo que resulta ser <em>Los misterios del señor Burdick</em>. Alegría, alborozo y una piñata. Nunca mejor dicho.</p>
<p>Total, que caí sobre el libro como César sobre los galos y por fin quedó aclarado el misterio de por qué no hay relatos que acompañen al título y al epígrafe de cada ilustración. El propio <strong>Chris Van Allsburg</strong> lo explica detalladamente en la introducción y esto dice:</p>
<blockquote><p><em>La primera vez que vi los dibujos de este libro fue hace un año, en la casa de un hombre llamado Peter Wenders. Aunque el señor Wenders ahora está jubilado, en otro tiempo trabajó para un editor de libros para niños, seleccionando las historias y las imágenes que luego se convertirían en libros.</em></p>
<p><em>Hace treinta años llegó un señor a la oficina de Peter Wenders, presentándo e con el nombre de Harris Burdick. El señor Burdick le contó que había escrito catorce cuentos y dibujado muchas ilustraciones para cada uno de ellos. Había llevado un solo dibujo de cada cuento, para ver si a Wenders le gustaba su trabajo.</em></p>
<p><em>Peter Wenders quedó fascinado con las ilustraciones. Dijo a Burdick que le gustaría leer los cuentos lo antes posible. El artista quedó en llevárselos al día siguiente por la mañana y dejó los catorce dibujos con Wenders. Sin embargo, no regresó al día siguiente ni el día después de ése. Nunca más se volvió a oír de Harris Burdick. A lo largo de los años, Wenders trató de averiguar quién era Burdick y qué le había sucedido, pero no pudo descubrir nada. Hasta la fecha, Harris Burdick sigue siendo un misterio absoluto.</em></p>
<p><em>Su desaparición no es el único misterio que dejó. ¿Qué historias acompañaban estos dibujos? Hay algunas pistas. Burdick había escrito un título y un epígrafe para cada ilustración. Cuando le comenté a Peter Wenders cuán difícil era mirar las imágenes y sus epígrafes sin imaginar un cuento, él sonrió y salió de la habitación. Regresó con una caja de cartón cubierta de polvo. Contenía docenas de historias; todas inspiradas por los dibujos de Burdick. Habían sido escritas hacía años por los hijos de Wenders y sus amigos.</em></p>
<p><em>Pasé el resto de mi visita leyendo estas historias. Eran notables, algunas extravagantes, otras divertidas y algunas francamente espeluznantes. Con la esperanza de que otros niños sean nuevamente inspirados por los dibujos de Burdick, los reproducimos aquí por primera vez.</em></p></blockquote>
<p>A estas alturas de la película, imagino que estarán ustedes deseando ver el trabajo del misterioso señor <strong>Burdick</strong>. O eso espero, vaya. No lo demoraré mucho, no se apuren. Solamente dos apuntes y allá vamos:</p>
<ol>
<li>La señora <strong>Tabitha King</strong> y montones de lectores de este libro hicieron lo correcto: usar las ilustraciones para entretener a hijos, sobrinos, amigos y vecinos. Sigan ustedes, queridos Lectores Constantes, su estupendo ejemplo. Poner a los Pequeños Lectores Constantes a escribir un relato inspirado en cualquiera de estas ilustraciones asegura una tarde tranquila (mientras los niños escriben) y una noche emocionante (mientras los leen a la luz de las velas). Ojalá mis padres lo hubieran conocido.</li>
<li>Como no quiero fastidiarles completamente la sorpresa, he seleccionado unas cuantas imágenes y he dejado fuera de la selección otras tantas. Si les come la intriga, no tienen más que darse una vueltecita por la red, donde es fácil encontrar todas las ilustraciones y muchos, muchos relatos de muchas, muchas personas que llevaron a cabo lo que les propongo ahí arriba.</li>
</ol>
<p>Y ahora sí, por fin, <em>Los misterios del señor Burdick</em>. Que los disfruten.</p>
<p><strong>ARCHIE SMITH, NIÑO MARAVILLA</strong></p>
<div class="mceTemp mceIEcenter">
<dl id="attachment_858" class="wp-caption aligncenter" style="width: 425px;">
<dt class="wp-caption-dt"><a href="http://www.lectorconstante.com/wp-content/uploads/2011/06/archie-smith.jpg"><img class="size-full wp-image-858" title="Archie Smith, niño maravilla" src="http://www.lectorconstante.com/wp-content/uploads/2011/06/archie-smith.jpg" alt="" width="415" height="512" /></a><p class="wp-caption-text">Una vocecita preguntó: -¿Es él?</p></div>
<p><strong>DEBAJO DE LA ALFOMBRA</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<div id="attachment_859" class="wp-caption aligncenter" style="width: 501px"><strong><strong><a href="http://www.lectorconstante.com/wp-content/uploads/2011/06/Burdick-under-rug1.jpg"><img class="size-full wp-image-859" title="Debajo de la alfombra" src="http://www.lectorconstante.com/wp-content/uploads/2011/06/Burdick-under-rug1.jpg" alt="" width="491" height="607" /></a></strong></strong><p class="wp-caption-text">Pasaron dos semanas y volvió a suceder.</p></div>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>UN EXTRAÑO DÍA EN JULIO</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<div id="attachment_860" class="wp-caption aligncenter" style="width: 583px"><strong><strong><a href="http://www.lectorconstante.com/wp-content/uploads/2011/06/strangeday.gif"><img class="size-full wp-image-860" title="Un extraño día en julio" src="http://www.lectorconstante.com/wp-content/uploads/2011/06/strangeday.gif" alt="" width="573" height="732" /></a></strong></strong><p class="wp-caption-text">Lanzó con todas sus fuerzas, pero la tercera piedra rebotó de regreso.</p></div>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>OTRO LUGAR, OTRO TIEMPO</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<div id="attachment_861" class="wp-caption aligncenter" style="width: 555px"><strong><strong><a href="http://www.lectorconstante.com/wp-content/uploads/2011/06/place_time.jpg"><img class="size-full wp-image-861" title="Otro lugar, otro tiempo" src="http://www.lectorconstante.com/wp-content/uploads/2011/06/place_time.jpg" alt="" width="545" height="706" /></a></strong></strong><p class="wp-caption-text">Si había una respuesta, él la encontraría allí.</p></div>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>HUÉSPEDES SIN INVITACIÓN</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<div id="attachment_862" class="wp-caption aligncenter" style="width: 542px"><strong><strong><a href="http://www.lectorconstante.com/wp-content/uploads/2011/06/uninvited_guests.jpg"><img class="size-full wp-image-862" title="Huéspedes sin invitación" src="http://www.lectorconstante.com/wp-content/uploads/2011/06/uninvited_guests.jpg" alt="" width="532" height="708" /></a></strong></strong><p class="wp-caption-text">Su corazón latía desbocado. Estaba seguro de que había visto girar el tirador de la puerta.</p></div>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>LA BIBLIOTECA DEL SEÑOR LINDEN</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<div id="attachment_863" class="wp-caption aligncenter" style="width: 581px"><strong><strong><a href="http://www.lectorconstante.com/wp-content/uploads/2011/06/library.gif"><img class="size-full wp-image-863" title="La biblioteca del señor Linden" src="http://www.lectorconstante.com/wp-content/uploads/2011/06/library.gif" alt="" width="571" height="726" /></a></strong></strong><p class="wp-caption-text">Él la había prevenido sobre el libro. Ahora era demasiado tarde.</p></div>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>LAS SIETE SILLAS</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<div id="attachment_864" class="wp-caption aligncenter" style="width: 527px"><strong><strong><a href="http://www.lectorconstante.com/wp-content/uploads/2011/06/harris9.gif"><img class="size-full wp-image-864" title="Las siete sillas" src="http://www.lectorconstante.com/wp-content/uploads/2011/06/harris9.gif" alt="" width="517" height="629" /></a></strong></strong><p class="wp-caption-text">La quinta silla terminó en Francia</p></div>
<p><strong>SÓLO POSTRE</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<div id="attachment_868" class="wp-caption aligncenter" style="width: 428px"><strong><strong><a href="http://www.lectorconstante.com/wp-content/uploads/2011/06/Screen-shot-2011-01-08-at-6.45.44-PM.png"><img class="size-full wp-image-868" title="Sólo postre" src="http://www.lectorconstante.com/wp-content/uploads/2011/06/Screen-shot-2011-01-08-at-6.45.44-PM.png" alt="" width="418" height="498" /></a></strong></strong><p class="wp-caption-text">Acercó el cuchillo y se iluminó aún más.</p></div>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>CAPITÁN TORY</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<div id="attachment_869" class="wp-caption aligncenter" style="width: 490px"><strong><strong><a href="http://www.lectorconstante.com/wp-content/uploads/2011/06/Captain.jpg"><img class="size-full wp-image-869" title="Capitán Tory" src="http://www.lectorconstante.com/wp-content/uploads/2011/06/Captain.jpg" alt="" width="480" height="640" /></a></strong></strong><p class="wp-caption-text">Movió su farol tres veces y lentamente apareció la goleta.</p></div>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>LA CASA DE MAPLE STREET</strong></p>
<div id="attachment_875" class="wp-caption aligncenter" style="width: 525px"><a href="http://www.lectorconstante.com/wp-content/uploads/2011/06/harris141.gif"><img class="size-full wp-image-875" title="La casa de Maple Street" src="http://www.lectorconstante.com/wp-content/uploads/2011/06/harris141.gif" alt="" width="515" height="625" /></a><p class="wp-caption-text">Fue un despegue perfecto.</p></div>
<p>Con esto cerramos, amigos. Tengan cuidado ahí fuera, porque cuando pasen dos semanas, volverá a suceder.</p>
<p><strong> </strong></p>
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		</item>
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		<title>Tan chiquita como era</title>
		<link>http://www.lectorconstante.com/2009/04/03/tan-chiquita-como-era/</link>
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		<pubDate>Fri, 03 Apr 2009 17:42:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Lector Constante</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuidado con el Ojo Reptante]]></category>
		<category><![CDATA[Lo que ustedes deberían leer]]></category>
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		<description><![CDATA[Ya lo sé, ya lo sé. Estoy en paro, estoy ociosa y vergüenza debería darme lo abandonados que les tengo. Pero es que el sol entra por mis ventanas y yo me voy a leer al sofá o a la terraza, y cuando me doy cuenta me he dormido y ha cambiado el color del [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Ya lo sé, ya lo sé. Estoy en paro, estoy ociosa y vergüenza debería darme lo abandonados que les tengo. Pero es que el sol entra por mis ventanas y yo me voy a leer al sofá o a la terraza, y cuando me doy cuenta me he dormido y ha cambiado el color del día y ya no hago nada que pueda serle útil a nadie. Tsk.</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;">Tengo cosillas pensadas, siempre estoy leyendo algo que me gustaría que ustedes leyeran, pero ya se habrán dado cuenta de que no soy capaz de poner un extracto, anotar los datos básicos y ahí me las den todas. No, eso nunca cuela, siempre tengo que buscar imágenes molonas, anécdotas bellas de la biografía del autor, otros trabajos menos conocidos y cualquier otra minucia que me parezca que va a interesarles a ustedes y que no provenga de la Wikipedia. Que no es que yo tenga nada en contra de la Wiki, Yaveh nos la conserve, pero para ese viaje no necesitaban ustedes alforjas. Y así, por una cosa o por otra, me dejo sin recomendar maravillas sin cuento.</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;">Así que, aunque sea solamente para volver a poner en marcha la rueda, les traigo hoy el comienzo de un cuento estupendo de un autor portentoso. Esto se llama <em>La peste en el barrio judío</em>, está sacado del libro <strong><em>De noche, bajo el  puente de piedra</em></strong> y lo escribió el Grande y Terrible <strong>Leo Perutz</strong>. La edición que yo tengo es del año en que reinó Carolo, de<strong> Acervo Cultural</strong>, y está traducido del alemán por las señoritas <strong>Annie Reney</strong> y <strong>Elvira Martín</strong>. Parece que está complicado de encontrar, porque <strong>Destino</strong>, que  ha editado otras obras de Perutz, la reeditó en el año 2005 y yo no he vuelto a verla en ninguna parte, ni en librerías normalitas ni en las de segunda mano. El ejemplar de la Biblioteca Constante está a disposición del que lo pida (y prometa devolverlo, que mis fondos se ven muy mermados por culpa de los morosos). Echen un ojo, a ver si les gusta.</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;">***</p>
<blockquote>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"><span>En el otoño del año 1589, cuando la muerte hacía grandes estragos entre los niños del barrio judío de Praga, dos pobres cómicos ambulantes, hombres encanecidos ya, que ganaban el sustento haciendo reír a los invitados de bodas y festines, caminaban por la calle Beleles, que desde la plaza de Nicolás conducía al cementerio judío.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"><span>Oscurecía. Los dos se sentían débiles y hambrientos, pues hacía dos días que no probaban más que unos mendrugos de pan. Eran tiempos difíciles para los cómicos; en esos días en que la ira de Dios había caído sobre los niños inocentes no había bodas ni festines en la judería. Uno de ellos, <strong>Oso Manso</strong>, hacía ya una semana que llevara al prestamista Marcos Koprivy la hirsuta piel que le servía para disfrazarse de animal salvaje y realizar sus cómicas piruetas. El otro, <strong>Jaimito el Loco</strong>, había empeñado sus cascabeles de plata. Ya no les quedaban ahora más que la ropa y el calzado, y <strong>Jaimito el Loco</strong> conservaba todavía su violín por el cual el prestamista no había querido darle nada.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"><span>Marchaban despacio, pues la oscuridad no era completa aún y no deseaban que los vieran entrar en el cementerio. Muchos años hacía que con su honrado trabajo ganaban el sustento diario y las necesidades del sábado, y ahora tan a menos habían venido que precisaban acudir al cementerio a recoger las monedas de cobre que a veces dejan los fieles para los pobres sobre las piedras.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"><span>Cuando llegaron al final de la calle Beleles y vieron a su izquierda la muralla del cementerio, <strong>Jaimito el Loco</strong> se detuvo, señalando la puerta de Gerson Jalel, el zapatero remendón. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"><span>–Si aún está despierta Flor <em><span> </span></em>–dijo–, la hijita del zapatero, voy a tocarle la canción:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"><span>Mis años son cinco,</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"><span>Mi corazón da un brinco.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"><span>Y ella saldrá por la puerta y bailará en la calle.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"> </p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"><span><strong>Oso Manso</strong> se despertó. Soñaba con una sopa caliente de coles con tropezones de carne. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"><span>–Estás loco <em><span> </span></em>–gruñó–. Cuando venga el Mesías y cure a todos los enfermos, tú seguirás siendo loco. ¿Qué me importa Flor, la hijita del zapatero? ¿Para qué quieres que baile? Siento el hambre hasta en los huesos. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"><span>–Si tienes hambre en los huesos, toma un cuchillo, afílalo bien y cuélgate <em><span> </span></em>–dijo <strong>Jaimito el Loco</strong>, y tomando el violín que pendía de su espalda, empezó a tocar.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"> </p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"><span>Pero por más que tocó no quiso salir la hijita del zapatero. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"> </p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"><span><strong>Jaimito el Loco</strong> bajó el violín y permaneció perplejo. Cruzó la calle y miró dentro de la casa por la ventana abierta.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"><span>La habitación estaba vacía y a oscuras, pero de la alcoba salía luz, y <strong>Jaimito el Loco </strong>vio al zapatero y a su mujer sentados en banquetas bajas y cantando las oraciones por su hijita Flor, a quien habían enterrado la víspera.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"><span>–Ha muerto; así que también el zapatero cayó de las nubes al duro suelo. Nada poseo, pero daría cualquier cosa por que ella estuviese con vida. Tan chiquita como era y sin embargo al verla sentía como si el mundo estuviera en su mirada. Cinco años tenía y ya le tocó morder la fría tierra.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"><span>–Cuando la muerte va al mercado compra de todo –murmuró <strong>Oso Manso</strong>–. Nada le parece poca cosa.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"><span>Y en voz baja recitaron los dos, mientras proseguían su camino, las palabras del salmo del rey David: </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"><span>“Ahora que morarás bajo la sombra del Omnipotente, no te sobrevendrá mal. Pues que a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos sus caminos. En las manos te llevarán, por que tu pie no tropiece en piedra&#8230;”.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"><span>La noche había cerrado por completo. En el cielo, entre oscuras nubes de lluvia, había una luna pálida. Tanto era el silencio de las calles, que desde el río llegaba el susurro del agua. Temerosos y asustados, como si sus propósitos fueran contrarios a lo que Dios manda, entraron por la puerta estrecha al jardín de los muertos. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"><span>Se extendían bajo la luna, inmóvil y silenciosa, las oscuras aguas, plenas de misterio, del río Sabatión, las que quedan quietas en el Día del Señor. Las piedras blancas y grises se inclinaban unas hacia otras como si aisladas no pudieran con el peso de los años. Los árboles alzaban sus ramas deshojadas a las nubes como en confusa queja.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"><span><strong>Jaimito el Loco</strong> iba delante, siguiéndole <strong>Oso Manso</strong> como una sombra. Marcharon por un caminillo estrecho, entre jazmineros y saúcos, hasta llegar a la carcomida piedra del rabino Avigdor. Aquí, sobre la sepultura del gran santo cuyo nombre era una luz en las tinieblas del exilio, <strong>Jaimito el Loco</strong> encontró un penique plano de Maguncia, un tres de cobre y dos moneditas lombardas. Siguió andando hasta donde, bajo un arce, se hallaba la piedra del rabino Gedalia, el famoso médico. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"><span>De repente, <strong>Jaimito el Loco</strong> se detuvo y trató de asir a su compañero por un brazo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"><span>–Oye –susurró–, no estamos solos. ¿No oyes ese murmullo que pasa?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"><span>–Loco –dijo <strong>Oso Manso</strong>, que acababa de encontrar una gruesa moneda bohemia, algo doblada, que se metió en el bolsillo–. Loco, es el viento que barre las hojas secas caídas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"><span>–¡Oso Manso! –dijo con voz estrangulada <strong>Jaimito el Loco</strong>–, ¿no ves contra la muralla resplandecer y relucir algo?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"><span>–Si estás loco –gruñó <strong>Oso Manso</strong>–, bebe vinagre, cabalga en un palo y ordeña chivos, pero a mí déjame en paz. Lo que tú ves son las piedras blancas, que la luna hace relucir.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"><span>Pero de repente se escondió la luna entre las oscuras nubes, y <strong>Oso Manso</strong> vio que no se trataba de las piedras blancas, no; junto a la muralla del cementerio flotaban en el aire figuras luminosas, niños con largas túnicas blancas que asidos de las manos se mecían como bailando sobre sus tumbas frescas. Y por encima de ellos, invisible para el ojo humano, se hallaba el Ángel de Dios que los custodiaba.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"><span>–¡Que Dios se apiade de mí! –gimió <strong>Oso Manso</strong>–. Jaimito el Loco, ¿ves tú lo que yo veo?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"><span>–¡Alabado sea el Creador del Mundo! Sólo Él hace los milagros –susurró <strong>Jaimito el Loco</strong>–. Veo a Flor, la palomita, la inocente, y a los dos niños de mi vecino, que han muerto hace siete días, los veo también.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"><span>Y al reconocer ahora que era el otro mundo lo que se manifestaba ante sus ojos, quedaron sobrecogidos de espanto, se volvieron y echaron a correr, saltando sobre las piedras sepulcrales, tropezando con las ramas, cayendo y enderezándose, huyendo por su vida, y no se detuvieron hasta verse de vuelta en la calle.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"><span>Sólo al llegar allí dijo <strong>Jaimito el Loco</strong>, volviéndose hacia su compañero:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"><span>–Oso Manso, ¿vives todavía? ¿estás aquí? –y los dientes le castañeteaban.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"><span>–Vivo y entono alabanzas a mi Creador –respondió la voz de <strong>Oso Manso</strong> en la oscuridad–. En verdad que la mano de la muerte se ha posado sobre mí.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"><span>Y por el hecho de haber quedado ambos con vida, reconocieron ser voluntad de Dios que dieran testimonio de lo que habían visto.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"><span>Quedáronse todavía un momento en la oscuridad, deliberando en baja voz, y luego se fueron a buscar al rey secreto en su casa, el alto rabino, que era versado en el lenguaje de los muertos, escuchaba las voces de los abismos y sabía interpretar los terribles signos del Señor [...]. </span></p>
</blockquote>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"><span>***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"><span>A mí me escalofría muchísimo eso de &#8220;Cuando la muerte va al mercado compra de todo, nada le parece poca cosa&#8221;. Brrrrfs. Qué bien escribe este señor, ¿verdad? En <em><strong>De noche, bajo el puente de piedra</strong></em> tienen ustedes historias estupendas, como la del condenado a muerte que oyó hablar a los perros de un tesoro escondido, o la del duelo entre dos caballeros que obligó a uno de ellos a bailar sin descanso una zarabanda durante una larga y aterradora noche, o la del amor del emperador <strong>Rodolfo II</strong> por la bella judía <strong>Ester</strong>, la mujer de <strong>Mordecai Meisl</strong>, el hombre a quien persigue el dinero. Entre otras cosas igual de bellas. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"><span>Los Amigos Lectores de novela negra pueden echarle también un vistazo a <strong><em>El maestro del juicio final</em></strong>, que se encuentra con facilidad de segunda mano, editado por <strong>Alianza Emecé</strong> en la colección <strong>Selecciones del Séptimo Círculo</strong>, que es el sello que crearon <strong>Borges </strong>y <strong>Bioy Casares</strong> para editar sus policiacas favoritas y que tiene cosas bien bonitas y necesarias. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"><span>Con esto les dejo, Amigos. A ver si se me acaba el ocio de una puta vez, y entonces tendré miles de cosas que contarles y ni diez minutos para hacerlo y lamentaré no haberlo hecho en estos largos, largos días en los que no hago nada más que leer y tocarme a dos manos el pozo de los gozos. Tsk.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"><span>Tengan cuidado ahí fuera, donde nos tocará morder la fría tierra.<br />
</span></p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>La tiniebla y la ruina y la Muerte Roja</title>
		<link>http://www.lectorconstante.com/2009/01/17/la-tiniebla-y-la-ruina-y-la-muerte-roja/</link>
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		<pubDate>Sat, 17 Jan 2009 18:13:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Lector Constante</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuidado con el Ojo Reptante]]></category>
		<category><![CDATA[Lo que ustedes deberían leer]]></category>
		<category><![CDATA[aubrey beardsley]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[edgar allan poe]]></category>
		<category><![CDATA[estudio en escarlata]]></category>
		<category><![CDATA[lectura]]></category>
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		<description><![CDATA[Buenas tardes, Amigos y Desconocidos Lectores Constantes.
Una rápida actualización para informarles de otra estupenda actividad que conmemora el ducentésimo cumpleaños de Poe. ¿Verdad que suena raro, eso de ducentésimo? La RAE lo da por bueno, así que no me miren a mí.
En fin, que si alguno de ustedes está rabiando porque no podrá asistir hoy [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Buenas tardes, Amigos y Desconocidos Lectores Constantes.</p>
<p>Una rápida actualización para informarles de otra estupenda actividad que conmemora el <strong>ducentésimo cumpleaños de Poe</strong>. ¿Verdad que suena raro, eso de <em>ducentésimo</em>? La RAE lo da por bueno, así que no me miren a mí.</p>
<p>En fin, que si alguno de ustedes está rabiando porque no podrá asistir hoy a la <strong>lectura de cuentos de Poe</strong> que organiza <strong>Tres Rosas Amarillas</strong>, relájese. Otros celebran también el bicentenario del autor, y lo hacen también con una lectura pública y nocturna de sus cuentos y poemas. ¿Quiénes? Pues los chicos de <strong>Estudio en Escarlata</strong>.</p>
<p><strong>Estudio en Escarlata</strong> es una librería que se especializa en género negro, y ya de paso también en fantasía, ciencia ficción, terror y otras muestras del escalofriarse y el mirar debajo de la cama antes de irse a dormir. Si usted, Amigo Lector, vive en Madrid o piensa pasar por allí, busque el <strong>número 46</strong> de la calle <strong>Guzmán el Bueno</strong> y entre a echar un vistazo. Esta pinta tiene por fuera:</p>
<p><img class="aligncenter" title="Estudio en Escarlata" src="http://farm4.static.flickr.com/3450/3231723829_881704db62.jpg" alt="" width="376" height="500" /></p>
<p>Dentro suele estar el señor <strong>Juan Escarlata</strong>, amable librero, voraz consumidor de su propia mercancía y asiduo visitante de la <strong>Semana Negra</strong> de Gijón, que es el lugar donde se reúnen los tipos duros, los irregulares de Baker Street, las vamps, los pistoleros, los hombres que llevan sombrero, las mujeres que fuman con boquilla y otros elementos del estupendo género negro.</p>
<p><strong>Estudio en Escarlata</strong> toma su nombre del célebre caso de Sherlock Holmes, y sólo por eso ya merece la visita del Lector Constante que se considere tal. Pero además, la librería tiene tebeos, tiene un club de lectura, tiene sección de saldos y segunda mano, tiene autores invitados, tiene presentaciones de libros y tiene página web y blog propio. Más fácil no nos lo pueden poner.</p>
<p>¿Y qué hará <strong>Estudio en Escarlata</strong> para celebrar la fiesta de Poe? Preguntas y respuestas al respecto, venga:</p>
<p>***</p>
<p>-Yo no puedo ir a la lectura del sábado, soy un hombre ocupado. Pero también me gusta mucho Edgar Allan Poe. ¿Qué puedo hacer?</p>
<p><em>Asistir a otra <strong>lectura</strong> de cuentos y poemas.</em></p>
<p>-¿Dónde?</p>
<p><em>En la librería <strong>Estudio en Escarlata</strong>, calle <strong>Guzmán el Bueno, 46</strong>. Hace esquina con la calle <strong>Fernández de los Ríos</strong>. </em></p>
<p>-¿Cuándo?</p>
<p><em>Este lunes, el <strong>lunes 19 de enero</strong>. Desde las ocho de la tarde hasta medianoche. </em></p>
<p>-¿Qué edición van a leer?</p>
<p><em>Pues no tengo ni idea, porque hay bastantes. Mismamente una de <strong>Valdemar</strong>:</em></p>
<p><img class="aligncenter" title="Arthur Gordon Pym de Valdemar" src="http://farm4.static.flickr.com/3329/3232574744_a3486b9cf1_o.jpg" alt="" width="220" height="345" /></p>
<p><em>O una de <strong>Hiperión</strong>:</em></p>
<p><img class="aligncenter" title="Poesía completa de Hiperión" src="http://farm4.static.flickr.com/3265/3232574834_f10d521ee5.jpg" alt="" width="335" height="500" /></p>
<p><em>O la de <strong>Losada</strong>:</em></p>
<p><img class="aligncenter" title="La carta robada de Losada" src="http://farm4.static.flickr.com/3343/3232574706_2d6f463f95_o.gif" alt="" width="315" height="445" /></p>
<p><em>Vayan y lo sabrán, Amigos. </em></p>
<p>-¿Quién va a acudir?</p>
<p><em>Todo el que quiera escuchar o leer a <strong>Poe</strong>. Yo no sé si podré ir, pero haré todo lo posible.</em></p>
<p>-¿Ah, sí?</p>
<p><em>Que sí, que sí. Poe mola.</em></p>
<p>-¿Yo también puedo ir?</p>
<p><em>Si le apetece, no se corte.</em></p>
<p>-¿Quién leerá los cuentos?</p>
<p><em>Quien quiera. Hasta ahora, ya hay lectores voluntarios para leer <strong>Annabel Lee</strong>, <strong>Morela</strong>, <strong>El cuervo</strong>, <strong>El corazón delator</strong>, <strong>El tonel de amontillado</strong> y <strong>La verdad sobre el caso del señor Valdemar</strong>. Si usted quiere leer algo, apúntese a la lista, en el <strong>blog</strong> de <strong>Estudio en Escarlata</strong>. </em></p>
<p>-¿Algo más que debiera saber?</p>
<p><em>Sí. <strong>Estudio en Escarlata</strong> invita a los asistentes a <strong>brindar con amontillado</strong> por la memoria de Poe</em>.</p>
<p>-¿De verdad? No me engañe, ¿eh? Que yo soy un borrachuzo, que bebo más que un nenúfar, que iré solamente por probar el vino.</p>
<p><em>Ay, hombre de poca fe. Son gente seria, estos chicos de <strong>Estudio en Escarlata</strong>, y siempre tienen estos detalles con los Amigos Lectores que pasan por allí. Si no me cree, eche un vistazo a su página:</em></p>
<p><a title="Estudio en Escarlata Website" href="http://www.estudioenescarlata.com/">http://www.estudioenescarlata.com/</a></p>
<p><em>O a su blog:</em></p>
<p><a title="Estudio en Escarlata Blog" href="http://estudioenescarlata.blogspot.com/">http://estudioenescarlata.blogspot.com/</a></p>
<p>-Vale. Allí estaré. ¿Puedo saludarla si la reconozco?</p>
<p><em>Puede, puede. Llevaré sombrero y estaré más roja que la Muerte Ídem, pero adelante</em>.</p>
<p>***</p>
<p>Ya lo saben, Amigos. Poe para el pueblo, gratis y en buena compañía. ¿Aún no les he convencido? Pues lean esto, prueben a leerlo en voz alta y cavernosa, y díganme si no les apetece volver a oírlo a medianoche:</p>
<blockquote><p><em>Y entonces reconocieron la presencia de la Muerte Roja. Había llegado como un ladrón en la noche, y uno por uno cayeron los alegres libertinos por la sala de la orgía, inundados de un rocío sangriento, y cada uno murió en la desesperada postura de su caída, y la vida del reloj de ébano se extinguió como la del último de aquellos licenciosos, y las llamas de los trípodes expiraron, y la tiniebla y la ruina y la Muerte Roja tuvieron sobre todo aquello ilimitado dominio. </em></p></blockquote>
<p><img class="aligncenter" title="La máscara de la muerte roja, por Aubrey Beardsley" src="http://farm4.static.flickr.com/3093/3231725061_925f75e6ff.jpg" alt="" width="323" height="500" /></p>
<p>Y con esta bella imagen de Aubrey Beardsley les dejo. Salgo a uña de caballo hacia la lectura de Tres Rosas Amarillas. Vayan y lleven sus sombreros.</p>
<p>Y, por supuesto, tengan cuidado ahí fuera, donde muere el príncipe Próspero.</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Donde está latiendo su odioso corazón</title>
		<link>http://www.lectorconstante.com/2009/01/13/donde-esta-latiendo-su-odioso-corazon/</link>
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		<pubDate>Tue, 13 Jan 2009 22:02:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Lector Constante</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuidado con el Ojo Reptante]]></category>
		<category><![CDATA[Lo que ustedes deberían leer]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[edgar allan poe]]></category>
		<category><![CDATA[el cuervo]]></category>
		<category><![CDATA[librerias de madrid]]></category>
		<category><![CDATA[relatos]]></category>
		<category><![CDATA[tres rosas amarillas]]></category>

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		<description><![CDATA[Buenos días, Amigos y Desconocidos Lectores Constantes.
Entre la cosa navideña, con sus colores y sus regalos, y la nevada increíble que cayó sobre la Biblioteca Constante, confieso que hace unos días experimenté una breve y satisfactoria regresión a la infancia. Bebí chocolate, leí cuentos, perseguí copos de nieve, lancé bolas de lo mismo a mis [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Buenos días, Amigos y Desconocidos Lectores Constantes.</p>
<p>Entre la cosa navideña, con sus colores y sus regalos, y la nevada increíble que cayó sobre la Biblioteca Constante, confieso que hace unos días experimenté una breve y satisfactoria regresión a la infancia. Bebí chocolate, leí cuentos, perseguí copos de nieve, lancé bolas de lo mismo a mis compañeros y hasta pensé en hacer un gran muñeco, con guantes, chistera, bufanda y libro de <strong>Dickens</strong> bajo el brazo, cuando vi lo que tenía en la terraza:</p>
<p><img class="aligncenter" title="Nieve de mañana" src="http://farm4.static.flickr.com/3533/3190583363_a78e900197.jpg" alt="" width="500" height="375" /></p>
<p>Y dirán ustedes que esa fina capa de polvo de nieve no es suficiente para modelar un muñeco rechoncho y contundente, como mandan los cánones. Cierto, pero miren cómo estaba la cosa por la noche:</p>
<p><img class="aligncenter" title="Nieve de noche" src="http://farm4.static.flickr.com/3473/3190583837_ce68ede53a.jpg" alt="" width="500" height="375" /></p>
<p>Al final no hubo muñeco, porque sólo tengo un par de guantes y sólo una bufanda, y las dos cosas las necesitaba yo. Y mi edición de David Copperfield es preciosa y frágil, con lo que no me animé a exponerla a los rigores del invierno. Otro año será.</p>
<p>En fin, que mientras la nieve caía y yo acariciaba la idea de comprarme un bonito trineo y bajar la Cuesta Moyano como una aullante bala de terror invernal, recordé que tenía algo que contarles. ¿Conocen ustedes la librería <strong>Tres Rosas Amarillas</strong>? Tiene esta pinta por fuera:</p>
<p><img class="aligncenter" title="Tres Rosas Amarillas" src="http://farm4.static.flickr.com/3401/3191430960_b57b0d567d_o.jpg" alt="" width="600" height="399" /></p>
<p>Si usted, Amigo  Lector, no la conoce pero reside en Madrid o tiene pensado visitarlo, busque el número <strong>34</strong> de la calle <strong>San Vicente Ferrer</strong> y pase a echar un vistazo, que seguro que no se arrepiente. <strong>Tres rosas amarillas</strong> es una librería especializada en cuentos, relatos y demás bellas muestras del género breve. Hay cuentos de <strong>hadas</strong>,</p>
<p><img class="aligncenter" title="Cuentos completos de Hans Christian Andersen" src="http://farm4.static.flickr.com/3379/3195207778_5250b5b1c5.jpg" alt="" width="356" height="500" /></p>
<p>cuentos de <strong>asustarse</strong>,</p>
<p><img class="aligncenter" title="Narrativa completa H. P. Lovecraft volumen II" src="http://farm4.static.flickr.com/3309/3195207924_c61311dae7.jpg" alt="" width="333" height="500" /></p>
<p>cuentos de <strong>aquí</strong>,</p>
<p><img class="aligncenter" title="Arcano Trece" src="http://farm4.static.flickr.com/3523/3195248994_d52ddf49d3.jpg" alt="" width="317" height="500" /></p>
<p>cuentos de <strong>allí</strong>,</p>
<p><img class="aligncenter" title="Cuentos de Horacio Quiroga" src="http://farm4.static.flickr.com/3355/3195235436_ca441ee2f4_o.jpg" alt="" width="299" height="500" /></p>
<p>cuentos en <strong>antología</strong>,</p>
<p><img class="aligncenter" title="Cuentos únicos" src="http://farm4.static.flickr.com/3509/3194392109_c1c95b4725.jpg" alt="" width="328" height="500" /></p>
<p>cuentos <strong>clásicos</strong>,</p>
<p><img class="aligncenter" title="Sherlock Holmes" src="http://farm4.static.flickr.com/3408/3194392215_5d70cdee73.jpg" alt="" width="334" height="500" /></p>
<p>cuentos <strong>menos clásicos</strong>,</p>
<p><img class="aligncenter" title="Cinco mujeres locas" src="http://farm4.static.flickr.com/3535/3194392345_31d0909790.jpg" alt="" width="253" height="500" /></p>
<p>cuentos absolutamente <strong>necesarios</strong>,</p>
<p><img class="aligncenter" title="Cuentos en verso para niños perversos" src="http://farm3.static.flickr.com/2045/2269139460_29ea1fe937.jpg" alt="" width="396" height="500" /></p>
<p>y etcétera, etcétera, etcétera. Detrás del mostrador suele estar el amable señor <strong>José Luis</strong>, que me reserva cosas y me avisa cuando llegan, y que además acepta sugerencias de los clientes a la hora de incorporar fondos a sus estanterías. Y por si alguien se lo estaba preguntando, resulta que sí, la librería toma su nombre del libro homónimo de <strong>Raymond Carver</strong>. Vayan a pasar un rato curioseando, que el sitio lo merece.</p>
<p>Si necesitan un empujoncito más, aquí lo tienen. La librería <strong>Tres Rosas Amarillas</strong>, la editorial <strong>Páginas de Espuma</strong> y la <strong>Escuela de Escritores</strong> organizan una estupenda actividad para conmemorar el bicentenario del caballero <strong>Edgar Allan Poe</strong>: una <strong>lectura</strong> <em>nocturna y terrorífica</em> de los cuentos de este escritor. Venga, todos los datos:</p>
<p>***</p>
<p>-¿Qué dice usted que hacen? <em></em></p>
<p><em>Leer cuentos de <strong>Poe</strong>. En alto, para el público. </em></p>
<p>-¿Dónde? <em></em></p>
<p><em>En la librería <strong>Tres Rosas Amarillas</strong>. Calle San Vicente Ferrer, 34. </em></p>
<p>-¿Cuándo? <em></em></p>
<p><em>El <strong>sábado 17 de enero</strong>, a las <strong>ocho</strong> de la tarde.</em></p>
<p>-¿Qué edición van a leer? <em></em></p>
<p><em>La de <strong>Páginas de Espuma</strong>, que acaba de salir al mercado. Traducida por <strong>Cortázar,</strong> prologada y comentada por gente importante. Vean, vean</em>:</p>
<p><img class="aligncenter" title="Cuentos completos de Poe" src="http://farm4.static.flickr.com/3393/3190582759_e1c2002681.jpg" alt="" width="345" height="500" /></p>
<p>-¿Quién va a acudir? <em></em></p>
<p><em>Unos cuantos <strong>autores</strong> de los que comentan los cuentos. Y yo andaré también por allí, claro. </em></p>
<p>-¿Ah, sí? <em><strong></strong></em></p>
<p><em><strong>Sí</strong>, hombre. Y en primera fila, si llego pronto. Anda que no molan que le lean cosas a uno. </em></p>
<p>-¿Yo también puedo ir? <em></em></p>
<p><em>Puede venir y hasta puede traerse amigos, <strong>no se corte</strong>. Seguro que se divierten. Y si ve que no, que se aburren sobremanera, ahí tiene Malasaña, para llevarlos a tomar copazos. </em></p>
<p>-¿Quién leerá los cuentos? <em><strong></strong></em></p>
<p><em><strong>Quien quiera</strong>. Si a usted le apetece, apúntese a la lista o pida turno cuando llegue a la librería. </em></p>
<p>-¿Algo más que debiera saber? <em></em></p>
<p><em>Sí. Puede ir <strong>disfrazado</strong>, siempre que lo haga de personaje de <strong>Edgar Allan Poe</strong>. </em></p>
<p>-¿De verdad? Mire que si me disfrazo de barril de amontillado y luego es todo una broma cruel, no hay nadie disfrazado y todos se ríen de mí y me señalan con el dedo&#8230;</p>
<p><em>Ay, hombre de poca fe. Eche un vistazo al enlace y comprobará que no le miento. </em></p>
<p><a title="Tres rosas amarillas" href="http://www.tresrosasamarillas.com/">http://www.tresrosasamarillas.com</a></p>
<p>-Vale. Paso de disfrazarme, pero allí estaré. ¿Puedo saludarla si <strong>la reconozco</strong>?</p>
<p><em>Puede, pero ya verá qué vergüenza pasamos los dos. </em></p>
<p>***</p>
<p>Y con esto nos vamos, Amigos. Sin créditos ni nada, porque tengo la cabeza un poco espesa y ya no sé de dónde he tomado las imágenes. Me parece que eran todas libres como el viento, pero si resulta que no, si resulta que con su uso le estoy dando patadas en el hígado a los derechos de autor de alguien, lo siento mucho. Dicho lo cual, aquí les dejo otra, que seguramente pertenece a los herederos del genial <strong>Charles Addams</strong>. Mis disculpas también para ellos (y mi promesa de que no me lucro ni un poquito con esta página. Qué más quisiera yo).</p>
<p><a href="http://farm4.static.flickr.com/3344/3193344097_755378b6bc_o.jpg"><img class="aligncenter" title="Poe, por Charles Addams" src="http://farm4.static.flickr.com/3344/3193344097_755378b6bc_o.jpg" alt="" width="404" height="635" /></a></p>
<p>Tengan cuidado ahí fuera, donde se posa el cuervo en el pálido busto de Palas.</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>El fantasma de las navidades pasadas</title>
		<link>http://www.lectorconstante.com/2008/12/26/el-fantasma-de-las-navidades-pasadas/</link>
		<comments>http://www.lectorconstante.com/2008/12/26/el-fantasma-de-las-navidades-pasadas/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 26 Dec 2008 11:58:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Lector Constante</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cualquier tiempo pasado fue anterior]]></category>
		<category><![CDATA[Cuidado con el Ojo Reptante]]></category>

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		<description><![CDATA[Buenos días, Amigos y Desconocidos Lectores Constantes.
Les cuento. Cuando el Lector Constante dejó de ser un lugar azaroso y cambiante y pasó a ubicarse aquí, en este dominio personalizado, diseñado y regalado por la señorita Kit Moresby, hice un denodado esfuerzo por recuperar las entradas de los lugares que me disponía a abandonar. El resultado [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Buenos días, Amigos y Desconocidos Lectores Constantes.</p>
<p>Les cuento. Cuando el Lector Constante dejó de ser un lugar azaroso y cambiante y pasó a ubicarse aquí, en este dominio personalizado, diseñado y regalado por la señorita <strong>Kit Moresby</strong>, hice un denodado esfuerzo por recuperar las entradas de los lugares que me disponía a abandonar. El resultado fue la categoría llamada <em>Cualquier tiempo pasado fue anterior</em>, y la acumulación de entradas en esa columna de la izquierda que exhibe fechas desde el año 2002, más o menos.</p>
<p>Pero ay, Amigos, qué gran cantidad de despiste puso<strong> Yaveh</strong> en mi paquetito de bendiciones. Resulta que hay una interesante cantidad de <strong>viejas entradas</strong> que, por razones que desconozco, se quedaron en el cielo de los datos y no llegaron a ser colocadas aquí, en su nuevo hogar. Es por ello que hoy, en esta soleada y ociosa mañana, me dispongo a recuperar <strong>una de ellas</strong> para ustedes. Lo lógico sería archivarla sin más como una entrada antigua, dándole la fecha en que fue escrita y a correr. Pero al releerla me apeteció traerla aquí, como si fuera nueva y reluciente, para deleite de los Amigos Lectores que no la conocían. Espero que los veteranos me disculpen la pequeña vanidad de exhibir de nuevo algo que ya tiene polvo secular. Y si a nadie le parece mal, iré recuperando otras viejas entradas de vez en cuando. Hoy, con todos ustedes, la <strong>encuadernación antropodérmica</strong>. Ahí vamos:</p>
<p>***</p>
<p><strong>ERES PIEL Y HUESOS</strong></p>
<p>Buenas tardes, Amigos y Desconocidos Lectores Constantes.</p>
<p>Qué día tan hermoso, cuánto sol, qué primavera. ¿No apetece salir a respirar aire fresco, a ver las flores, a oír el trino de los pájaros? No, ¿verdad? Hagan algo mejor, quédense en casa y mírense el ombligo. O, mejor dicho, mírense la piel y piensen en lo que esconde, en la carne que vive y respira, en los hermosos huesos.</p>
<p>Y, ya de paso, échenle un vistazo a esto:</p>
<p><img class="aligncenter" title="Cubierta en piel e interior" src="http://farm1.static.flickr.com/44/143446339_d6e4265b15_o.jpg" alt="" width="640" height="960" /></p>
<p>Este hermoso ejemplar, Amigos Lectores, tiene más de trescientos años y es una muestra de lo que los angloparlantes llaman <em>anthropodermic bibliopegy</em> y nosotros podemos llamar <em>encuadernación antropodérmica</em>. Usted, el del fondo, ¿qué queremos decir con eso? Bravo. Diez puntos para Hufflepuff. Efectivamente, este libro tan bello fue <strong>encuadernado en piel humana</strong>.</p>
<p>La policía británica lo encontró el 10 de abril de este mismo año, tirado en una calle de <strong>Leeds</strong>, Inglaterra, seguramente abandonado por un ladrón después de un robo. Según sus informes, es un tratado en francés (sobre qué, no lo especifican), que data de alrededor de 1.700 y que está en bastante buen estado. Ahora están buscando no sólo al ladrón sino también al propietario, hasta la fecha sin demasiado éxito.</p>
<p>Mientras ellos toman su té y hacen sus pesquisas, nosotros vamos a darnos una vuelta por la historia de la encuadernación antropodérmica. Acompáñenme al depósito, Amigos y Desconocidos Lectores Constantes, silbando como al descuido el <em>Me voy a hacer un rosario con tus dientes de marfil</em>, para dar ambientillo.</p>
<p><strong>I&#8217;VE GOT YOU UNDER MY SKIN</strong><br />
y otras variedades de artesanía del cuerpo humano.</p>
<p>Los Amigos Lectores con cierto gusto por lo macabro y lo bizarro, que son bastantes, habrán oído hablar ya de las míticas y coquetas <strong>pantallas de lámpara</strong> que se curraban los nazis con la piel de los prisioneros, imagino. Muchos de ustedes, degustadores crónicos de carne y de sangre, también saben quién fue <strong>Ed Gein</strong> y qué curioso concepto tenía del interiorismo. Los que viven en un limbo de inocencia mediática, no tienen más que darse un paseo por la red y buscar referencias. El resto, dejen de rascarse y presten atención:</p>
<p><strong>DE HUMANI CORPORIS FABRICA</strong></p>
<p><img class="aligncenter" title="De humanis corporis fabrica" src="http://farm1.static.flickr.com/47/143988540_dc2705a7d2_o.jpg" alt="" width="400" height="576" /></p>
<p>En 1543, el cirujano belga <strong>Andreas Vesalius</strong> (nombre latinizado de <strong>Andries van Wesel</strong>) escribió el primer atlas completo de anatomía humana que conoce la historia: <em>De humani corporis fabrica</em>, es decir, <em>Sobre la estructura del cuerpo humano</em>. Siete volúmenes, unas seiscientas páginas con más de trescientas  ilustraciones (realizadas por su amigo <strong>Jan Stephen van Calcar</strong>, compatriota suyo y pintor, discípulo de Tiziano), que publicó a los 27 años y dedicó a Carlos V.</p>
<p>Los Lectores Constantes interesados en echarle un vistazo pueden hacerlo en</p>
<p><a title="De humanis corporis fabrica" href="http://vesalius.northwestern.edu/index.html">http://vesalius.northwestern.edu/index.html</a></p>
<p>con toda la calma del mundo, porque vale la pena. Tiene imágenes tan bellas como ésta:</p>
<p><img class="aligncenter" title="De humani corporis fabrica I" src="http://farm1.static.flickr.com/50/144069619_c616bceaa3.jpg" alt="" width="372" height="500" /></p>
<p>o ésta:</p>
<p><img class="aligncenter" title="De humani corporis fabrica II" src="http://farm1.static.flickr.com/53/144069623_d82c0f1118.jpg" alt="" width="368" height="500" /></p>
<p>No me negarán, Amigos Lectores, que el libro merece ser encuadernado en la más fina de las pieles. Algo así debió de pensar <strong>Vesalio</strong>, que consideraba que el único método válido de estudio era la observación directa y que tuvo ocasión de diseccionar muchísimos cadáveres a lo largo de su vida. Lo más seguro es que la piel de alguno de esos cuerpos sirviese para encuadernar la edición de 1568 que se encuentra en la <strong>Brown&#8217;s John Hay Library</strong>. Si no me creen, pulsen el enlace siguiente y ponga en la búsqueda de autor <em>Andreas Vesalius</em>:</p>
<p><a title="Brown's John Hay Library" href="http://dl.lib.brown.edu/libweb/">http://dl.lib.brown.edu/libweb/</a></p>
<blockquote><p><strong>Author</strong> Vesalius, Andreas, 1514-1564<br />
<strong>Title</strong> Andreae Vesalii Brvxellensis &#8230; De hvmani corporis fabrica libri septem. Cum indice rerum &amp; uerborum memorabilium locupletissimo Published Venetiis, Apud F. Franciscium Senensem, &amp; I. Criegher Germanum, 1568<br />
<strong>Descript&#8217;n</strong> 6 p. L., 510, [45] p. illus. (incl. diagrs.) 33 cm<br />
<strong>Note</strong> Fourth edition; cf. Cushing. Bio-bibliography of Andreas Vesalius. 2d ed., no. VI. A.-4 Wood-engravings by Johannes Criegher Hay Hist. Sci. copy: <strong>Bound in human skin</strong> on boards, gold-tooled, with raised bands.</p></blockquote>
<p>Esta misma biblioteca posee además dos ediciones del siglo XIX de <em>La Danza de la Muerte</em>, de <strong>Hans Holbein</strong>, encuadernadas también con piel humana.</p>
<p><img class="aligncenter" title="The Rich Man and The Queen from The Dance of Death" src="http://farm1.static.flickr.com/49/144158952_7bcd971bdb.jpg" alt="" width="500" height="336" /></p>
<p>Cuya ficha, Amigos, no deja dudas respecto al material que se usó para encuadernarla:</p>
<blockquote><p><strong>Title</strong> The dance of death; : from the original designs of Hans Holbein. : Illustrated with thirty-three plates, / engraved by W. Hollar. With descriptions in English and French..<br />
<strong>Published</strong> London: : Printed for J. Coxhead, Holywell-Street, Strand., 1816..<br />
<strong>Descript&#8217;n</strong> [2], 70 p., [33] leaves of plates : ill., (engravings), ports. ; 23 cm.<br />
<strong>Note</strong> Hay Star copy: Lacks leaf F1 (p. [65]-[66]). <strong>Bound in human skin</strong> by Zaehnsdorf; spine lettered up &#8220;Holbein&#8217;s Dance of Death&#8221;, at foot &#8220;1816&#8243;.</p></blockquote>
<p>Esta última nota, que he resumido para no aburrirles demasiado, incluye también un breve pero detallado informe de <strong>Zaehnsdorf</strong>, librero y encuadernador de fama, acerca del libro y su textura. Los Lectores interesados en el asunto no tienen más que usar el buscador del catálogo de la biblioteca para encontrarlo.<br />
De la <em>Danza de la Muerte</em>, de su origen, práctica y representación artística quiero hablarles con más tiempo en otra ocasión. Que alguien me lo recuerde, por favor.</p>
<p>Mientras tanto, continuamos con</p>
<p><strong>THE HIGHWAYMAN: NARRATIVE OF THE LIFE OF JAMES ALLEN, ALIAS GEORGE WALTON</strong></p>
<p><img class="aligncenter" title="James Allan aka George Walton aka Burley Grove cover book" src="http://farm1.static.flickr.com/50/144045769_57cbea0f97_o.jpg" alt="" width="296" height="458" /></p>
<p>Su título completo es, en realidad, <em>Narrative of the life of James Allen, alias George Walton, alias Jonas Pierce, alias James H. York, alias Burley Grove, the highwayman. Being his death-bed confession, to the warden of the Massachusetts state prison</em>, y se encuentra actualmente en el <strong>Ateneo de Boston</strong>, cuya página web animo a visitar a los más ociosos de entre ustedes, para encontrar la historia completa en el siguiente enlace:<br />
<a title="Boston Athenaeum" href="http://www.bostonathenaeum.org/highwayman.html"></p>
<p>http://www.bostonathenaeum.org/highwayman.html</a></p>
<p>Allí podrán leer la insólita historia de este libro, parte de la cual traduzco ahora (como buenamente puedo, que mi inglés es de andar por casa), para regocijo de los Lectores Constantes:</p>
<blockquote><p>La inscripción en latín de la cubierta, <em><strong>Hic Liber Waltonis Cute Compactus Est</strong></em>, permite dos traducciones: ¿significa sencillamente que el libro de Walton fue encuadernado en piel, o en la piel de Walton? El mismo nombre de <strong>George Walton</strong> era un alias de James Allen. También lo eran los nombres de Jonas Pierce, James H. York y Burley Grove. Afortunadamente, sólo uno de ellos fue latinizado para la etiqueta.</p>
<p>La interpretación generalmente aceptada ha sido que se empleó la propia piel del bandolero. Esta creencia ha sido recientemente confirmada de una curiosa manera. Un visitante del Ateneo, meses atrás, se presentó como el hijo y tocayo de un tal <strong>George Arnold</strong>, que realizó trabajos de catalogación en esta Biblioteca hace noventa años. El abuelo del visitante, <strong>Peter Low</strong>, había llegado a Boston desde Londres, donde su padre y abuelo se dedicaban al negocio de los libros. Él se dedicaba a la encuadernación, para Old Corner Book Store y otros clientes.</p>
<p>Este nieto afirmó que la piel usada para encuadernar el libro de <strong>Walton</strong> llegó el mismo dia de su muerte del <strong>Hospital General de Massachusetts</strong>. Walton era un mulato jamaicano, y la piel, tomada de su espalda, había sido tratada para parecer piel de ciervo gris. <strong>Peter Low</strong> no se percató, al principio, de la naturaleza exacta del material que tenía en sus manos. Sin embargo, al finalizar su jornada, estaba profundamente alterado, y las pesadillas le asaltaron a la noche siguiente.</p></blockquote>
<blockquote><p>***</p></blockquote>
<blockquote><p>Extracto de una carta de <strong>John A. Fenno</strong>, presidente de la Compañía Ferroviaria de Boston, Revere Beach y Lynn:</p>
<p><em>&#8220;Nuestro abuelo, <strong>John Fenno</strong>, fue atacado por un bandido llamado <strong>Walton</strong>. Mi padre me contó que él y su compañero Payson viajaban de vuelta a casa esa mañana cuando, cerca de Powderhorn Hill, en Chelsea, <strong>Walton</strong> les detuvo y les exigió su dinero. <strong>Payson</strong> saltó del carromato y echó a correr. Nuestro abuelo se abalanzó sobre el asaltante y recibió un disparo. Regresó al carromato, descubriendo que no estaba herido de gravedad, y volvió a Boston. Su hija diría más tarde que un botón del abrigo le salvó la vida: la bala se desvió y tocó la carne pero no el hueso&#8221;</em>.</p>
<p><strong>Walton</strong> fue capturado y sentenciado a una larga condena en la <strong>Prisión Estatal</strong>. Murió allí. Antes de morir, mandó llamar a Fenno y le dijo que deseaba estrechar la mano de un hombre valiente. Aunque Walton había sido ladrón durante muchos años, ningún hombre se le había enfrentado antes. Fue atendido por el <strong>doctor Bigelow</strong>, de Boston, y solicitó de él que se publicase el libro que había escrito sobre su vida, y que dos copias de él fuesen encuadernadas con su propia piel. Así se hizo. Uno de los ejemplares fue entregado al <strong>doctor Bigelow</strong>, y el otro a <strong>John Fenno</strong>. Su hija, <strong>Mrs. M. H. Chapin</strong> lo donó a la biblioteca del Ateneo de Boston, porque sus propios hijos solían asustar a otros niños del vecindario enseñándoles el macabro libro del abuelito. En la versión que ella da de los hechos, John Fenno capturó a Walton y lo llevó a Boston consigo.</p></blockquote>
<p>***</p>
<p>Qué bella, ejemplar y edificante historia, ¿verdad? Y es que el crimen no compensa, Amigos. Dicho lo cual, me voy a mis quehaceres, que hoy son muchos y engorrosos, no sin antes dejarles un breve listado de otros libros que también fueron encuadernados con lo que viene siendo el cutis. Hagan sus búsquedas, vale la pena.</p>
<p><strong>OTRAS MARAVILLAS DE LA ENCUADERNACIÓN ANTROPODÉRMICA</strong></p>
<p>*El <strong>diccionario de Samuel Johnson</strong> fue encuadernado con la piel del criminal <strong>James Johnson</strong>, después de que éste fuera ahorcado en Norwich, en 1818.</p>
<p>*La colección de libros raros de la biblioteca <strong>Langdell Law</strong>, en la <strong>Universidad de Harvard</strong> posee un antiguo tratado español de leyes, escrito en 1605: el <em>Practicarum quaestionum circa leges regias Hispaniae</em>. La biblioteca lo adquirió por 42 dólares a un vendedor de libros antiguos, de Nueva Orleans. No fue noticia hasta 1990, cuando el conservador <strong>David Ferris</strong> estaba examinando el catálogo de la biblioteca y encontró una anotación en la última página de los libros que rezaba así.</p>
<p><em>La encuadernación de este libro es todo lo que queda de mi querido amigo <strong>Jonas Wright</strong>, que fue despellejado vivo por los <strong>Wavuma</strong> el cuarto día de agosto de 1632. El rey <strong>Btesa</strong> me dio el libro, una de las escasas posesiones del pobre Jonas, junto una parte abundante de su piel para encuadernarlo. Descanse en paz.</em></p>
<p>[Se cree que los <strong>Wavuma</strong> eran una tribu africana de la región que actualmente conocemos como <strong>Zimbabwe</strong>.]</p>
<p>*El <strong>Museo de Bury St Edmunds</strong>, en <strong>Suffolk</strong>, Inglaterra, posee uno de los ejemplos más conocidos de encuadernación antropodérmica. El sumario del juicio contra <strong>William Corder</strong> por el asesinato de la joven <strong>Maria Martin</strong> en 1827, fue encuadernado con la piel del asesino. Y miren qué tocho:</p>
<p><img class="aligncenter" title="Expediente del juicio de William Corder" src="http://farm1.static.flickr.com/54/143988539_ca5e0ce360_o.jpg" alt="" width="228" height="350" /></p>
<p>Pueden leer la historia completa del crimen y el juicio en:</p>
<p><a title="Juicio de William Corder" href="http://www.exclassics.com/newgate/ng597.htm">http://www.exclassics.com/newgate/ng597.htm</a></p>
<p>*La <strong>Brighton &amp; Hove City Libraries</strong> considera que el libro más infame que posee en su colección es el <em>Trinum Magicum</em>, manual de magia impreso en 1573, encuadernado en piel humana.</p>
<p>*La <strong>Biblioteca Pública de Cleveland</strong> guarda un <strong>Corán</strong> encuadernado en la piel de su anterior propietario, el jefe de una tribu árabe, que era profundamente devoto y dejó dispuesto que, a su muerte, así se hiciera.</p>
<p>*Corren numerosas versiones de esta historia: una condesa, que padecía tuberculosis, acudió a visitar al astrónomo francés <strong>Camille Flammarion</strong>, de quien estaba enamorada, y le ofreció parte de su piel para que encuadernase su obra <em>Terres du Ciel</em>. En una de las versiones, ella le invita a su castillo y le dice que debe aceptar un regalo cuando ella haya muerto, a lo que él accede sin saber de qué se trata. En otra versión de la historia, la condesa decide entregarle su piel para que nunca la olvide, después de que <strong>Flammarion</strong> hubiera alabado sus hermosos hombros. Y en una última variante, ella lleva la imagen de él tatuada en el trozo de piel que quiere regalarle. De cualquier forma, la inscripción en el libro indica que él sólo supo que la donante de la piel era una mujer. Sin conocer más detalles del asunto, el libro fue encuadernado con la piel y depositado en el <strong>observatorio de Juvisy</strong>.</p>
<p>*La traducción de las <em>Geórgicas</em> de <strong>Virgilio</strong> que hizo <strong>Jacques Delille</strong> fue encuadernada con  su propia piel. Alguien la robó subrepticiamente de su cadáver, mientras estaba en la capilla ardiente.</p>
<p>*Si alguna vez aparece en alguna parte, todos los Lectores Constantes saben que este libro</p>
<p><img class="aligncenter" title="Necronomicon" src="http://farm1.static.flickr.com/124/355257657_3391b13605_o.gif" alt="" width="405" height="597" /></p>
<p>estará encuadernado en piel humana. Faltaría más.</p>
<p>Ahora sí que hemos terminado, porque me estoy quedando sin café y sin tabaco. Voy a aprovisionarme de ambas cosas. Ustedes vayan a la biblioteca y pasen la mano por los lomos y las cubiertas de los libros. Porque nunca, nunca se sabe.</p>
<p>Y, naturalmente, tengan cuidado ahí fuera, donde venderemos muy caro nuestro pellejo.</p>
<p>***</p>
<p>Con esto termina la vieja entrada, Amigos Lectores. Espero que la hayan disfrutado. Como tengo tiempo libre a espuertas, procuraré traerles alguna cosilla más durante estos días, ya sea antigua, ya reciente. Qué bueno es el ocio, el tocarse los pies, el no hacer ni el huevo. Y cuánta cosa buena hay por ahí para leer.</p>
<p>Tengan cuidado ahí fuera, porque los peces en el río beben y vuelven a beber.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Genteovejuna</title>
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		<pubDate>Wed, 17 Dec 2008 15:39:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Lector Constante</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Lo que ustedes deberían leer]]></category>

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		<description><![CDATA[Buenos días, Amigos y Desconocidos Lectores Constantes.
Una nueva entrada para seguir probando las prestaciones del Nuevo y Perfeccionado Lector Constante. Y, por cierto, muchas gracias a todos por el feedback que están dejando ustedes en la sección de comentarios. Lo necesitamos para saber lo que va bien, lo que no va en absoluto y lo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Buenos días, Amigos y Desconocidos Lectores Constantes.</p>
<p>Una nueva entrada para seguir probando las prestaciones del <strong>Nuevo y Perfeccionado Lector Constante.</strong> Y, por cierto, muchas gracias a todos por el <em>feedback</em> que están dejando ustedes en la sección de comentarios. Lo necesitamos para saber lo que va bien, lo que no va en absoluto y lo que podría mejorarse, así que no teman ser demasiado críticos con su blog amigo. Opinen como si no hubiera un mañana y, ya que están siendo tan generosos, séanlo un poquito más: <strong>avisen</strong> a otros Lectores Constantes del <strong>cambio</strong>, porque con la cosa ésa de sindicarse, me parece que algunos no saben que hay actividad por aquí. Gracias mil, ustedes son formidables.</p>
<p>Y ahora, al tema: hoy les traigo un recordatorio de por qué el Lector Constante debería ser <strong>ecléctico </strong>a la hora de elegir sus lecturas. Seguro que ustedes también han conocido a alguien que dice, completamente en serio, cosas como &#8220;Yo no leo ciencia ficción&#8221;, o &#8220;Uy, a mí es que las de terror&#8230;&#8221; o incluso &#8220;¿No estamos ya un poquito mayores para leer cuentos de hadas?&#8221;. Craso error, Amigos. El Lector Constante sabe, o debería saber, que hay <strong>buenas historias</strong> en todas partes. Buenos personajes, buenas frases que recordar, buenas maneras de contar las cosas. Buena mandanga.</p>
<p>El Lector Constante tiene perfecto derecho a elegir sus lecturas con el baremo de sus prejuicios. Yo lo hago: alguna vez he dicho, con la arrogancia y la tontería que me caracterizan, enormidades como &#8220;Yo no leo novela histórica, me toca los cojones&#8221;. Total, que le echo un vistazo minucioso a mi estantería, y seguro que ya lo han adivinado: resulta que tengo novela histórica. Mucha y hasta buena. <strong>Robert Graves</strong> es denso pero <em>Yo, Claudio</em> merece el esfuerzo, <strong>Colleen McCullough</strong> tiene libros incluso mejores que <em>El pájaro espino</em>, y observo que también caen bajo la definición de novela histórica cosas como <em>Los tres mosqueteros</em>, <em>Lo que el viento se llevó</em> o <em>Guerra y paz</em>, si queremos ponernos realmente clásicos. Así que no me queda otra que reconocer que sí, que leo novela histórica y que me gusta. <em>Memorias de Adriano</em> me gusta, <em>El nombre de la rosa</em> me parece muy bien y, coño, <em>Los episodios nacionales</em>&#8230; Buf.</p>
<p>¿Ven a dónde quiero llegar? Cargarse un género de un plumazo es una estupidez. Seguro que puede usted morir sin haber leído ni una <strong>policiaca</strong>, pero ¿no es una pena muy grande? Hay policiacas buenísimas, <strong>Chandler</strong> era un titán, <strong>Ellroy</strong> es una bestia. Lo mismo vale para la <strong>fantasía</strong>, género bien difícil de vender a los que no sucumbieron a él durante la infancia. Vete a decirle a un adulto hecho y derecho que se meta un tocho de dos mil páginas sobre la guerra entre elfos y dragones, a ver qué te contesta. Y no digamos ya nada de la <strong>ciencia ficción</strong>, ese reducto de marcianos con nariz de trompeta, naves que explotan en el espacio exterior y monstruos interestelares que pueden merendarse tu planeta.</p>
<p>Sea usted algo más listo y más rápido que sus prejuicios, Amigo Lector. Busque a alguien con criterio, alguien que le conozca bien y confiésele su absoluto desconocimiento del género o su completo desinterés. Pídale algo accesible para ir empezando, o algo que tenga una contundente reputación de enganchar hasta a las piedras y déle la oportunidad que no le ha dado hasta ahora.</p>
<p>Y para los que arrugan la nariz cuando oyen ciencia ficción, va un extracto del libro <em>Oveja mansa</em>, que escribió <strong>Connie Willis</strong>, traduce <strong>Rafael Marín Trechera</strong>, editó <strong>Ediciones B</strong> en la colección NOVA y reedita ahora en la colección Byblos. Les copio la sinopsis que hace del libro <strong>Miquel Barceló</strong>, para que se vayan haciendo una idea:</p>
<blockquote><p>La sinopsis argumental es sencilla, demasiado sencilla a primera vista: Sandra Foster estudia las modas, desde las muñecas Barbie al grunge, cómo empiezan y qué significan. Bennett O&#8217;Reilly es un especialista en teoría del caos que observa la conducta de un grupo de monos. Ambos trabajan para la corporación HiTek, pero no se conocen hasta que se produce un error en la entrega de un paquete. Es un momento de sincronía (o tal vez de casualidad caótica), que les sumerge en un sistema caótico propio con todo tipo de equívocos, una beca de investigación de un millón de dólares, café con leche, tatuajes, pelo corto y una serie de coincidencias que dejan a Bennett sin monos, sin dinero y casi sin trabajo.</p></blockquote>
<p>¿Y esto por qué mola? Porque cada capítulo va encabezado por un objeto, un color, un complemento, un juego o cualquier otra cosa que haya estado, aunque sea brevemente, de moda en alguna parte. Hale, a leer.</p>
<p>***</p>
<p><strong>PELUCAS MONUMENTALES</strong> (1750-1760)</p>
<p>Moda capilar de la corte de Luis XVI inspirada por Madame de Pompadour, que era aficionada a decorar su cabello de formas inusitadas. El pelo rodeaba un armazón relleno de algodón o paja y cementado con una pasta que se endurecía, y luego se cubría de polvos de talco y se decoraba con perlas y flores.</p>
<p><img class="aligncenter" title="Pelucas monumentales" src="http://farm4.static.flickr.com/3128/3105621132_3972a22e56.jpg" alt="" width="500" height="472" /></p>
<p>La moda se salió rápidamente de madre. Los armazones llegaron a medir más de noventa centímetros, y los motivos se hicieron más elaborados y barrocos. Los peinados reproducían cascadas, cupidos, escenas de novelas. Batallas navales completas, con barcos y humo, se desarrollaban en lo alto de las cabezas de las mujeres, y una viuda, abrumada por el dolor tras la muerte de su esposo, hizo que le pusieran una lápida en el peinado.</p>
<p>La moda pasó con la llegada de la Revolución francesa y la consiguiente escasez de cabezas donde poner pelucas.</p>
<p><strong>PIROGRABADO</strong> (1900-1905)</p>
<p>Técnica artesanal que fue de moda para grabar a fuego dibujos sobre madera o cuero con un hierro candente. Flores, pájaros, caballos y caballeros con armadura se marcaban en alfileteros, bandejas, cajas de lápices, de guantes, de cartas, de pipas, y otros artículos igualmente inservibles. Pasó porque requería un grado de habilidad demasiado alto. Todos los caballos parecían vacas.</p>
<p><strong>CUBO DE RUBIK</strong> (1980-1981)</p>
<p>Famoso juego de moda consistente en un cubo compuesto de cubos más pequeños de distintos colores que podía rotar para formar diferentes combinaciones. El objeto del juego (que más de cien millones de personas trataron de resolver) era girar los lados del cubo hasta que cada cara fuera de un solo color.</p>
<p><img class="aligncenter" title="Cubo de Rubik" src="http://farm4.static.flickr.com/3077/3105699658_613f01bdc5.jpg" alt="" width="500" height="492" /></p>
<p>El grado de habilidad que exigía era demasiado elevado (como atestiguan las docenas de libros de ayuda publicados), y cuando pasó de moda mucha gente ni siquiera lo había resuelto una sola vez.</p>
<p><strong>EL HIPNOTISMO DE COUÉ</strong> (1923)</p>
<p>Moda psicológica iniciada por el doctor Emile Coué, un psicólogo francés y autor de <em>Autodominio por medio de la autosugestión</em>. El método de Coué de automejora consistía en anudar un trozo de cuerda y repetir una y otra vez: &#8220;Todos los días, mejoro en todos los sentidos más y más&#8221;. Pasó cuando quedó claro que nadie lo lograba.</p>
<p><strong>PELO PLANCHADO</strong> (1965-1968)</p>
<p>Moda capilar inspirada por Joan Baez, Mary Travers y otras cantantes folk. El aspecto lánguido del pelo, largo y liso, de la moda hippie, era más difícil de conseguir que el desaliño masculino generalizado.</p>
<p><img class="aligncenter" title="Mary Travers &amp; John Denver" src="http://farm4.static.flickr.com/3147/3107256404_e1e0132657.jpg" alt="" width="392" height="500" /></p>
<p>En los salones de belleza aplicaban tratamientos de alisado, pero el método preferido entre las adolescentes era colocar la cabeza sobre la tabla de planchar y aplastar los rizos con la plancha. El planchado, que se hacía pocos centímetros cada vez, corría a cargo de una amiga (con la esperanza de que supiera lo que estaba haciendo), y las universitarias hacían cola en los colegios mayores a la espera de turno.</p>
<p><strong>PLUMAS DE AVESTRUZ</strong> (1890-1913)<br />
Moda de vestir eduardiana inspirada por Charles Darwin y el interés público por la historia natural. Las plumas se teñían de todos los colores y se ponían en el pelo, en los sombreros, abanicos, e incluso en los plumeros para el polvo. Modas similares incluían los sombreros de ala ancha y vestidos con largartos, arañas, sapos y ciempiés. Como resultado de la moda, los avestruces fueron cazados hasta la extinción en Egipto, norte de África y Oriente Medio. Resucitada en la década de 1960 con los minivestidos, las pelucas y las capas de plumas de avestruz teñidas de naranja neón y rosa fuerte.</p>
<p><strong>CARTAS EN CADENA</strong> (primavera de 1935)</p>
<p>Moda para ganar dinero que consistía en enviar un centavo al último nombre de una lista, añadir el tuyo debajo, y enviar cinco copias de la carta a tus amigos, con la esperanza de que fueran tan crédulos como tú.</p>
<p><img class="aligncenter" title="Centavo de 1860" src="http://farm4.static.flickr.com/3166/3106438835_24a9d1096e_o.jpg" alt="" width="300" height="300" /><br />
Promovida por la avaricia y el desconocimiento de la estadística, la moda se inició en Denver, cuya oficina de correos se colapsó con la llegada de casi cien mil cartas diarias. Duró tres semanas y luego se pasó a Springfield, donde cadenas de un dólar y de cinco dólares circularon con frenesí durante dos semanas antes del inevitable colapso. Mutó para convertirse en el Círculo de Oro en 1978 -ahora las cartas se entregaban en mano- y en varios esquemas piramidales.</p>
<p><strong>BODAS DE LOS NIÑOS DE LAS FLORES</strong> (1968-1975)</p>
<p>Rebelión popularizada por gente que no quería rebelarse totalmente contra la tradición y no casarse. En la ceremonia, celebrada en un prado o en lo alto de una colina, sonaba &#8220;Feelings&#8221;, tocada con un sitar, y los contrayentes leían votos escritos con una pequeña ayudita de Kahlil Gibran. Normalmente, la novia llevaba flores en el pelo e iba descalza. El novio llevaba el símbolo de la paz y patillas. Fue sustituida en los setenta por vivir juntos y la falta de compromiso.</p>
<p><strong>KEWPIES</strong> (1909-1915)</p>
<p>Muñeca de moda inspirada en los poemas ilustrados del <em>Ladies&#8217; Home Journal</em>. Las muñecas kewpies tenían aspecto de querubín de mejillas sonrosadas, con una barriguita muy redonda y un rizo rubio en la cabeza.</p>
<p><img class="aligncenter" title="Kewpie Doll" src="http://farm4.static.flickr.com/3265/3104789133_05985464af_o.jpg" alt="" width="197" height="425" /></p>
<p>Eran muy apreciadas tanto por niñas pequeñas como por mujeres adultas. Las kewpies aparecieron en forma de muñecas de papel, saleros, tarjetas, motivos para decorar pasteles de boda y premios de feria.</p>
<p><strong>BAILE OBSESIVO</strong> (1374)</p>
<p>Moda religiosa del norte de Europa. La gente bailaba sin control durante horas. Formaban círculos en las calles y saltaban, chillaban y rodaban por el suelo, gritando a menudo que estaban poseídos por los demonios y suplicando a dichos demonios que dejaran de atormentarlos. Causada por histeria nerviosa y/o calzar zapatos puntiagudos</p>
<p><strong>GUIRNALDAS DE PELO</strong> (1870-1890)</p>
<p>Productos de artesanía victoriana muy tétricos fabricados con el pelo de un ser amado (o de varios, preferiblemente de distintos colores). El pelo (obtenido de un modo u otro) era trenzado y tejido en forma de coronas y ramas, y colocado luego bajo una cúpula de cristal o enmarcado y colgado de la pared.</p>
<p><img class="aligncenter" title="Mourning Hair Art" src="http://farm4.static.flickr.com/3058/3107289516_d07fd28a50.jpg" alt="" width="494" height="500" /></p>
<p>La moda fue sustituida por el movimiento sufragista, el cróquet y Elinor Glyn. La moda de las coronas de pelo puede que fuera unos de los factores que favorecieron la moda del pelo corto de los años veinte.</p>
<p><strong>PROHIBICIÓN</strong> (1895- 16 de enero de 1920)</p>
<p>Aversión por el alcohol promovida por la Unión de Mujeres Cristianas por la Templanza, los destrozos en los bares y los tristes efectos del alcoholismo. Se instaba a los niños en edad escolar a &#8220;firmar el juramento&#8221; y a las mujeres a prometer no besar labios que hubieran tocado el licor. El movimiento ganó ímpetu y apoyo político durante los primeros años del siglo XX, cuando los candidatos electorales brindaban con vasos de agua y varios estados se declararon contrarios a la bebida. El proceso culminó con el acta Volstead. La moda pasó en cuanto la Prohibición entró en vigor. Fue sustituida por los contrabandistas, las licorerías clandestinas, las petacas, el crimen organizado y la Revocación.</p>
<p><strong>JITTERBUG</strong> (1938-1945)</p>
<p>Baile de moda durante la Segunda Guerra Mundial, que implicaba curiosos pasos y gestos atléticos.</p>
<p><img class="aligncenter" title="Jitterbug" src="http://farm4.static.flickr.com/3137/3105621432_ccdfb51e92.jpg" alt="" width="449" height="500" /></p>
<p>Bailando al son de las grandes orquestas de swing, los <em>jitterbuggers</em> pasaban a su pareja por encima del hombro, bajo las piernas, y la lanzaban al aire. Los soldados llevaron el baile a ultramar, dondequiera que los destinaran. Fue sustituido por el cha-cha-chá.</p>
<p><strong>CÍRCULOS DE CALIDAD</strong> (1980-1985)</p>
<p>Moda del mundo de los negocios inspirada por el éxito de las prácticas corporativas japonesas. Un comité de empleados de todas las áreas de la compañía se reúne una vez al mes, normalmente después del trabajo, para compartir experiencias, intercambiar ideas y hacer sugerencias sobre cómo mejorar el funcionamiento de la empresa. Desapareció cuando quedó claro que ninguna de esas sugerencias era tomada en cuenta. Fue sustituida por los grupos de discusión.</p>
<p><strong>MAH-JONG</strong> (1922-1924)</p>
<p>Juego norteamericano de moda inspirado en el antiguo juego chino de los tejos. Según lo jugaban los norteamericanos, era una especie de cruce entre el <em>rummy</em> y el dominó: se construían murallas y luego se derribaban, y se &#8220;capturaba la Luna desde el fondo del mar&#8221;. Había gritos entusiastas de &#8220;¡Pung!&#8221; y &#8220;¡Chow!&#8221;, y mucho castañeteo de piezas de marfil.</p>
<p><img class="aligncenter" title="Mah-jong" src="http://farm4.static.flickr.com/3207/3104789231_1efa9e7445.jpg" alt="" width="500" height="77" /></p>
<p>Los jugadores se vestían con túnicas orientales (a veces, si no tenían claro el concepto de China, eran kimonos japoneses) y tomaban té. Aunque fue reemplazado por la locura de los crucigramas y el bridge, el mah-jong continuó siendo popular entre las matronas judías hasta los años sesenta.</p>
<p><strong>QIAO PAI</strong> (1977-1995)</p>
<p>Juego chino de moda inspirado en el juego de cartas americano del bridge (una moda de los años treinta). Popularizado por Deng Xiaoping, que aprendió a jugar en Francia, el qiao pai atrajo rápidamente a más de un millón de aficionados, que jugaban principalmente en el trabajo. Al contrario que en el bridge americano, las apuestas son silenciosas, los jugadores no ordenan las manos y el juego es extremadamente formal. Sustituyó al ping-pong.</p>
<p><strong>MARATÓN DE BAILE</strong> (1923-1933)</p>
<p>Popular prueba de resistencia que consistía en bailar tanto tiempo como fuese posible con el fin de ganar dinero. Los componentes de las parejas se daban pellizcos y patadas para permanecer despiertos, y cuando eso fallaba, se dormían por turnos sobre el hombro del compañero hasta llegar a aguantar ciento cincuenta días.</p>
<p><img class="aligncenter" title="Maratón de baile 1923" src="http://farm4.static.flickr.com/3232/3105621366_b0546c0049.jpg" alt="" width="500" height="406" /></p>
<p>Las maratones se convirtieron en un burdo deporte espectáculo; el público observaba a ver quién tenía alucinaciones provocadas por la privación del sueño, quién se desmayaba o, como el caso de Homer Moorhouse, se caía muerto, y la Sociedad Protectora de Animales de Nueva Jersey se quejó de que las maratones eran crueles con los animales (humanos). La moda se mantuvo durante los primeros años de la Depresión, simplemente porque la gente necesitaba dinero. La maratón salía a poco más de centavo por hora de beneficio. Si ganabas.</p>
<p><strong>MASCOTAS VIRTUALES</strong> (otoño 1994-primavera 1996)</p>
<p>Juego de ordenador japonés de moda en el que aparecía una mascota programada. El cachorrito o el gatito crecía y jugaba, aprendía trucos (los perros, se sobreentiende, no los gatos) y se escapaba si no se le cuidaba bien. Su éxito se debió al amor de los japoneses por los animales y al problema del exceso de población que hace que tenerlos en casa sea imposible.</p>
<p><strong>TABLERO OUIJA</strong> (1917-1918)<br />
Juego psíquico con el que se pretende predecir el futuro. Los jugadores empujan por un tablero decorado con letras y números un vaso que deletrea las respuestas a sus preguntas.</p>
<p><img class="aligncenter" title="Tablero Ouija" src="http://farm4.static.flickr.com/3207/3104867559_0b65f8f3bb_o.jpg" alt="" width="590" height="436" /></p>
<p>Originado o bien en Maryland, en la década de 1880, por C.W. Kennard o por William e Isaac Fiuld, o en Europa, en la de 1850; pero no se puso de moda hasta que América entró en la Primera Guerra Mundial. Reaparece cada vez que hay una guerra. Fue muy popular durante la Segunda Guerra Mundial, y el conflicto de Corea. Cuando más se vendió fue entre 1955 y 1977, durante la guerra de Vietnam.</p>
<p><strong>ANILLOS DE ESTADO DE ÁNIMO</strong> (1975)</p>
<p>Joya de moda. Consistía en un anillo con una gran &#8220;piedra&#8221; que en realidad era un cristal líquido sensible a la temperatura. Los anillos de estado de ánimo supuestamente reflejaban el de quien los llevaba y daban a conocer sus pensamientos. Azul significaba tranquilidad; rojo significaba mal humor; negro, depresión. Como el anillo respondía a la temperatura, y al cabo de un tiempo, ni siquiera a eso, nadie que no tuviera fiebre conseguía el ideal tono púrpura &#8220;bendición&#8221;; pero todo el mundo acababa desesperado y deprimido cuando el anillo se volvía permanentemente negro. La moda fue sustituida por las piedras amuleto, que no respondían a nada.</p>
<p><strong>TATUAJES</strong> (1691)</p>
<p>Moda de automutilación que se hizo por primera vez popular en la Europa del siglo XVII cuando los exploradores importaron la práctica de los Mares del Sur. La moda se convirtió en una locura típica de las clases pudientes en la época eduardiana. Jennie Jerome, la madre de Winston Churchill, llevaba una<br />
serpiente tatuada en la muñeca.</p>
<p><img class="aligncenter" title="Roshi Ensei" src="http://farm4.static.flickr.com/3158/3104867483_0c2461c008_o.jpg" alt="" width="417" height="599" /></p>
<p>Los tatuajes volvieron a ponerse de moda durante la Segunda Guerra Mundial, esta vez entre los soldados y, especialmente, los marineros, y de nuevo en los sesenta con el movimiento hippie, y otra vez a finales de los ochenta. Los tatuajes tienen la desventaja de ser una moda pasajera con resultados permanentes.</p>
<p><strong>LA VIEJA TIENDA DE CURIOSIDADES</strong> (1840-1841)</p>
<p>Moda literaria suscitada por el folletín basado en una historia de Dickens sobre una niña pequeña y su apurado padre, que son expulsados de su tienda y obligados a vagabundear por Inglaterra. El interés por la obra fue tan grande que, en América, la gente abarrotaba los muelles a la espera del barco procedente de Inglaterra que traía el siguiente capítulo; incapaces de esperar a que el barco atracara, quienes aguardaban gritaban a los pasajeros de a bordo: &#8220;¿Murió la pequeña Nell?&#8221;. Lo hizo, y su muerte condenó a lectores de todas las edades, sexos y grados de dureza a agonías de pesar. Vaqueros y mineros del Oeste lloraron sin disimulo leyendo las últimas páginas, y un diputado irlandés tiró el libro por la ventanilla de un tren en marcha y estalló en lágrimas.</p>
<p><strong>HULA-HOOP</strong> (marzo 1958-junio 1959)</p>
<p>El prototipo de todas las modas de mercado, cuyo fenomenal éxito no tiene parangón. El hula-hoop, originalmente un aro de madera para ejercicios gimnásticos utilizado en Australia, fue rediseñado en plástico brillante por Wham-O y vendido al precio de 1&#8242;98 dólares a niños y adultos por igual.</p>
<p><img class="aligncenter" title="Hula-hoop" src="http://farm4.static.flickr.com/3028/3105699732_40c2ce95f7_o.jpg" alt="" width="317" height="480" /></p>
<p>Las monjas, Red Skelton, las geishas, Jane Russell y la reina de Jordania lo hacían girar sobre sus caderas, y la gente común se las dislocaba, se torcía el cuello, y sufría hernia discal por su culpa. Rusia y China lo prohibieron por &#8220;capitalista&#8221;, un equipo de exploradores belgas se llevó veinte al Polo Norte (¿para dárselo a los pingüinos?), y se vendieron más de cincuenta millones de unidades en todo el mundo. La moda pasó tan rápidamente como se extendió.</p>
<p><strong>MESMERISMO</strong> (1778-1784)</p>
<p>Moda científica resultante de los por entonces recientes descubrimientos acerca del magnetismo, la especulación sobre sus posibilidades médicas y la codicia. La sociedad parisina acudía en masa al doctor Mesmer para someterse a tratamientos de &#8220;magnetismo animal&#8221; en los que se usaban bañeras de &#8220;agua magnetizada&#8221;, varillas de hierro y masajes de los ayudantes del doctor Mesmer que, en bata color lavanda, miraban profundamente a los ojos de los pacientes. Éstos gritaban, sollozaban, caían en trance profundo, y le pagaban al doctor cuando se marchaban. Con el magnetismo animal, es decir, el hipnotismo, se pretendía poder curarlo todo, desde los tumores a la tisis. Pasó de moda cuando una investigación científica dirigida por Benjamin Franklin demostró que no hacía nada de eso.</p>
<p><strong>AZUL ALICIA</strong> (1902-1904)</p>
<p>Color de moda inspirado por la preciosa y vivaracha hija quinceañera del presidente Teddy Roosevelt, el cual dijo en una ocasión: &#8220;Puedo ser presidente de Estados Unidos, o puedo controlar a Alicia. No puedo hacer las dos cosas&#8221;. Alicia Roosevelt fue una de las primeras &#8220;estrellas&#8221;; cada movimiento suyo, cada comentario y atuendo eran copiados por un público ansioso.</p>
<p><img class="aligncenter" title="Alice Roosevelt" src="http://farm4.static.flickr.com/3172/3107357304_81d4440785.jpg" alt="" width="244" height="500" /></p>
<p>Cuando se diseñó un traje para que hiciera juego con sus ojos azul-grisáceos, los periodistas lo llamaron azul Alicia, y el color se hizo instantáneamente popular. La comedia musical Irene incluía una canción llamada &#8220;El vestido azul de Alicia&#8221;, las tiendas comercializaban telas, sombreros, y lazos de color azul-grisáceo, y cientos de niñas fueron bautizadas con el nombre de Alicia y vestidas, no de rosa, como era tradicional, sino de azul Alicia.</p>
<p><strong>SHORTS</strong> (1971)</p>
<p>Prenda de moda que llevaban todas pero que sólo sentaba bien a las jóvenes y esbeltas. Sucesores de la minifalda de los sesenta, los shorts fueron una reacción a los intentos de los diseñadores por introducir la falda a media rodilla. Estaban confeccionados de satén o terciopelo, a menudo con tirantes, y se llevaban con botas altas de cuero. Las mujeres se los ponían para ir a la oficina, e incluso los permitieron en el concurso de Miss América.</p>
<p><strong>PASTEL DE ÁNGEL</strong> (1880-1890)</p>
<p>Pastel de moda, llamado así por su blancura y ligereza, procedente de un restaurante de St. Louis, o de orillas del río Hudson, o de la India.</p>
<p><img class="aligncenter" title="Pastel de ángel" src="http://farm4.static.flickr.com/3268/3106538241_ba0ec75cc7_o.jpg" alt="" width="400" height="533" /></p>
<p>El secreto del pastel era una docena de claras de huevo (u once, o quince) batidas a punto de nieve. Resultaba difícil de cocinar e inspiró todo un ritual: no había que engrasar la sartén, y nadie podía entrar en la cocina durante la cocción. Sustituido, por supuesto, por el pastel del diablo.</p>
<p><strong>ZAPATOS DE PUNTA RETORCIDA</strong> (1350-1480)</p>
<p>Zapatos puntiagudos de cuero blando o tela. Originarios de Polonia (de ahí su nombre francés, <em>poulaine</em>; los ingleses los llamaron <em>crackowes</em>, por Cracovia), o más probablemente traídos de Oriente Medio por los cruzados, se convirtieron en la locura de todas las cortes europeas. Las punteras se fueron sofisticando -rellenas de musgo, con forma de garra de león o pico de águila-, y se hicieron progresivamente más largas, hasta el punto de que era imposible caminar o arrodillarse sin pisárselas, y había que unirlas con cadenitas de oro o de plata a las rodillas para sujetar los extremos.</p>
<p><img class="aligncenter" title="Polainas" src="http://farm4.static.flickr.com/3294/3104867615_edf06d9610_o.jpg" alt="" width="468" height="432" /></p>
<p>Aplicada a las armaduras, la moda de las polainas resultaba enormemente peligrosa: los caballeros austríacos de la batalla de Sempach, en 1386, se quedaron clavados al suelo por sus alargados zapatos de hierro y se vieron obligados a cortar las puntas con la espada para que no los pillaran &#8220;plantados&#8221;, como si dijéramos. Fueron desplazadas por el zapato de horma cuadrada, atado al tobillo y en forma de pico de pato, que no tardó en ensancharse hasta lo ridículo.</p>
<p><strong>CASAS DE CAFÉ </strong>(1450-1554)</p>
<p>Moda de Oriente Medio que se originó en Aden y luego se extendió a La Meca y por toda Persia y Turquía. Los hombres se sentaban sobre esterillas con las piernas cruzadas y tomaban tacitas de café denso, negro y amargo mientras escuchaban a poetas. Las casas de café acabaron siendo más populares que las mezquitas y las autoridades religiosas las prohibieron; sostenían que eran frecuentadas por gente &#8220;de baja estofa y muy poca industria&#8221;. Alcanzó Londres (1652), París (1669), Boston (1675), Seattle (1985).</p>
<p><strong>MINIGOLF</strong> (1927-1931)</p>
<p>Entretenimiento de moda consistente en pequeños campos de golf con dieciocho hoyos muy cortos complicados con molinos, castillos y diminutas trampas de arena.</p>
<p><img class="aligncenter" title="Minigolf" src="http://farm4.static.flickr.com/3288/3107397878_10b28b6df6.jpg" alt="" width="500" height="375" /></p>
<p>Su popularidad resultaba fácilmente explicable. Era un sitio barato para una cita durante la Depresión, su umbral de destreza era bajo y ofrecía múltiples niveles de logro; además, te permitía fingir durante un par de horas que formabas parte de la refinada élite del club de campo. Más de cuarenta mil instalaciones surgieron por todo el país y, en el momento culminante, su popularidad era tal que supuso incluso una amenaza para el cine, y los estudios prohibieron a sus actores que los vieran jugando al minigolf. Finalizó por saturación.</p>
<p><strong>GORRAS DE MAPACHE </strong>(mayo 1955-diciembre 1955)</p>
<p>Moda infantil inspirada en la serie de televisión de Walt Disney <em>Davy Crockett</em>, sobre el héroe de Kentucky que combatió en El Álamo y despellejó un oso a la edad de tres años. Formaba parte de otra moda más amplia que incluía juegos de arcos y flechas, cuchillos y rifles de juguete, camisas con flecos, cuernos de pólvora, recipientes para el almuerzo, puzzles, libros de colorear, pijamas, calzoncillos y diecisiete versiones grabadas de <em>La balada de Davy Crockett</em>, que todos los niños estadounidenses se sabían entera. A consecuencia de la moda, empezaron a escasear las gorras de mapache, y se recurrió al material de un artículo de moda anterior, el abrigo de mapache de los años veinte, para fabricar más. Algunos niños incluso se cortaron el pelo en forma de gorra. La moda pasó justo antes de la Navidad de 1955 y dejó a los mayoristas con cientos de gorras en los almacenes.</p>
<p><strong>EL DOCTOR SPOCK</strong> (1945-1965)</p>
<p>Moda pediátrica basada en el libro del pediatra del mismo nombre, <em>Baby and Child Care</em>, así como en el creciente interés por la psicología y la fragmentación de la familia.</p>
<p><img class="aligncenter" title="Baby and child care" src="http://farm4.static.flickr.com/3288/3107408110_013ec5222d.jpg" alt="" width="328" height="500" /></p>
<p>Spock abogaba en su obra por una política más permisiva que la recomendada en los tratados pediátricos publicados con anterioridad; aconsejaba además flexibilidad de horarios para las comidas y atención al desarrollo infantil (consejo que muchos padres interpretaron, equivocadamente, como dejar que el niño hiciera lo que se le antojara). La moda pasó cuando la primera generación de niños educados según proponía el doctor Spock se convirtieron en adolescentes, se dejaron crecer el pelo hasta los hombros, y empezaron a hacer volar edificios de la administración.</p>
<p>***</p>
<p>Ha sido divertido, ¿verdad? Interesante, por lo menos. Ah, cuánta cosita buena hay escondida hasta en el más estúpido y peor escrito de los libros. Y mi trabajo será siempre buscarla y siempre traérsela. El suyo, disfrutarla. Créditos y nos vamos.</p>
<p><strong>CRÉDITOS</strong></p>
<p>*Todas las imágenes utilizadas son de dominio público salvo dos. La que ilustra el pastel de ángel pertenece a la señorita <strong>Jennifer</strong>, que permite su uso citando la fuente. Citada queda: <a href="http://flickr.com/photos/23126594@N00">http://flickr.com/photos/23126594@N00</a>.</p>
<p>La imagen que ilustra las guirnaldas de pelo victorianas está tomada de la página <strong>Things Go By</strong>, de su enlace <strong>Mourning Art</strong>. Este de aquí: <a href="http://thingsgoneby.com/category/mourning-art/"></a></p>
<p><a href="http://thingsgoneby.com/category/mourning-art/">http://thingsgoneby.com/category/mourning-art/</a>.</p>
<p>La imagen se usa sin ánimo de lucro y con la esperanza de que ustedes se animen y adquieran alguna bonita pieza de esta fúnebre e insólita joyería.</p>
<p>*El título de este post pertenece al prólogo del libro citado. <strong>Miquel Barceló</strong>, en dicho prólogo, lamenta no haberse atrevido a usar los títulos alternativos que propuso el traductor: <em>El efecto rebaño</em>, que suena muy bien, o <em>Genteovejuna</em>, que a mí me suena perfecto. Vaya el robo del título, pues, en honor del señor <strong>Rafael Marín</strong> y su pericia traductora.</p>
<p>Y cerramos por hoy, que me espera la silla del dentista. Ay. Ouch. Gñrfghs.</p>
<p>Tengan cuidado ahí fuera, donde vamos como oveja al matadero.</p>
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		<title>Gabinete de curiosidades</title>
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		<pubDate>Mon, 03 Nov 2008 08:42:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ingram</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuidado con el Ojo Reptante]]></category>
		<category><![CDATA[Exhibición de atrocidades]]></category>
		<category><![CDATA[La estrella extravagante]]></category>

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		<description><![CDATA[Buenos días, Amigos y Desconocidos Lectores Constantes.
La verdad es que yo quería contarles cosillas sobre el pasado día de Difuntos. Sobre la tradición, sobre la muerte, sobre el luto, sobre ir a ver el Tenorio a Alcalá o a Guadalajara. Anduve leyendo cosas sobre la nera signora, la Parca, la Canina, la Catrina y demás [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Buenos días, Amigos y Desconocidos Lectores Constantes.</p>
<p>La verdad es que yo quería contarles cosillas sobre el pasado día de <strong>Difuntos</strong>. Sobre la tradición, sobre la muerte, sobre el luto, sobre ir a ver el <strong>Tenorio</strong> a Alcalá o a Guadalajara. Anduve leyendo cosas sobre la <strong><em>nera signora</em></strong>, la <strong>Parca</strong>, la <strong>Canina</strong>, la <strong>Catrina</strong> y demás manifestaciones del acabarse. Leí también acerca de la buena muerte medieval, acerca de ritos funerarios, de últimas palabras, de tumbas en forma de útero, de las bodas de los muertos, de la muerte en Occidente y en Oriente, de la muerte en la Biblia y del infierno y del paraíso. Fui a ver un bonito <strong>altar de muertos mexicano</strong>, donde había flores, calaveras y ofrendas de tequila, atole, cerveza y frutas. Busqué las ilustraciones de la Danza de la Muerte de <strong>Holbein</strong> y los esqueletos de<strong> José Guadalupe Posada</strong>, encontré por el camino los de <strong>Manuel Manilla</strong>, aparecieron también grabados de <strong>Goya</strong>, pinturas de <strong>Valdés Leal</strong> y de <strong>José Gutiérrez Solana</strong>.</p>
<p>Y entonces apareció un verso de <strong>Quevedo</strong> y me trastocó todos los planes. Este verso:</p>
<blockquote><p><em>Retirado en la paz de estos desiertos,</em></p>
<p><em>con pocos, pero doctos libros juntos,</em></p>
<p><em>vivo en conversación con los difuntos</em></p>
<p><em>y escucho con los ojos a los muertos. </em></p></blockquote>
<p>Olvidemos el día de Difuntos. ¿No es ésta una bella manera de referirse a una biblioteca? Ya ven qué hermosa sinestesia emplea el señor <strong>Quevedo</strong>: <em>escucho con los ojos a los muertos</em>. La idea de que leer es hablar con muertos ilustres no es nueva, es más vieja que el hilo negro. Ustedes recordarán, seguramente, el libro (o la película) <em>El nombre de la rosa</em>. Allí, el joven <strong>Adso</strong> preguntaba a <strong>Fray Guillermo de Baskerville</strong>: <em>¿Habéis estado enamorado alguna vez, maestro?</em>. Y respondía Fray Guillermo: <em>Oh, sí, muchas veces. De Sócrates, de Aristóteles&#8230;</em></p>
<p>La biblioteca es, entonces, el lugar donde duermen el sueño eterno los maestros, donde se acumula la sabiduría. El que viene a adquirirla y los que allí están para suministrarla, en amena conversación. Ya lo decía <strong>Alfonso X</strong> el Sabio:</p>
<blockquote><p><em>Quemad viejos leños,</em></p>
<p><em>leed viejos libros,</em></p>
<p><em>bebed viejos vinos,</em></p>
<p><em>tened viejos amigos</em>.</p></blockquote>
<p>¿Y a dónde vamos con todas estas citas? ¿No íbamos a hablar de los difuntos? No, ya no. Tendrá que ser en otro momento, porque ahora vamos a saludar con el sombrero a este señor:</p>
<p><a href="http://farm4.static.flickr.com/3216/2999108072_08fc3cb6e4_o.jpg"><img class="alignnone" title="Jay Walker" src="http://farm4.static.flickr.com/3216/2999108072_08fc3cb6e4_o.jpg" alt="" width="255" height="301" /></a></p>
<p>Este sonriente caballero se llama <strong>Jay Walker</strong> y preside una empresa llamada <strong>Walker Digital</strong>, dedicada a investigación y desarrollo (de sabe Dios qué), que cuenta con doscientas patentes en su haber. También tiene algo llamado <strong>Priceline.com</strong>, que no sé lo que es, pero que parece una cornucopia de pasta y de prestigio.</p>
<p>El señor<strong> Walker</strong> está casado y tiene dos hijos, que son seguramente las criaturas más felices del planeta. Porque el resto de los niños van a la biblioteca de su cole, lo que está bien, o a la de su barrio, lo que también esta bien, pero los hijos del señor <strong>Walker</strong> no tienen más que abrir las grandes puertas al final del pasillo y llegar aquí, a la biblioteca de papá:</p>
<p><img class="alignnone" title="Biblioteca de Jay Walker" src="http://farm4.static.flickr.com/3022/2986440924_eb88f284bd_o.jpg" alt="" width="630" height="495" /></p>
<p>Esta preciosidad está en Nueva Inglaterra, tiene tres niveles y ocupa más de trescientos metros cuadrados. <strong>Walker</strong> es un apasionado de la historia, la ciencia y la tecnología, y desde muy jovencito acumula testimonios de la imaginación y el talento humanos:libros, mapas, ilustraciones, pinturas, esculturas, tallas, cristales, artefactos, inventos y otros inclasificables objetos.</p>
<p>Total, que llegó un momento en el que le ocurrió lo que era predecible: su inmensa colección de libros y objetos fascinantes empezaba a metérsele en la cama. No había espacio para tanta maravilla en su pisito de soltero. ¿Y qué hizo el buen señor? Llamó a un arquitecto molón y le pidió que construyera una casa, en la casa una biblioteca y en la biblioteca tres niveles, como si de un laberinto de <strong>Borges</strong> se tratara. Lo decoró con bonitos cristales y hermosas maderas y metió dentro ese dorado enjambre de prodigios que había atesorado con tanto mimo.</p>
<p>Y éste fue el resultado:</p>
<p><img class="alignnone" title="Biblioteca privada de Jay Walker" src="http://farm4.static.flickr.com/3011/2985594807_33b412e472_o.jpg" alt="" width="630" height="484" /></p>
<p>¿Ven cuántos libros? Pues eso no es nada. La biblioteca del señor <strong>Walker</strong> ya es mucho más que una biblioteca: es un gabinete de curiosidades, una cueva de Aladino, un créase o no de <strong>Ripley</strong>. Vamos a darnos una vuelta por los pasillos, venga.</p>
<p><img class="alignnone" title="Los tesoros de Walker" src="http://farm4.static.flickr.com/3283/2985594695_39af452d85_o.jpg" alt="" width="630" height="497" /></p>
<p>Ahí arriba se acumula lo siguiente:</p>
<p>-el tratado de medicina <strong><em>Anatomia universa</em></strong>, que es de principios del siglo XIX y que es obra del ilustrador italiano <strong>Paolo Mascagni</strong>.</p>
<p>-a su lado, junto al hombro, está un kit de <strong>instrumentos de cirugía</strong> de los médicos de la Guerra Civil. Su Guerra Civil, imaginamos.</p>
<p>-un poco más arriba se puede ver (y nunca mejor dicho) un <strong>tratado de óptica </strong>y una caja con <strong>ojos de mentira</strong>, protésicos y un poco escalofriantes. ¿Y qué es lo que mantiene abierta la caja de los ojitos? <strong>Cosa</strong>, la mano que la <strong>Familia Addams</strong> tenía de mascota en la película homónima. La mano <em>original</em>, naturalmente, y firmada por todo el elenco de la peli.</p>
<p>-¿Ven ese pequeño <strong>busto blanco</strong>? Es como el de las farmacias, con la salvedad de que éste se hizo para los estudiantes de frenología del siglo XIX y que está junto a un libro, editado <em>circa 1500</em>, con las primeras ilustraciones publicadas de <strong>cirugía en seres humanos</strong>.</p>
<p>-Y como el hombre no fue siempre la medida de todas las cosas, fósiles habemus: un <strong>trilobite</strong> de hace 300 millones de años, que se dice pronto, el esqueleto de un <strong>raptor</strong> y unos cuantos <strong>huevos fosilizados de dinosaurio</strong>.</p>
<p>¿Se van haciendo una idea? Pues límpiense la baba de los labios, porque aún hay más:</p>
<p><img class="alignnone" title="Más tesoros de Jay Walker" src="http://farm4.static.flickr.com/3037/2985594741_1245c68cb5_o.jpg" alt="" width="630" height="794" /></p>
<p>Además de la hermosa cristalera y el no menos hermoso <strong>suelo taraceado al estilo Escher</strong>, ahí tenemos lo que sigue:</p>
<p>-junto a la ventana hay un <strong>libro</strong> muy, muy grande. El ángulo hace que parezca más pequeño, pero fíjense en la silla que tiene a la izquierda y se harán una idea correcta de sus proporciones. Es que no es un libro, es una <strong>escultura de Clyde Lynds</strong>, pesa un cuarto de tonelada y representa el espíritu de la biblioteca de Walker. En la página derecha está la <strong>mente</strong>, en la página izquierda el <strong>universo</strong>.</p>
<p>-¿Y cómo se mira al universo? Con ese estupendo <strong>telescopio</strong> de la derecha, que tiene nombre de nave espacial: <strong>Questar 7</strong>.</p>
<p>-un poco más abajo, sobre la mesa, hay un <strong>globo lunar</strong>, que es un modelo de la luna, como el globo terráqueo lo es de la Tierra o la esfera armilar lo es de la esfera celeste. Este ejemplar está firmado por <strong>doce astronautas</strong> que caminaron sobre la luna. Bravo, Walker.</p>
<p>-sin salir del universo, en la misma mesa reposa un trozo del <strong>meteorito de hierro</strong> de veintiocho toneladas que cayó del cielo y pegó contra las montañas <strong>Sikhote-Alin</strong> (Rusia) allá por 1947, dejando una estela de humo de treinta y dos kilómetros de largo, que se quedó en el cielo durante unas horas y que fue el pasmo de la población local. Diez años después, los rusos conmemoraron el susto emitiendo este <strong>sello</strong> tan chulo:</p>
<p><img class="alignnone" title="Sikhote-Alin stamp " src="http://farm4.static.flickr.com/3067/2994534487_40ac70806a_o.jpg" alt="" width="334" height="480" /></p>
<p>El trozo que tiene el señor <strong>Walker</strong> es pequeñito, pero pesa casi siete kilos.</p>
<p>-un poco más abajo está el <strong>atlas celeste</strong> ilustrado a mano por <strong>Andrea Cellarius</strong>, que data de 1660 y que muestra los primeros mapas en los que la <strong>Tierra</strong> no era ya el centro del sistema solar. Wow.</p>
<p>Y como el señor <strong>Walker</strong> vive muy consciente de que la ciencia es la magia de nuestro siglo, ahí está su homenaje a un tiempo en el que no era tan sencillo distinguir una de otra. Sin orden ni concierto:</p>
<p><img class="alignnone" title="La ciencia y la tecnología en la Biblioteca Walker" src="http://farm4.static.flickr.com/3204/2986450834_73fd047b43_o.jpg" alt="" width="630" height="500" /></p>
<p>-un <strong>ordenador portátil para niños</strong>, que es lo que tiene ese insólito color pistacho.</p>
<p>-una <strong>máquina de escribir</strong> de 1911 y una <strong>radio Kent</strong> de 1909.</p>
<p>-la archifamosa <strong>máquina Enigma</strong>, con la que los nazis creyeron poder crear un código indescifrable. Ja.</p>
<p>-una copia del <strong>primer tratado sobre criptografía</strong>, titulado <strong><em>Polygraphiae</em></strong> y escrito en 1518 por el monje benedictino <strong>Johannes Trithemius</strong>. Este señor escribió también otro libro, <strong><em>Steganographia</em></strong>, donde desarrollaba un sistema de cifrado de textos consistente en esconder cada letra en columnas sucesivas de texto, de manera que pudieran ocultarse en un libro piadoso de oraciones, por ejemplo. Este pionero del codificado acabó mal: sus libros fueron considerados poco menos que tratados de brujería y espiritismo, y la<strong> Inquisición</strong> (nadie espera a la Inquisición española) les puso las zarpas encima y los echó a la hoguera.</p>
<p>-un <strong>kinetoscopio</strong> y un <strong>fonógrafo</strong> construidos y firmados por Edison, con tres cilindros de cera usados para grabar.</p>
<p>-una copia exacta de <strong>la bombilla</strong> de Edison.</p>
<p>-un <strong>procesador IBM</strong> de 1960 y, junto a él, un <strong>cono de arcilla</strong>, de procedencia sumeria<strong></strong>, usado para registrar los excedentes de grano. Mamma mía.</p>
<p>Y por si todo lo anterior fuera poco, aquí pueden venir a morir los bibliómanos del mundo entero:</p>
<p><img class="alignnone" title="Los libros de Walker" src="http://farm4.static.flickr.com/3240/2986450788_fe4f4e1414_o.jpg" alt="" width="630" height="789" /></p>
<p>-justo aquí encima, sobre esta línea, pueden ustedes ver una muestra del trabajo de los señores <strong>Sangorski y Sutcliffe</strong>, encuadernadores desde 1901. Estas encuadernaciones son lo que parecen: joyas sobre la cubierta de un libro. Hay rubíes, hay esmeraldas y seguro que hay hasta cuerno de unicornio. Pueden echar un vistazo al trabajo de esos señores en la siguiente dirección:</p>
<p><a href="http://www.bookbinding.co.uk/Sangorski.htm">http://www.bookbinding.co.uk/Sangorski.htm</a></p>
<p>-un poco más arriba podemos ver <strong>un libro del siglo XVI sobre las justas</strong>. ¿Ven el pequeño caballero con su lanza? Junto a él hay un libro de <strong>Dickens</strong> (el Eterno lo tenga a su derecha), decorado con un retrato del autor.</p>
<p>-arriba del todo, un plato combinado de exquisiteces: la <strong>Biblia Coverdale</strong>, que es de 1535, además de ser la primera biblia <strong>traducida al inglés moderno</strong>; un volumen medieval con minuciosas ilustraciones de <strong>enanos</strong>; una colección de retratos realizada en el siglo XVII para un festival en Alemania; una guía indonesia del <strong>canibalismo</strong>, encuadernada en corteza; una figurilla de una <strong>diosa madre</strong> oriental, que parece comprada en el rastro pero nació cinco mil años antes que Cristo.</p>
<p>Y en la esquina de la derecha, abierta y marcada con post-its, descansa una copia del <strong><em>Liber Chronicarum</em></strong>. También se lo conoce como <em><strong>Las crónicas de Nuremberg</strong></em>, porque lo hicieron allí, o como <em><strong>La historia del mundo de Schedel</strong></em>, honrando a su autor principal, <strong>Hartmann Schedel</strong>. Escrito en 1493 y publicado por el impresor <strong>Anton Koberger</strong> (padrino de <strong>Durero</strong>), es una crónica de las edades del hombre, desde el Génesis hasta el Apocalipsis.</p>
<p>Este tipo de libro pretendía contener todo el saber de la época, y no es que lo consiguiera, pero se acercaba bastante. Incluye, por ejemplo, el grabado más antiguo de la ciudad de <strong>Jerusalén</strong>:</p>
<p><img class="alignnone" title="Jerusalén" src="http://farm4.static.flickr.com/3074/2994326091_716d731b1b.jpg" alt="" width="500" height="421" /></p>
<p>También tiene grabados de ciudades europeas, como Florencia, Praga o <strong>Cracovia</strong>:</p>
<p><img class="alignnone" title="Cracovia" src="http://farm4.static.flickr.com/3014/2995168204_971036dd02_o.png" alt="" width="800" height="403" /></p>
<p>O <strong>Breslau</strong>:</p>
<p><img class="alignnone" title="Breslau" src="http://farm4.static.flickr.com/3042/2995246988_d0e43181d8_o.png" alt="" width="800" height="383" /></p>
<p>Otros grabados ilustran la historia más o menos contemporánea. Aquí, una bonita y edificante <strong>matanza de judíos</strong>:</p>
<p><img class="alignnone" title="Matanza de los judíos" src="http://farm4.static.flickr.com/3197/2995165744_5beb40c64d_o.jpg" alt="" width="800" height="410" /></p>
<p>Y aquí, la muerte de <strong>Séneca</strong>:</p>
<p><img class="alignnone" title="Muerte de Séneca" src="http://farm4.static.flickr.com/3041/2994327271_d85ae5062d_o.png" alt="" width="340" height="364" /></p>
<p>Y, naturalmente, no podían faltarle los <strong>monstruos</strong>, las criaturas prodigiosas que el saber antiguo ubicaba en Africa (<em>Hic sunt leones</em>), en Asia y en mundos que aún no figuraban en el mapa. Por ejemplo, esta señorita peluda:</p>
<p><img class="alignnone" title="Señora peluda" src="http://farm4.static.flickr.com/3015/2994430611_cf0b7134fa_o.jpg" alt="" width="672" height="600" /></p>
<p>O este <strong>Polifemo</strong>:</p>
<p><img class="alignnone" title="Polifemo" src="http://farm4.static.flickr.com/3162/2994431117_3e8bb39c86_o.jpg" alt="" width="671" height="599" /></p>
<p>O este <strong>cuatroojos</strong>:</p>
<p><img class="alignnone" title="Cuatroojos" src="http://farm4.static.flickr.com/3291/2995272398_91c30ce135_o.jpg" alt="" width="638" height="587" /></p>
<p>O este bonito <strong>esciápodo</strong>, palabro que significa, literalmente, <em>sombrapié</em>.</p>
<p><img class="alignnone" title="Esciápodo o sombrapié" src="http://farm4.static.flickr.com/3251/2994429839_2b5cb76134_o.jpg" alt="" width="670" height="599" /></p>
<p>Según un tal <strong>Scylax de Carisande</strong>, estas criaturas vivían en la India. Según <strong>Plinio el Viejo</strong>, eran hombres con una sola pierna terminada en un pie gigantesco, que vivían en los desiertos. Cuando el sol apretaba, se tumbaban en el suelo, ponían la pierna en alto y se estaban ahí, tan ricamente, a la sombra de su pie. <strong>San Agustín</strong> también habla de ellos: <em>Asimismo afirman que hay una nación en que no tienen más que una pierna y que no doblan la rodilla y son de admirable velocidad, a los cuales llaman sciopodas.</em></p>
<p>Más portentos: la pesca (o la caza, según se mire) del <strong>pez león</strong>:</p>
<p><a href="http://farm4.static.flickr.com/3216/2995272168_23f6ee5cff.jpg"><img class="alignnone" title="El pez león" src="http://farm4.static.flickr.com/3216/2995272168_23f6ee5cff.jpg" alt="" width="500" height="270" /></a></p>
<p>El dibujito pequeño que ven ahí abajo es el <strong>Niño Oso</strong>, con su estupenda leyenda detrás. Dice el <em>Liber Chronicarum</em> que el papa <strong>Martín IV</strong> dejó embarazada a su prima y el resultado del embarazo fue el <strong>Niño Oso</strong>, que nació peludito como castigo por los pecados de sus padres. Pobrinho.</p>
<p><img class="alignnone" title="El Niño Oso" src="http://farm4.static.flickr.com/3223/2995271010_7795757a72_o.jpg" alt="" width="450" height="570" /></p>
<p>Ahí lo tienen, todo peludito. Parece simpático, ¿verdad? Parece un esbozo de <strong>Quentin Blake</strong> para algún cuento de <strong>Roald Dahl</strong>.</p>
<p>En fin, que el señor <strong>Walker</strong> elige con sabiduría lo que incorpora a su biblioteca, y además tiene pasta a espuertas para hacerlo. Porque hay más, mucho más, tesoros increíbles de los que no puedo hablarles con detenimiento porque tengo que salir para el curro a uña de caballo. Cosas como:</p>
<p>-el primer satélite construido por los rusos, el <strong>Sputnik I</strong> original.</p>
<p>-el <strong>cohete</strong> Saturno V y su manual de instrucciones.</p>
<p>-la servilleta en la que <strong>Franklin Delano Roosevelt</strong> trazó, en 1943, su plan para ganar la Segunda Guerra Mundial.</p>
<p>-un modelo de <strong>jet experimental</strong>, construido por la NASA, que no puede ser pilotado por seres humanos y que lo será por ordenadores.</p>
<p>-un <strong>candelabro</strong> (o puede que una lámpara de araña, no he visto imágenes) de la película de <strong>James Bond</strong> <em>Muere otro día</em>, comprado en una subasta y en perfecto funcionamiento.</p>
<p>-un libro de acuarelas que muestra el diseño de un <strong>palacio papal</strong> del siglo XVIII que nunca llegó a ser construido.</p>
<p>-el libro <em>Micrographia</em>, de <strong>Robert Hooke</strong>, en el que figuran las <strong>primeras ilustraciones</strong> hechas con un <strong>microscopio</strong>.</p>
<p>Y etcétera, etcétera, etcétera. Esto, Amigos, es una biblioteca <em>comme il faut</em> y lo demás son chorradas.</p>
<p>Créditos y les dejo ahora, muertos de envidia y asombro, y me voy al curro, porque de alguna manera hay que pagar esa primera edición de <em>Crimen y castigo</em>&#8230;</p>
<p><strong>CRÉDITOS</strong></p>
<ul>
<li>El aviso de la existencia de esta biblioteca se lo debo al amigo <strong>Circ</strong>, Alá le dé la paz, la alegría y un bidón de lubricante industrial. El señor <strong>Circ </strong>es un poderoso cazador de la red y es generoso con sus hallazgos. Ustedes pueden ir a escucar maravillas a una de sus páginas:<a href="http://circuitry.tumblr.com/"> http://circuitry.tumblr.com/</a></li>
<li>Las imágenes de la biblioteca del señor <strong>Walker</strong> pertenecen a alguien llamado <strong>Andrew Moore</strong>. Se usan aquí sin ánimo de lucro, sólo para que se pasmen los Lectores Constantes. Gracias, señor Moore.</li>
<li>El resto de las imágenes no tienen ya copyright, porque son del tiempo en que reinó Carolo y nos pertenecen a todos.</li>
<li>La información acerca de la biblioteca está espigada de unos cuantos lugares. La fuente principal es esta página:<a href="http://www.wired.com/"> http://www.wired.com/</a></li>
</ul>
<p>Tengan cuidado ahí fuera, donde nacen prodigios como signo del fin de los tiempos.</p>
]]></content:encoded>
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		<item>
		<title>La configuración del lamento</title>
		<link>http://www.lectorconstante.com/2008/02/28/la-configuracion-del-lamento/</link>
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		<pubDate>Thu, 28 Feb 2008 00:44:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ingram</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuidado con el Ojo Reptante]]></category>
		<category><![CDATA[Exhibición de atrocidades]]></category>
		<category><![CDATA[Lo que ustedes deberían leer]]></category>

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		<description><![CDATA[Buenas noches, Amigos y Desconocidos Lectores Constantes.
Entrada brevísima y provocada por un arrebato, por un entusiasmo, por una brusca subida del felizómetro. Les traigo hoy solamente un motivo para leer a Clive Barker. Hay más, pero éste merece ser el primero. Lo extracto de la recién adquirida edición española de su libro The Hellbound Heart, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Buenas noches, Amigos y Desconocidos Lectores Constantes.</p>
<p>Entrada brevísima y provocada por un arrebato, por un entusiasmo, por una brusca subida del felizómetro. Les traigo hoy solamente un motivo para leer a <strong>Clive Barker</strong>. Hay más, pero éste merece ser el primero. Lo extracto de la recién adquirida edición española de su libro <em><strong>The Hellbound Heart</strong></em>, que aquí se ha llamado <em><strong>Hellraiser</strong></em>. Mi ejemplar en inglés está en la sede asturiana de la Biblioteca Constante, pero la traducción no lo estropea ni lo más mínimo.</p>
<p>Lean qué hermosa, hermosa manera de decir <em>&#8220;Llegó septiembre&#8221;</em>. Lean y pásmense.</p>
<p>***</p>
<p><em>Las estaciones se desean unas a otras, como los hombres y las mujeres, para curarse de sus excesos.</em></p>
<p><em>La primavera, si pervive más de una semana a su tiempo, empieza a ansiar el verano para dar fin a los días de promesa perpetua. El verano, a su vez, pronto empieza a sufrir por algo que sacie su calor y el más suave de los otoños se cansará al fin del refinamiento y suspirará por una escarcha rápida que mate su fecundidad.</em></p>
<p><em>Incluso el invierno, la estación más dura, la más implacable, sueña, a medida que avanza febrero de puntillas, con la llama que dentro de poco lo derretirá. Todo se cansa con el tiempo y empieza a buscar cierta oposición para salvarse de sí mismo.</em></p>
<p><em>Así que agosto dio paso a septiembre y no hubo muchas quejas</em>.</p>
<p>***</p>
<p>Lo edita <strong>La factoría de Ideas</strong> y lo traduce <strong>Marta García Martínez</strong>. Si desconfían de las virtudes de este libro por haber visto la adaptación cinematográfica y haber pensado: <em>&#8220;joder, qué marrano&#8221;</em>, hacen mal, ya se lo advierto. Pero los recelosos también pueden leer los estupendos relatos contenidos en la antología <strong>Libros de sangre</strong>, porque no se arrepentirán y serán más felices que antes de haberlos leído. Yo lo soy. Larga vida a <strong>Clive Barker</strong>. Alegría, alborozo y una piñata.</p>
<p><img src="http://farm4.static.flickr.com/3168/2298253452_75787dc95e.jpg" /></p>
<p><em>Es este señor tan rarito. Fuma, ya ven. Y es vegetariano, aunque en sus libros hay carne y sangre a mansalva</em>.<br />
Y, por si eso fuera poco, de camino hacia la Biblioteca Constante me encontré un <strong>arco</strong>. En el suelo, junto al contenedor de basuras. No había flechas, pero a quién le importa: la cuerda vibra y suena como el pulso de un arcángel. Me lo traje a casa, me lo puse sobre las rodillas y aquí sigue, haciéndome pensar en cómo a veces se tuercen las cosas, y cómo a veces se enderezan sin que lo esperemos. El día era triste, pero eh, ahora tengo un <strong>arco</strong> y una excelente manera de decir <em>&#8220;Llegó septiembre&#8221;</em>.<br />
Tengan cuidado ahí fuera, donde todo es más que la suma de sus partes.</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Quedarán los sarracenos</title>
		<link>http://www.lectorconstante.com/2007/04/04/quedaran-los-sarracenos/</link>
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		<pubDate>Wed, 04 Apr 2007 13:34:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ingram</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuidado con el Ojo Reptante]]></category>
		<category><![CDATA[Lo que ustedes deberían leer]]></category>

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		<description><![CDATA[Buenos días, Amigos y Desconocidos Lectores Constantes.
Una rápida entrada para actualizar de un tirón tres secciones. Obvio las excusas por el retraso y la escasísima constancia; algunos de nosotros sufrimos en la infancia la amputación traumática de la disciplina, y con eso tenemos que vivir,  contentos o resignados. Hale, al asunto.
La recomendación de hoy [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Buenos días, Amigos y Desconocidos Lectores Constantes.</p>
<p>Una rápida entrada para actualizar de un tirón tres secciones. Obvio las excusas por el retraso y la escasísima constancia; algunos de nosotros sufrimos en la infancia la amputación traumática de la disciplina, y con eso tenemos que vivir,  contentos o resignados. Hale, al asunto.</p>
<p>La recomendación de hoy la escribió este señor:</p>
<p><a title="Photo Sharing" href="http://www.flickr.com/photos/23069232@N00/445996903/"><img width="375" height="496" alt="Lord Dunsany" src="http://farm1.static.flickr.com/240/445996903_6981dc6669_o.jpg" /></a><br />
<strong>Lord Dunsany</strong>, c. 1943, Art Photo Service; frontispiece, <em>While the Sirens Slept </em>(London: Hutchinson &#038; Co., 1944)</p>
<p>Es decir, el caballero <strong>Edward John Moreton Drax Plunkett</strong>, el decimoctavo Barón Dunsany. Los fans irredentos del señor<strong> Lovecraft </strong>ya habrán oído hablar antes de este señor, al que el amigo <strong>H. P.</strong> consideraba maestro de maestros y poco menos que <strong>Yuggoth</strong> reencarnado. Para el resto de los Amigos Lectores, los que han permanecido impermeables a la corriente de fanatismo lovecraftiano, va el apunte biográfico que sigue. Una cosa breve, porque yo tengo que irme al Escorial y porque ustedes ya saben buscar solitos estas cosas.</p>
<p><strong>Lord Dunsany</strong> nació en 1878, en un castillo irlandés. Su padre, además de a las cosas propias de la aristocracia, se dedicaba a la ingeniería: inventó un <strong>aparato de rayos X</strong> e instaló el <strong>primer tendido telefónico</strong> que hubo en Irlanda, seguramente para contarles a los amigos lo bonito que le había quedado el cacharro de rayos X. Cuando murió, nuestro muchacho heredó el título e ingresó en el club de los escritores que llevan un <strong>Lord</strong> delante del nombre, tal que <strong>Byron</strong> o <strong>Tennyson</strong>.</p>
<p>El joven <strong>Lord Dunsany</strong> había estudiado, como otros jóvenes de noble cuna, en <strong>Eton</strong> y <strong>Sandhurst</strong>, y era, por lo visto, un tocho de tío, deportista, cazador y buen jugador de ajedrez. Estupendas cualidades que no le impidieron obtener el poco grato título de <strong><em>hombre peor vestido de Irlanda</em></strong>. En la foto no parece para tanto, ¿verdad?</p>
<p>El tiempo se nos echa encima, así que voy a ahorrarles los detallitos, porque tampoco es que haya tanto en lo que detenerse. <strong>Dunsany</strong> se casó, se fue a la guerra un par de veces y viajó bastante. Ya saben, lo propio de la época: a <strong>Sudáfrica</strong> por la cosa de los Bóers, a <strong>Flandes</strong> por la Primera Guerra, a la <strong>India</strong> a cazar esto, al <strong>África</strong> profunda a cazar esto otro, a <strong>Grecia</strong> porque los caballeros británicos le tienen cariño, a los <strong>Estados Unidos</strong> a dar conferencias&#8230;</p>
<p>Entre guerra y safari le dio tiempo a escribir un poco de todo. Escribió cuentos de fantasía oriental, piezas teatrales (que fueron un exitazo, oiga), ensayos, poesía y novelas. Una de ellas, por cierto, está ambientada en el <strong>Renacimiento español</strong>, pero no la he leído, así que no sé si salimos toreando con sombreros mejicanos y degollando a nuestras novias por un quítame allá ese amante. Si algún Lector Constante le ha echado un vistazo y quiere compartir ese conocimiento, ahí tiene la opción de los comentarios.</p>
<p>El ramalazo exótico, de todas formas, fue eso: un ramalazo. Con el tiempo dejó tranquilos a los países de fuera y tiró hacia el terruño irlandés, tan rico en asuntos feéricos, fantasmagóricos y mitológicos. Fue profesor en <strong>Atenas</strong>, tuvo que dejarlo cuando empezaron a llegar germanos con muy malas intenciones y siguió escribiendo hasta que murió. Me gustaría poder decirles que palmó de una <span style="font-weight: bold">fiebre rarísima del pantano</span>, o que se lo llevó por delante un león africano, por aquello de cerrar con broche de oro, pero no va a poder ser: una <span style="font-weight: bold">apendicitis</span> mal curada lo mandó a dormir con sus padres o, como dicen los franceses, a <span style="font-style: italic">endulzar las fresas</span> (desde abajo, se entiende).</p>
<p>Y ahora que ya sabemos todo lo que hay que saber sobre el caballero, acomódense a leer dos de sus cuentos. Son cortos y son estupendos, y están extraídos de <strong>En el país del tiempo</strong>, antología editada por <strong>Siruela</strong> en 1988, en su colección <strong>El ojo sin párpado</strong>. Casi todo lo que hay en esa colección merece por lo menos un vistazo, así que no duden en comprarlos donde los encuentren, que están muy buscaditos.</p>
<p>El traductor de estos cuentos es <strong>Francisco Torres Oliver</strong>. La portada de esta edición no puedo enseñársela, porque mi cámara se niega tercamente a funcionar, pero es otra muestra del buen hacer de <strong>Siruela</strong> en estas cosillas. Va ilustrada con una obra del pintor lituano <strong>Mikalojus Konstantinas Ciurlionis</strong>, que era también músico, pobre como una rata y propenso a las crisis mentales. Murió de una de ellas a los treinta y tres años, dejando cuadros curiosísimos y bastante bellos, como el que ha usado Siruela para la sobrecubierta de <strong>En el país del tiempo</strong>. Véanlo:</p>
<p><a title="Photo Sharing" href="http://www.flickr.com/photos/23069232@N00/446048707/"><img width="372" height="499" alt="Sagitario" src="http://farm1.static.flickr.com/169/446048707_6329520f44_o.gif" /></a><br />
<em>Sagitario</em>, del ciclo <em>Los signos del Zodiaco</em>.</p>
<p>Bello, ¿verdad? Pues hale, a leer los cuentos.</p>
<p>***</p>
<p style="font-weight: bold">LA TORRE VIGÍA</p>
<p>Un día de abril, en Provenza, me hallaba sentado en una colina que dominaba un antiguo pueblo al que godos y vándalos han impedido su “puesta al día”.</p>
<p>En lo alto de la colina había un castillo viejo y derruido con una torre vigía, y un pozo de estrechos escalones en el que aún había agua.</p>
<p>La torre, que miraba hacia el mediodía con sus aspilleras descuidadas, tenía ante sí un ancho valle inundado por la luz apacible del crepúsculo y el murmullo de las criaturas del anochecer: observaba parpadear las hogueras de los vagabundos en las colinas, el bosque largo y negro de pinos, detrás, una estrella recién aparecida, y la oscuridad que se remansaba lentamente sobre el Var.</p>
<p>Y escuchando el croar de las ranas, oyendo claramente a lo lejos, aunque transmutadas por el atardecer, mirando cómo se encendían unas tras otras las ventanas del pueblo y cómo oscurecía solemnemente el crepúsculo, se le iban a uno del pensamiento muchas cosas que parecían importantes durante el día, y la noche infundía extrañas figuraciones en su lugar.</p>
<p>Se habían levantado pequeñas brisas que susurraban aquí y allá; empezaba a refrescar. Y me disponía a bajar de la colina, cuando oí una voz detrás de mí que decía: “Cuidado, cuidado”.</p>
<p>Hasta tal punto me pareció que la voz formaba parte de la oscuridad creciente que no me volví en seguida; era como esas voces que uno oye dormido y cree que pertenecen a su sueño. Y volvió a repetir monótona la misma palabra, en francés.</p>
<p>Al volverme, descubrí a un viejo con un cuerno. Tenía una barba blanca, asombrosamente larga; y aún seguía repitiendo, despacio: “Cuidado, cuidado”. Evidentemente, acababa de salir de la torre, junto a la cual estaba detenido, aunque yo no había oído pasos de ninguna clase. De habérseme acercado un hombre en silencio, a semejante hora y en aquel paraje solitario, me habría asustado; pero casi en seguida vi que era un espíritu; y con su tosco cuerno y su larga barba blanca y su paso sigiloso parecía tan natural en aquel momento y lugar que le hablé como quien habla con un compañero de viaje que le pide que suba el cristal de la ventanilla.</p>
<p>Le pregunté de qué había que tener cuidado.</p>
<p>–¿De qué va a ser –dijo–, sino de los sarracenos?</p>
<p>–¿De los sarracenos? –dije.</p>
<p>–Sí, de los sarracenos, de los sarracenos –contestó, y blandió el cuerno.</p>
<p>–¿Y quién es usted? –dije.</p>
<p>–Yo soy el espíritu de la torre –dijo.</p>
<p>Cuando le pregunté cómo era que andaba con un aspecto tan humano y tan distinto de la torre material que tenía junto a él, contestó que las vidas de todos los vigías que habían tenido el cuerno en la torre habían pasado a formar parte del espíritu de la torre. “Supone un centenar de vidas –dijo–. Nadie se hace cargo del cuerno últimamente, y tienen abandonada la torre. Cuando las murallas se encuentran en tan mal estado, vienen los sarracenos: siempre ocurre así”.</p>
<p>–Hoy en día ya no vienen sarracenos –dije.</p>
<p>Pero miraba por encima de mí, concentrado, y no pareció enterarse de lo que yo le decía.</p>
<p>–Bajarán por esas colinas –dijo, señalando hacia el mediodía–, saldrán de aquel bosque al anochecer, y yo tocaré el cuerno. La gente del pueblo acudirá a la torre otra vez; pero las aspilleras están en muy mal estado.</p>
<p>–Ya no tenemos noticias de los sarracenos, hoy en día –dije.</p>
<p>–¡Noticias de los sarracenos! –dijo el viejo espíritu–. ¡Noticias de los sarracenos! Una noche saldrán en silencio de aquel bosque, con los largos vestidos blancos que llevan, y yo haré sonar mi cuerno. Ésa es la primera noticia que se tiene de los sarracenos.</p>
<p>–Yo me refiero –dije– a que no vienen ya. No pueden venir, y los hombres tienen miedo de otras cosas.</p>
<p>Porque pensé que quizá descansaría el viejo espíritu, si se enteraba de que los sarracenos no podían volver. Pero dijo: “No hay nada en el mundo de lo que se pueda tener miedo, salvo de los sarracenos. Lo demás no tiene importancia. ¿Cómo van a tener miedo los hombres de otras cosas?”.</p>
<p>Entonces me puse a explicárselo, para que pudiese descansar; le dije que toda Europa, y Francia en especial, poseía terribles ingenios de guerra, en tierra y en el mar; y que los sarracenos no tenían ingenios así ni en tierra ni en el mar, por lo que de ningún modo podían cruzar el Mediterráneo, o librarse de ser destruidos en la costa, en caso de que llegasen hasta allí. Hice alusión a los ferrocarriles europeos, que podían trasladar ejércitos, de día o de noche, más deprisa de lo que podían galopar los caballos. Y cuando se lo hube explicado lo mejor que pude, contestó: “Con el tiempo, todas esas cosas pasarán, y quedarán los sarracenos”.</p>
<p>Y entonces le dije: “Hace más de cuatrocientos años que no hay sarracenos en Francia ni en España”.</p>
<p>Y dijo él: “¡Los sarracenos! Tú no conoces su astucia. Ésa ha sido siempre su táctica. No vienen durante un tiempo, durante mucho tiempo; y luego, un día, se presentan”.</p>
<p>Y atisbando hacia mediodía, pero sin ver claramente a causa de la niebla creciente, regresó en silencio a su torre, y subió por sus rotos peldaños.</p>
<p>***</p>
<p style="font-weight: bold">EL HOMBRE DE LOS PENDIENTES DE ORO</p>
<p>Puede que haya soñado esto. Pero es lo cierto, al menos, que me alejé del ajetreo de la ciudad, llegué a los muelles, vi sus embarcaderos, que bajaban empinados y verdes de limo hasta el agua, el discurrir del río ancho y gris, con todas las cosas perdidas que arrastraba con él girando y girando, y pensé en las naciones y en el Tiempo implacable; y contemplé y me maravillaron los barcos majestuosos recién llegados de altamar.</p>
<p>Fue entonces, si no me equivoco, cuando descubrí, apoyado en la pared, de cara a los barcos, a un hombre con pendientes de oro. Su piel tenía el color moreno de los hombres del sur; el pelo negro de su bigote estaba un poco blanqueado por la sal; llevaba una chaquetilla azul marino, como la que visten los marineros, y las botas altas de los navegantes; pero la mirada de sus ojos iba más allá de los barcos: parecía observar cosas muy lejanas.</p>
<p>Ni siquiera cuando le hablé volvió sus ojos a la realidad, sino que me contestó como en sueños, con aquella misma mirada fija, como si sus pensamientos se meciesen en mares solitarios y remotos. Le pregunté en qué barco había llegado, ya que había muchos. Había allí barcos de vela, con las velas todas aferradas y sus mástiles enhiestos, inmóviles como un bosque invernal; había vapores, y grandes paquebotes, exhalando humo perezosamente en el crepúsculo. Me contestó que no había llegado en ninguno. Le pregunté en qué compañía trabajaba, porque se veía claramente que era hombre de mar; le enumeré las más nombradas, pero dijo que no las conocía. Entonces le pregunté dónde trabajaba y qué era. Y dijo: “Trabajo en el Mar de los Sargazos, y soy el último de los piratas; el último que queda vivo”. Le estreché la mano no sé cuántas veces. Le dije: “Temíamos que habría muerto. Temíamos que habría muerto”. Y él respondió con tristeza: “No. No; he pecado demasiado intensamente en los mares españoles: no se me permite morir”.</p>
<p>***</p>
<p>¿Les han gustado? Pues ya saben, a buscar más. La edición que tengo delante (gracias, <span style="font-weight: bold">Sepulcravo</span>, por el préstamo) es una selección muy razonable. Su traductor la divide en dos bloques. Negrita y cursiva, mías.</p>
<p>***<br />
&#8220;(&#8230;) <em>El primero comprende <strong>Los dioses de Pegana</strong> (1905) y ocho cuentos de <strong>Time and the Gods</strong> (1906); forman una secuencia más o menos coherente, y giran en torno al origen de los dioses y a la creación de &#8220;los mundos&#8221;. Ambos temas ejercieron una poderosa fascinación en <strong>lord Dunsany</strong>, sobre todo al principio; y no tardaron la magia y el misterio de sus visiones cosmogónicas en influir considerablemente en cierto número de escritores, cuyos relatos se tiñeron en seguida de matices dunsanianos. Cómo no recordar, aquí, el caso llamativo de <strong>Lovecraft</strong>.</em></p>
<p><em>El segundo apartado, <strong>Los espectros</strong>, contiene diecinueve cuentos: cuatro pertenecen a <strong>The Sword of Welleran</strong> (1908), dos a <strong>The Book of Wonder</strong> (1912), dos a <strong>Fifty-One Tales</strong> (1914), siete a <strong>Tales of Wonder</strong> (1916), y cuatro a <strong>Tales of Three Hemispheres</strong> (1919).</em>&#8221;</p>
<p>***</p>
<p>Si quieren mi opinión, olvídense tranquilamente de la parte de los dioses y vayan a por lo bueno, que son los cuentos. Consejo éste que les animo a desoír si ustedes gustan de las falsas mitologías; a mí me parece que los griegos ya contaron lo mismo de mejor manera. Y además, creo que escribir falsas mitologías y falsos mundos fantásticos es <em>fácil</em>. Hmpf.<br />
Volviendo al tema de los cuentos, recomiendo con las tripas <strong>Los tres chistes infernales</strong>, que es un relato sobre un tipo que compra tres chistes que matan de risa, literalmente, a todo el que los oiga. Les copio el contrato que firmó el fulano, y hasta aquí puedo leer:</p>
<p>***</p>
<p>&#8220;<em>Yo&#8230; en pago por los tres nuevos chistes recibidos del señor Montagu-Montague, que en adelante se llamará el agente, y su autorización para exponerlos y contarlos, le cedo, entrego, otorgo y pongo a su disposición, todos los reconocimientos, emolumentos, gratificaciones o recompensas a mí debidas, Aquí o en Otro Lugar, a cuenta de la siguiente virtud, a saber: que todas las mujeres son para mí igual de feas</em>&#8220;.</p>
<p>***</p>
<p>Y ahora díganme, si pueden, que no les apetece leerlo. Ja.</p>
<p>Tengan cuidado ahí fuera, porque se acercan los sarracenos.</p>
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		<title>Dios mío, no siento las piernas</title>
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		<pubDate>Fri, 05 Jan 2007 00:35:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>moresby</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuidado con el Ojo Reptante]]></category>

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		<description><![CDATA[Buenas tardes, Amigos y Desconocidos Lectores Constantes.
Tengo una emergencia doméstica que atender, así que van a permitirme que les presente la entrada de hoy dividida en dos partes. Vayan leyendo este cuento moderno de terror mientras yo peleo con los elementos, y ya vendré luego a traerles más y mejor material. Lean, lean y tiemblen.
***
El [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Buenas tardes, Amigos y Desconocidos Lectores Constantes.</p>
<p>Tengo una emergencia doméstica que atender, así que van a permitirme que les presente la entrada de hoy dividida en dos partes. Vayan leyendo este cuento moderno de terror mientras yo peleo con los elementos, y ya vendré luego a traerles más y mejor material. Lean, lean y tiemblen.</p>
<p>***<br />
<b>El hombre que se cayó de la cama</b></p>
<p>Hace muchos años, siendo yo estudiante de medicina, una de las enfermeras me llamó sumamente desconcertada, y me explicó por teléfono esta extraña historia: tenían un paciente nuevo, un joven, que acababa de ingresar aquella mañana; les había parecido muy agradable, muy normal, durante todo el día&#8230; en realidad, hasta hacía unos minutos en que, tras adormilarse un rato, se había despertado. Estaba muy nervioso, muy raro, no parecía el mismo. Se había caído de la cama, no se sabía cómo, y ahora estaba sentado en el suelo, dando voces y armando un verdadero escándalo, y se negaba a acostarse otra vez. ¿Podía, por favor, ir allí y resolver aquel problema?</p>
<p>Cuando llegué me encontré al paciente echado en el suelo junto a la cama mirándose fijamente una pierna. Había en su expresión cólera, alarma, desconcierto y cierta divertida curiosidad&#8230; pero lo que predominaba era el desconcierto, con un punto de consternación. Le pregunté si quería volver a acostarse, o si necesitaba ayuda, pero estas sugerencias parecieron alterarle y me hizo un gesto negativo. Me puse en cuclillas a su lado y fui sacándole la historia allí, echado en el suelo. Había ingresado aquella mañana para unas pruebas, me dijo. No tenía ningún problema, pero los neurólogos, al comprobar que tenía la pierna izquierda &#8220;holgazana&#8221; (ésa había sido la palabra exacta que habían utilizado) creyeron oportuno ingresarlo. Se había sentido perfectamente todo el día y al atardecer se había quedado adormilado. Cuando despertó se sentía bien también, hasta que se movió en la cama. Entonces descubrió, según sus propias palabras, &#8220;una pierna de alguien&#8221; en la cama&#8230; ¡<i>una pierna humana cortada</i>, era horrible!</p>
<p>Al principio se quedó estupefacto, asombrado, acongojado&#8230; jamás en su vida había experimentado, ni imaginado siquiera, algo tan increíble. Tanteó la pierna con cierta cautela. Parecía perfectamente formada, pero era &#8220;extraña&#8221; y estaba fría. De pronto tuvo una inspiración. Ya sabía lo que había pasado: ¡<i>Era todo una broma</i>! ¡Una broma absolutamente monstruosa y disparatada pero bastante original! Era el día de Año Viejo y todo el mundo estaba celebrándolo. La mitad del personal andaba achispado; todos gastaban bromas, tiraban petardos; una escena de carnaval. Evidentemente una de las enfermeras que debía de tener un sentido del humor un tanto macabro se había introducido subrepticiamente en la Sala de Disección, había sacado de allí una pierna y luego se la había metido a él en la cama para gastarle una broma cuando estaba aún completamente dormido. Esta explicación le tranquilizó mucho; pero considerando que una broma es una broma y que aquélla se pasaba ya un poco de la raya, lanzó fuera de la cama aquella pierna condenada. Pero, y en este punto perdió ya el tono coloquial y se puso de pronto a temblar, se puso pálido, <i>cuando la tiró de la cama, sin explicarse cómo, cayó él también detrás de ella&#8230; y ahora la tenía unida al cuerpo</i>.</p>
<p>-¡Mírela! -chilló, con una expresión de repugnancia-. ¿Ha visto usted alguna vez algo tan horrible, tan espantoso? Yo creí que un cadáver estaba muerto y se acabó. ¡Pero esto es misterioso! Y no sé&#8230; es espeluznante&#8230; ¡Parece como si la tuviera pegada!</p>
<p>La asió con las dos manos, con una violencia extraordinaria e intentó arrancársela del cuerpo y al no poder, se puso a aporrearla en un arrebato de cólera.</p>
<p>-¡Calma! -dije-. ¡Tranquilícese! ¡No se ponga así! No debe aporrear esa pierna de ese modo.</p>
<p>-¿Y por qué no? -preguntó irritado, agresivo.</p>
<p>-Porque esa pierna es suya -contesté-. ¿Es que no reconoce usted su propia pierna?</p>
<p>Me miró con una expresión en la que había estupefacción, incredulidad, terror y curiosidad a la vez, todo ello mezclado con una especie de recelo jocoso.</p>
<p>-¡Vamos, doctor! -dijo-. ¡Está usted tomándome el pelo! Está usted de acuerdo con esa enfermera&#8230; ¡no deberían burlarse así de los pacientes!</p>
<p>-No estoy bromeando -le dije yo-. Esa pierna es suya.</p>
<p>Vio por mi expresión que hablaba completamente en serio&#8230; y se pintó en su rostro una expresión de absoluto terror.</p>
<p>-¿Dice usted que es mi pierna, doctor? ¿No decía usted que ha de saber uno si una pierna es suya o no lo es?</p>
<p>-Desde luego que sí -contesté-. Uno debe saber si una pierna es suya o no. Me parece increíble que uno no sepa eso. ¿No será usted el que está de broma todo el rato?</p>
<p>-Le juro por Dios que no&#8230; uno ha de reconocer su cuerpo, lo que es suyo y lo que no lo es&#8230; pero esta pierna, esta <i>cosa</i> -otro estremecimiento de repulsión- no parece una cosa buena, no parece real&#8230; y no <i>parece</i> parte de mí.</p>
<p>-¿Qué es lo que parece? -le pregunté lleno de desconcierto, porque por entonces yo estaba ya tan desconcertado como él.</p>
<p>-¿Qué es lo que parece? -repitió lentamente mi pregunta-. Yo le diré lo que parece. <i>No se parece a nada de este mundo</i>. ¿Cómo puede ser mía una cosa así? No sé de dónde puede venir esto&#8230;</p>
<p>Su voz se apagó. Parecía aterrado, lleno de estupor.</p>
<p>-Escuche -le dije-. Me parece que usted no se encuentra bien. Déjenos que volvamos a echarle en la cama, por favor. Pero quiero hacerle una última pregunta. Si esto, esta cosa, <i>no</i> es su pierna izquierda -él había dicho que era una &#8220;falsificación&#8221; en determinado momento de nuestra charla, y había expresado su asombro por el hecho de que alguien se hubiera molestado en &#8220;fabricar&#8221; un &#8220;facsímil&#8221;- entonces ¿dónde <i>está</i> su pierna izquierda?</p>
<p>Volvió a ponerse pálido, tan pálido que creí que iba a desmayarse.</p>
<p>-No sé -dijo-. No tengo ni idea, ha desaparecido. No está. No la encuentro por ninguna parte&#8230;<br />
***</p>
<p><i>Postdata</i><br />
Después de publicarse esta historia (en <i>A Leg to Stand On</i>, 1984) recibí una carta de un eminente neurólogo, el doctor Michael Kremer, en la que me decía:</p>
<p><i>Me pidieron que viese a un paciente muy extraño en el pabellón de cardiología. Tenía fibrilación atrial y había disuelto un gran émbolo que le producía una hemiplejia izquierda, y me pidieron que le viese, porque se caía continuamente de la cama de noche y los cardiólogos no podían descubrir el motivo.</p>
<p>Cuando le pregunté lo que pasaba de noche me dijo con toda claridad que cuando despertaba en plena noche se encontraba siempre con que había en la cama con él una pierna peluda, fría, muerta, y que eso era algo que no podía entender pero que no podía soportar y, en consecuencia, con el brazo y la pierna sanos la tiraba fuera de la cama y, naturalmente, el resto del cuerpo la seguía.</p>
<p>Era un ejemplo tan excelente de pérdida completa de conciencia de una extremidad hemipléjica que no pude lograr que me explicara, es curioso, si su pierna de aquel lado estaba en la cama con él, a causa de lo obsesionado que estaba con aquella pierna ajena tan desagradable que había allí</i>.<br />
***</p>
<p>Extraído de <b>El hombre que confundió a su mujer con un sombrero</b>, escrito por <b>Oliver Sacks</b>, traducido por <b>José Manuel Álvarez Flórez</b> y editado por <b>Anagrama</b> en la <b>Colección Argumentos</b>. Les paso los datos básicos y desaparezco.</p>
<p><i>Título de la edición original</i>:<br />
The Man Who Mistook His Wife for a Hat<br />
©Gerald Duckworth &#038; Co<br />
Londres, 1985</p>
<p><i>Revisión técnica del doctor F. Sabanés Magriñá, especialista en psiquiatría y representante de la Sociedad Catalana de Psiquiatría</i>.</p>
<p><i>Diseño de la colección</i>:<br />
Julio Vivas<br />
Ilustración de Paul Slater a partir de &#8220;La traición de las imágenes&#8221; de Magritte.</p>
<p>©Oliver Sacks, 1985<br />
©EDITORIAL ANAGRAMA, S.A., 2002</p>
<p>ISBN: 84-339-6171-3</p>
<p>Y con esto les dejo, hasta que haya conjurado a las aguas para que se levanten a mi paso y, ya que están, vayan a meterse ellas solitas en el cubo de la fregona. Ntchs.</p>
<p>Tengan cuidado ahí fuera, donde la Esfinge tendrá que buscar otro acertijo.<br />
Constant Reader.</p>
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