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	<title>Lector Constante &#187; Quita, bicho!</title>
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	<description>La Biblioteca del Lector Constante. Porque leer es bien y todo lo demás tampoco está mal.</description>
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		<title>El trabajo os hará libres</title>
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		<pubDate>Tue, 24 Feb 2009 11:02:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Lector Constante</dc:creator>
				<category><![CDATA[Exhibición de atrocidades]]></category>
		<category><![CDATA[Lo que ustedes deberían leer]]></category>
		<category><![CDATA[Quita, bicho!]]></category>
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		<description><![CDATA[Buenos días, Amigos y Desconocidos Lectores Constantes.
Ha vuelto a ocurrir, Amigos: ya estoy sin curro otra vez, y disculpen la involuntaria aliteración. La serie en la que estaba perdió audiencia a cascoporro en el primer día de emisión (lo que dice mucho y muy bueno del criterio de los telespectadores, pero a mí me da [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Buenos días, Amigos y Desconocidos Lectores Constantes.</p>
<p>Ha vuelto a ocurrir, Amigos: ya estoy <strong>sin curro</strong> otra vez, y disculpen la involuntaria aliteración. La serie en la que estaba perdió audiencia a cascoporro en el primer día de emisión (lo que dice mucho y muy bueno del criterio de los telespectadores, pero a mí me da bien por el culo) y no remontó a la semana siguiente, así que el equipo recogió sus bolígrafos y se fue a casita, a hacer girar los pulgares y meditar.</p>
<p>Yo tuve un breve intervalo de dos semanas de curro en otra serie que, desgraciadamente, tampoco tenía visos de ir a cuajar. En fin, escaleté lo que me mandaron, escribí mi capítulo, lo entregué y volví a casa a hacer girar los pulgares y actualizar el currículum.</p>
<p>Amigos, ya habíamos hablado antes de los peligros de andar ocioso. Mucho ocio conlleva mucha responsabilidad, ¿recuerdan? Hace exactamente dos semanas que estoy sin curro y ya he cocinado las cuatro recetas que sé, he expurgado a conciencia mi carpeta de papeles y he limpiado hasta los pomos de las puertas. Me despierto a la misma hora que cuando tenía curro, desayuno con toda la parsimonia y, cuando termino, sólo son las diez de la mañana. Paseo en chándal por la casa, fantaseo con desarrollar superpoderes y recorrer la ciudad haciéndome llamar <strong>As Herself </strong>y ayudando a los ciudadanos a escaletar y encontrar puntos de giro potentes. Leo un libro diario y la pila sobre la mesita desciende a una velocidad alarmante. He visto dos temporadas seguidas de una bonita serie, he ido a un concierto, al cine, al teatro, al banco, a la compra y hasta al médico, y estoy peligrosamente cerca de salir a mirar obras o construir un pequeño comedero en la terraza, para atraer a esos pájaros tan chulos que tienen el plumaje casi azul de tan negro. Uargh.</p>
<blockquote><p><img class="aligncenter" title="El trabajo os hará libres" src="http://farm4.static.flickr.com/3554/3280446269_48cdccc152_o.jpg" alt="" width="420" height="284" /></p></blockquote>
<p>En resumen, Amigos, que no sirvo para andar ociosa. Tengo que escribir polisílabos de vez en cuando, o me sale urticaria en los brazos. Y entonces es cuando recuerdo que tengo muerto de risa al <strong>Lector Constante</strong>, que es siempre mi orgullo y mi alegría, que nunca falla cuando todo lo demás se tambalea, que ustedes a lo mejor lo echan en falta y que ya está bien de andar gimoteando por las esquinas. Entrada habemus, Amigos. El trabajo nos hará libres del chándal.</p>
<p>Les cuento. Allá por diciembre, la <strong>Hermana Constante</strong>, Alá le dé la paz y la alegría, se fue a África a ver cocodrilos, hipopótamos y otros bichos más o menos sagrados. Antes de irse, por si acaso sucumbía a una malaria galopante o una fiebre atroz, me dejó esta maravilla en el calcetín.</p>
<blockquote><p><img class="aligncenter" title="Los grandes naturalistas" src="http://farm4.static.flickr.com/3124/3175689151_300fe4ab13.jpg" alt="" width="382" height="500" /></p></blockquote>
<p>Este hermoso cofre de tesoros lo edita <strong>Robert Huxley</strong> para <strong>Ariel</strong> y lo traduce <strong>Marta Alcaraz.</strong> ¿Y qué contiene? Lean, lean la introducción:</p>
<blockquote><p>Los grandes naturalistas reúne las vidas de personajes famosos como <strong>Aristóteles</strong>, el gran filósofo; <strong>Carl von Linneo</strong>, el hombre que ordenó la naturaleza; el viajero y coleccionista <strong>Joseph Banks</strong>; <strong>Georges Cuvier</strong>, el padre de la teoría de la extinción, o los intrépidos <strong>Alexander von Humboldt</strong> y <strong>Charles Darwin</strong>, que desafiando tempestades, piratas y enfermedades, cambiaron el curso de la ciencia y cuyas revolucionarias teorías pusieron en jaque las ideas y las creencias de su época. Pero también tienen cabida nombres menos conocidos, como <strong>Ulisse Aldrovandi</strong>, el primer director de un museo de historia natural; <strong>Anton van Leeuwenhoek</strong>, que descubrió las bacterias con sus microscopios caseros; <strong>Nicolás Steno</strong>, que indagó en el pasado geológico de la Tierra, o <strong>Mary Anning</strong>, la «princesa de la paleontología», una autodidacta con una extraordinaria habilidad para descubrir fósiles.</p>
<p>Muchos naturalistas también fueron grandes artistas. Este libro está ilustrado con magníficos dibujos de aves, animales, fósiles, peces, conchas y detalles geológicos, casi todos provenientes de los archivos y las colecciones del Museo de Historia Natural de Londres.</p></blockquote>
<p>Igual leyendo esto no lo parece, Amigos,  pero <strong><em>Los grandes naturalistas</em></strong> es un libro para niños. También para mayores, naturalmente, pero especialmente para niños, porque tiene hermosos grabados de animales y de plantas que pasmarán y deleitarán al Pequeño Lector Constante, y porque es un libro <strong>inspirador</strong>. Después de leerlo, resulta terriblemente difícil resistir la tentación de echarse al campo con un bloc de dibujo y un montón de lápices, a retratar con más o menos maña la cantidad de bichejos interesantes que lo pueblan.</p>
<p><em>¿Y no es un poco coñazo?</em>, se preguntará el Amigo Lector, que tiene más a mano una policiaca estupenda. No, hombre, no. Es un tocho y la edición está muy cuidada, pero el contenido es bastante de andar por casa: hay una <strong>breve introducción</strong> de cada periodo histórico, y luego dedica unas <strong>cuatro o cinco páginas</strong>, con sus grabados e ilustraciones, a cada naturalista digno de reseña. Luego, si el Lector Curtido quiere, ya indagará por su cuenta en la obra y las circunstancias de ese fulano tan interesante que se lió la manta a la cabeza y se fue a Siberia, a ver qué fauna correteaba por el hielo eterno.</p>
<p>Venga, les hago extracto y ustedes lo juzgan solitos, ¿les parece? Pues allá vamos:</p>
<blockquote><p><strong>PLINIO EL VIEJO, EL ALBACEA DE LA HISTORIA NATURAL (23-79 d.C.)<br />
</strong></p>
<p><strong>Cayo Plinio Segundo</strong> fue un filósofo natural romano conocido, sobre todo, por haber escrito el tratado <strong><em>Naturalis historia</em></strong>, título que suele traducirse como <em>Historia natural</em>. Dedicada a Tito en el año 77, constaba de treinta y siete libros, aunquen las notas y el material para la investigación llegaron a llenar unos 160 volúmenes.</p>
<p><img class="aligncenter" title="Plinio el Viejo" src="http://farm4.static.flickr.com/3455/3302931997_16cdce870b_o.jpg" alt="" width="427" height="598" /></p>
<p>(&#8230;) A partir de una exhaustiva lista de las fuentes y las autoridades a las que había recurrido, los libros del tratado versaban sobre astronomía, geografía, fisiología humana, zoología, botánica, metalurgia, mineralogía, y los usos medicinales de las plantas y los productos animales. Se trataba de una curiosa y ecléctica amalgama de opiniones y supersticiones de segunda mano aderezadas con una pizca de observación directa.</p>
<p>Ducho en gramática y en retórica, <strong>Plinio</strong> era, sin embargo, un auténtico <strong>cotilla</strong>; y si bien siempre antepuso los argumentos racionales a las supersticiones populares al uso, no se resistió a incluir en su obra algunas de las creencias más disparatadas de la época: los puercoespines podían lanzar sus púas &#8220;disparándolas&#8221;, las ranas se transformaban en fango a finales de año para volver a nacer en primavera, y el trigo en mal estado se transformaba en avena.</p>
<p><img class="aligncenter" title="Basilisco de Jost Amman para la Historia Naturalis (1584)" src="http://farm4.static.flickr.com/3439/3303706618_638d0b2844.jpg" alt="" width="500" height="385" /></p>
<p>El 24 de agosto del año 79, <strong>Plinio</strong> se hallaba en su villa de Miseno acompañado de su sobrino de dieciocho años, <strong>Plinio el Joven</strong>, cuando le llamó la atención una extraña nube que cubría la montaña, al otro lado de la bahía. Aquella nube señalaba el comienzo de la terrible erupción del Vesubio, que arrasó Pompeya y Herculano. La sed de conocimientos de <strong>Plinio</strong> y su deseo de rescatar a sus amigos del fuego le empujaron a cruzar con sus barcos la bahía para llegar a Estabias, a unos cinco kilómetros de Pompeya. Pero aquella decisión se reveló catastrófica. <strong>Plinio</strong> se desmayó y murió, quién sabe si por la fatal conjunción del asma que padecía y los gases venenosos que despedía el volcán; quizá sufriera un derrame cerebral o un ataque al corazón.</p>
<p>A <strong>Plinio el Joven</strong> le debemos gran cantidad de datos sobre la vida de su tío. Le describió como un hombre que solía ponerse manos a la obra antes de que amaneciera; que leía cuanto libro le caía en las manos, anotando siempre lo más relevante de sus lecturas; un hombre para el que todo tiempo apartado de sus estudios era tiempo perdido. Sólo dejaba de leer cuando tomaba su baño, aunque mientras le secaban, un esclavo le iba leyendo en voz alta. También prefería que le llevaran a tener que caminar, todo para no perder ni uno solo de sus preciosos minutos.</p></blockquote>
<p>Un auténtico Lector Constante, el amigo <strong>Plinio</strong>. Claro que, teniendo esclavos que te sequen y te lean en voz alta <em>La voz de las Galias</em>, todo resulta muchísimo más fácil, ¿verdad? En fin, saltemos unos cuantos siglos y conozcamos a otro interesante caballero, éste del Renacimiento.</p>
<blockquote><p><strong>PIERRE BELON, EL PADRE DE LA ANATOMÍA COMPARADA (1517-1564)</strong></p>
<p>Una tarde de abril de 1564, un viajero solitario que atravesaba los bosques de la campiña cerca de París moría brutalmente asesinado. Aunque se desconoce la identidad de sus asesinos, lo que sí sabemos es que en el equipaje no debieron de encontrar nada remotamente parecido a un botín: lo más probable es que <strong>Pierre Belon</strong>, uno de los pioneros de la exploración científica, hubiera salido a herborizar. Cuando aquella noche le llegó su hora, <strong>Belon</strong> estaba en lo más alto de su carrera. Y sólo tenía cuarenta y siete años.</p>
<p><img class="aligncenter" title="Pierre Belon" src="http://farm4.static.flickr.com/3603/3302988381_53013751ca_o.jpg" alt="" width="350" height="376" /></p>
<p>Nacido en 1517 en una familia humilde, <strong>Belon</strong> creció en una aldea cerca de Le Mans, en el norte de Francia. Estudió farmacia, y gracias a un rico mecenas, pudo formarse en Alemania con el botánico <strong>Valerius Cordus</strong>, un profesor heterodoxo que animaba a sus alumnos a que se fiaran de sus sentidos y a que realizaran observaciones en la naturaleza en lugar de encomendarse a los clásicos de siempre. Y <strong>Belon</strong> partió hacia el misterioso Oriente dispuesto a poner en práctica las lecciones de su maestro. Su viaje, de tres años, le llevó a Italia, Grecia, Asia Menor, Palestina, Arabia y Egipto. A su regreso, <strong>Belon</strong> publicó un libro que cosechó un enorme éxito: <strong><em>Les observations de plusieurs singularitez et choses memorables: Trouvées en Grece, Asie, Judée, Egypte, Arabie, et autres payses estranges</em></strong> (Observaciones de varias cosas singulares halladas en Grecia, Asia, Judea, Egipto, Arabia y otros países extranjeros). Aquella obra cautivó la imaginación de unos lectores europeos que, hasta la fecha, sólo habían podido conocer las plantas, los animales, las gentes y los lugares de aquella parte del globo a través de las obras de los clásicos.</p>
<p><img class="aligncenter" title="Alejandría vista por Belon" src="http://farm4.static.flickr.com/3342/3306270654_93af486e94.jpg" alt="" width="500" height="343" /></p>
<p>Esforzándose por separar la realidad de la leyenda, <strong>Belon</strong> recogió sus impresiones de las ruinas de Grecia y las pirámides de Egipto y realizó las primeras descripciones de la jirafa y otras bestias exóticas.</p>
<p><img class="aligncenter" title="Camaleón visto por Belon" src="http://farm4.static.flickr.com/3574/3306277570_48030e7d65.jpg" alt="" width="500" height="333" /></p>
<p>Cuando <strong>Belon</strong> regresó a Francia en 1549 se entregó a la serie de investigaciones zoológicas por la que más se le recuerda en la actualidad. En aquella época, la mayoría de los tratados zoológicos revestía un cariz literario, religioso o &#8220;emblemático&#8221;; sus autores estaban más interesados en el aspecto metafórico o simbólico de los animales que en los seres vivos de carne y hueso, y en aquellos tratados los elementos moralizantes y las alusiones literarias solían primar sobre lo que hoy consideraríamos descripciones científicas.</p>
<p><strong>Belon</strong> fue el primero en romper con la tradición. En 1551 publicó el tratado <strong><em>Histoire naturelle des estranges poissons marins</em></strong> (Historia natural de los peces marinos raros), en el que se dejaba de historias y leyendas para concentrarse en sus observaciones. Se trataba del primer libro impreso dedicado a los peces, término que, para <strong>Belon</strong>, englobaba a todos los seres vivos que vivían en el agua. De hecho, la mayor parte del libro estaba dedicada a unos &#8220;peces&#8221; que los biólogos no clasificarían hoy como tales: los cetáceos, los hipopótamos y el <em>Nautilus nautilus</em>, un molusco cefalópodo.</p>
<p><img class="aligncenter" title="Hipopótamo y cucudrulo, vistos por Belon" src="http://farm4.static.flickr.com/3464/3306287538_d08aa761f5.jpg" alt="" width="500" height="333" /></p>
<p>Aunque metió a peces y delfines en el mismo saco, <strong>Belon</strong> reconoció en los últimos la presencia de respiración pulmonar, glándulas mamarias, corazón dividido en cuatro cavidades y placenta, rasgos que ilustró en el grabado del feto de un delfín. La descripción que realizó <strong>Belon</strong> a partir de ese feto se identifica a menudo como el punto de partida de la embriología.</p>
<p><img class="aligncenter" title="Pececito visto por Belon" src="http://farm4.static.flickr.com/3580/3306270882_6cf83fa5b6.jpg" alt="" width="500" height="333" /></p>
<p>El último libro de <strong>Belon</strong> fue su tratado sobre las aves <strong><em>L&#8217;Histoire de la nature des oyseaux </em></strong>(Historia de la naturaleza de las aves), para cuya realización su autor diseccionó más de doscientas especies de pájaros. <strong>Belon</strong> clasificó a las aves en seis grupos: aves rapaces; aves acuáticas que tienen los pies planos; aves acuáticas que no tienen los pies planos; aves que anidan en el suelo; aves pequeñas que habitan en cercas y matorrales, y aves que pueden vivir en distintos lugares.</p>
<p><img class="aligncenter" title="Cigüeña vista por Belon" src="http://farm4.static.flickr.com/3338/3302989183_a55195b2ac.jpg" alt="" width="418" height="500" /></p>
<p>Aunque su sistema de clasificación queda lejos de la taxonomía aviaria moderna, supuso una innegable mejora respecto de las listas alfabéticas elaboradas por los autores que le precedieron.</p>
<p>Una imagen vale más que mil palabras; y una ilustración de la <strong><em>Histoire de la nature des oyseaux </em></strong>de <strong>Belon</strong> causó un impacto mayor que el de todas las palabras juntas que el científico publicara jamás. Aquella imagen mostraba, uno al lado del otro, el esqueleto de un humano y el de un ave. <strong>Belon</strong> indicaba, además, el nombre de cada hueso para demostrar que, a pesar de las diferencias externas entre aves y humanos, sus esqueletos estaban organizados según un patrón común: los elementos que los componían, si bien modificados, eran los mismos.</p>
<p><img class="aligncenter" title="Hombre y pájaro, vistos por Belon" src="http://farm4.static.flickr.com/3541/3302987915_12ee4120d0.jpg" alt="" width="500" height="381" /></p>
<p>Aunque el concepto de &#8220;homología&#8221; se remontaba a Aristóteles, nunca había sido expuesto de modo tan palmario. La homología entre los órganos y las estructuras óseas de distintos organismos, sin embargo, no era para <strong>Belon</strong> más que una demostración de la unidad entre los seres vivos. Nada indica que llegara a considerar siquiera la posibilidad de que una especie pudiera transformarse en otra. De eso se ocuparían, al cabo de muchos años, otros naturalistas.</p></blockquote>
<p>Qué tío tan listo, ¿verdad? Lo que ahora mismo nos parecen obviedades como pianos, entonces eran descubrimientos asombrosos, Amigos. Y qué alegría y qué alborozo tenía que experimentar toda esta buena gente cuando encontraban un bicho feo como un demonio que nadie había dibujado y clasificado aún. Por eso mismo, por la sorpresa constante y por el pasmarse y volverse a pasmar cada día, los niños tienen espíritu de naturalista clásico. Y si usted ha decidido reproducirse, Amigo Lector, es su deber alimentar los ojos de su criatura con todo lo que se cría sobre la faz de la tierra. No se escaquee, sáquelo al campo, cómprele pinturas, dígale que dibuje mariquitas y cerezas y robles y toros (esto último, desde prudente distancia). Es el camino que lo mantiene lejos de canearle a un compañero, grabarlo con el móvil y subirlo a youtube. Avisado queda.</p>
<p>Venga, un naturalista más y nos vamos, que las lavadoras no se ponen solas.</p>
<blockquote><p><strong>CONRAD GESSNER, EL NACIMIENTO DE LA ZOOLOGÍA MODERNA (1516-1565)</strong></p>
<p><strong>Gessner</strong>, hijo de peletero, nació en Zúrich en 1516. Tenía talento para las lenguas clásicas y estudió en Estrasburgo, Basilea y París. Enseñó griego en Lausana durante tres años, viajó a Montpellier, donde conocó a <strong>Pierre Belon</strong>, y en 1541 se doctoró en medicina en Basilea. Aquel mismo año empezó a enseñar filosofía aristotélica en el Collegium Carolinum de Zúrich. Sus obligaciones no le dejaron mucho tiempo para viajar, pero su casa siempre estuvo llena de ilustraciones de plantas y bestias exóticas, especímenes secos, gemas, minerales y fósiles. También compartía el cuidado de un jardín con el cirujano y el farmacéutico de la ciudad. Además, para redondear sus ingresos, <strong>Gessner</strong> escribió y editó numerosos libros. Cuando la peste se lo llevó antes de cumplir los cincuenta, se le atribuían más de sesenta libros como autor o editor.</p>
<p><img class="aligncenter" title="Conrad Gessner" src="http://farm4.static.flickr.com/3371/3305499993_ef0f3e9c76_o.jpg" alt="" width="425" height="454" /></p>
<p>En el campo de la historia natural, su obra más conocida es su monumental <strong><em>Historia animalium</em></strong> (Historia de los animales). Gestado gracias al concurso de sus corresponsales, el tratado era hijo de la filosofía y la medicina de su tiempo. Su título evoca la obra homónima de <strong>Aristóteles</strong>, y su estructura también es deudora de la del maestro griego; el primer volumen trataba de los cuadrúpedos vivíparos; el segundo, de los cuadrúpedos ovíparos; el tercero, de las aves, y el cuarto se ocupaba de los animales acuáticos. El quinto volumen, dedicado a las serpientes, se publicó póstumamente (1587).</p>
<p><img class="aligncenter" title="Historia animalium frontispice" src="http://farm4.static.flickr.com/3652/3306331996_f537166691_o.png" alt="" width="469" height="776" /></p>
<p>La obra de <strong>Gessner</strong>, sin embargo, iba mucho más allá de la de <strong>Aristóteles</strong>, pues el suizo quiso recopilar en su tratado todo lo que hasta entonces se había escrito acerca de los animales. La <strong><em>Historia animalium</em></strong> de <strong>Gessner</strong> no era un estudio sistemático acerca de la taxonomía zoológica o la morfología: <strong>Gessner</strong> quería hacer de su libro algo más parecido a un diccionario o a una obra de consulta.</p>
<p>Cada entrada se abría con una ilustración y estaba dividida en ocho partes. En la primera, <strong>Gessner</strong><em> </em>enumeraba los nombres del animal en cuestión en varias lenguas; elefante era <em>elephas</em> en griego y latín, <em>phil </em>en hebreo y persa, <em>leophante </em>en italiano, <em>helfant</em> en alemán, <em>olyant</em> en inglés y <em>slon</em> en sirio. La segunda parte trataba de los distintos lugares en los que vivía el animal y de sus diferencias según su hábitat; así, el elefante indio era más alto y fuerte que el africano.</p>
<p>En la tercera parte se describían los rasgos físicos y los hábitos del animal: el elefante tenía una piel dura y negra de aspecto despellejado y sarnoso; el sonido de su voz era grave y se parecía al de una trompeta; comía cebada, higos, uvas y cebolla, pero si se comiera un camaleón, moriría (a menos que se le diera un antídoto hecho de olivas silvestres). La cuarta parte de <strong><em>Historia animalium</em></strong> versaba sobre el carácter del animal: el elefante amaba a su patria, le rendía culto a las estrellas, al sol y a la luna, vivía en grupos, era casto, amable y leal a su amo, odiaba a los ratones y le tenía miedo al fuego.</p>
<p><img class="aligncenter" title="Elefante de Gessner" src="http://farm4.static.flickr.com/3613/3303697310_7be59763e4.jpg" alt="" width="374" height="500" /></p>
<p>En la quinta parte se examinaban todos los usos del animal excepto los terapéuticos y alimentarios -aquí <strong>Gessner</strong> podía echar mano de personajes históricos como <strong>Aníbal</strong>, que utilizó elefantes en sus campañas militares-, mientras que la sexta trataba de cómo comerse al animal o alguna de sus partes, sección ésta lógicamente breve en el caso del elefante, pero muy extensa en otros casos -la liebre, el cerdo, el pollo o los huevos-, con profusión de referencias a <strong>Galeno</strong> y a las recetas de <strong>Apicio</strong>.</p>
<p>La séptima parte del tratado examinaba las propiedades terapéuticas del animal: según <strong>Plinio el Viejo</strong>, la sangre del elefante curaba el reuma y la ciática, y <strong>Al-Razi</strong> sostenía que la carne de elefante seca puesta en remojo de vinagre y eneldo tenía propiedades abortivas, mientras que <strong>Dioscórides</strong> afirmaba que con el polvo del marfil se elaboraba un ungüento para curar los panadizos. Ésta era la parte del tratado en la que los médicos encontrarían una completísima lista de las aplicaciones terapéuticas de los animales.</p>
<p>Las entradas de <strong><em>Historia Animalium</em></strong> se cerraban con un apartado filológico; en esta parte, la octava, <strong>Gessner</strong> ofrecía una lista de todos los significados y usos de los nombres del animal en cuestión. Junto con algunas ilustraciones del animal, esta lista incluía la etimología de cada nombre y sus epítetos (los asociados con el elefante eran &#8220;amable&#8221;, &#8220;osado&#8221; y &#8220;enorme&#8221;); sus usos metafóricos (la &#8220;elefantiasis&#8221; era una forma de lepra); las bestias, plantas y piedras cuyo nombre estaba inspirado en el animal en cuestión (la &#8220;elefantia&#8221; era una liebre de piel negra y dura); los nombres propios a que había dado lugar (según <strong>Estrabón</strong>, en Arabia había una montaña llamada &#8220;Elephas&#8221;) e, incluso, proverbios a los que el animal hubiera dado origen (&#8220;al elefante indio no le incomoda la picadura del mosquito&#8221;).</p>
<p>Al lado de las 197 páginas que <strong>Gessner</strong> dedicó a los perros, las entradas acerca de los animales del Nuevo Mundo resultaban, naturalmente, más cortas e incompletas. No debemos olvidar que <strong>Gessner</strong> no había observado directamente todas las bestias, las aves y los peces de que daba cuenta en su obra. Como dar con animales tan esquivos como el elefante o el armadillo era una tarea harto difícil (y cara) -y qué decir de los cuernos de unicornio-, cuando se trataba de animales raros, <strong>Gessner</strong> recurría en lo posible a las ilustraciones, las descripciones y los ejemplares, aun incompletos, que le enviaban sus corresponsales.</p>
<p><img class="aligncenter" title="Armadillo de Gessner" src="http://farm4.static.flickr.com/3437/3306374600_b5c2ccffc7.jpg" alt="" width="373" height="500" /></p>
<p>El grabado del reno, por ejemplo, estaba tomado de la Carta Marina de <strong>Olaus Magnus</strong>, y la más célebre de todas, la ilustración del rinoceronte, era una copia del famoso grabado de <strong>Durero</strong>.</p>
<p><img class="aligncenter" title="Rinoceronte de Gessner" src="http://farm4.static.flickr.com/3431/3306378570_f85a782477.jpg" alt="" width="375" height="500" /></p>
<p>Y cuando la identidad de uno de estos animales no se podía confirmar con pruebas materiales, siempre cabía el recurso a las fuentes escritas. En la <strong><em>Historia animalium</em></strong>, el unicornio aparecía listado como un animal más, igual que el elefante o el armadillo; en la entrada que le dedicó, <strong>Gessner</strong> recogía información acerca de las bestias con un solo cuerno mencionadas en la Biblia y en las obras de <strong>Aristóteles</strong>, Eliano, <strong>Plinio</strong> <strong>el Viejo</strong> y San Alberto Magno.</p>
<p><img class="aligncenter" title="Unicornio de Gessner" src="http://farm4.static.flickr.com/3297/3305543651_6d323b2270.jpg" alt="" width="375" height="500" /></p></blockquote>
<p>Hale, ya está, que me está dando en la nariz que todo esto de la bichología antigua, con sus grabados viejunos y sus errores como catedrales, produce cierta somnolencia en algunos Lectores Constantes, si no en todos. Me parece bien, porque la basura de un hombre es el tesoro de otro. Pero sería bonito que vieran <strong><em>Los grandes naturalistas</em></strong> como lo veo yo, como un libro inspirador, como una semilla del deseo de salir a ver o a dibujar alimañas y bichejos, porque son todavía hoy prodigios fascinantes y aterradores.</p>
<p><img class="aligncenter" title="Octopus de Gessner" src="http://farm4.static.flickr.com/3663/3306391484_094f5de02e.jpg" alt="" width="373" height="500" /></p>
<p>Si todavía no les apetece leer tranquilamente este libro portentoso, no pasa nada. Les invito, ahora que la primavera está tan cerca, a irse de excursión a <strong>Cabárceno</strong>, parque natural cántabro donde hay animalitos a espuertas. Pueden echarle un vistazo virtual aquí:</p>
<p><a title="Cabárceno" href="http://www.parquedecabarceno.com/">http://www.parquedecabarceno.com/</a></p>
<p>Y si quieren marcarse un completo, vayan antes o después al <strong>Museo de Ciencias Naturales, </strong>que es como un moderno gabinete de curiosidades y que queda en Madrid. Más datos, aquí:</p>
<p><a title="Museo de ciencias naturales" href="http://www.mncn.csic.es/home800.php">http://www.mncn.csic.es/home800.php</a></p>
<p>Vaya y llévese a su niño, si lo tiene. Que no se diga que el único museo al que ha ido la criatura es el Museo del Jamón. Hale, hale, a la calle, que el tiempo y la marea no esperan por nadie.</p>
<p>Yo me voy a empujar la piedra de Sísifo, es decir, a abrirme paso entre un laberinto de papeleos. La burocracia, Amigos, es una guinda envenenada que corona el pastel del desempleo. Me llevo un libro bien grande para hacer más liviana la espera. Leer es bueno. Leer entretiene. Leer es justo y necesario. Larga vida a leer.</p>
<p>Tengan cuidado ahí fuera, donde los elefantes rinden culto a las estrellas.</p>
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		<title>Historia del mundo</title>
		<link>http://www.lectorconstante.com/2008/12/23/historia-del-mundo/</link>
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		<pubDate>Tue, 23 Dec 2008 09:32:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Lector Constante</dc:creator>
				<category><![CDATA[Lo que ustedes deberían leer]]></category>
		<category><![CDATA[Quita, bicho!]]></category>
		<category><![CDATA[animales]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[editorial anagrama]]></category>
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		<description><![CDATA[Buenos días, Amigos y Vecinos.
Una rápida entrada para recomendar un clásico. Ocurre que a veces estoy releyendo alguna cosa, qué sé yo, un Steinbeck, pongamos De ratones y hombres, y alguien me pregunta: &#8220;¿mola?&#8221;. Y entonces yo siento una envidia profunda del que me lo pregunta, Lector Afortunado que todavía puede leer las aventuras de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Buenos días, Amigos y Vecinos.</p>
<p>Una rápida entrada para recomendar un clásico. Ocurre que a veces estoy releyendo alguna cosa, qué sé yo, un <strong>Steinbeck</strong>, pongamos <em>De ratones y hombres</em>, y alguien me pregunta: &#8220;¿mola?&#8221;. Y entonces yo siento una envidia profunda del que me lo pregunta, Lector Afortunado que todavía puede leer las aventuras de Lennie y George por primera vez, y pasmarse y regocijarse y entristecerse desde cero.</p>
<p>No todos leemos lo mismo y, lo que es más importante, no todos leímos lo mismo en la infancia. Algunas cosas ya no tienen remedio: el que creció sin leer <em>El libro de la selva</em> puede leerlo ahora, pero se perdió grandes momentos infantiles imitando a <strong>Mowgli</strong> por las esquinas. Otros libros tienen su mejor momento en la infancia, pero brillan igualmente en la madurez del Lector, como ocurre con <strong>Steinbeck</strong>.</p>
<p>En fin, que lo que para unos es un clásico, para otros es todavía un jardín cerrado, un sello intacto, una fuente escondida. Así que, por si alguien no conoce al caballero <strong>Julian Barnes</strong> y su <em>Una historia del mundo en diez capítulos y medio</em>, hoy les traigo un extracto de su libro, aunque tiene ya más años que el hilo negro.</p>
<p><a href="http://farm4.static.flickr.com/3080/3129110432_85ccc134ff_o.jpg"><img class="aligncenter" title="Una historia del mundo en diez capítulos y medio" src="http://farm4.static.flickr.com/3080/3129110432_85ccc134ff_o.jpg" alt="" width="300" height="480" /></a></p>
<p>Léanlo si pueden. <strong>Julian Barnes</strong> escribe muy bien, eso es todo lo que puedo decir al respecto. Ah, y que lo edita <strong>Anagrama</strong> y lo traduce <strong>Maribel de Juan</strong>, y que es una recopilación de cuentos. Concretamente, una historia del mundo en diez capítulos y medio. Ya tardan.</p>
<blockquote><p><strong>EL POLIZÓN</strong></p>
<p>Pusieron a los behemots en la bodega junto con los rinocerontes, los hipopótamos y los elefantes. Fue una decisión sensata usarlos como lastre; pero ya podéis imaginaros el hedor. Y no había nadie que limpiara la mierda. Los hombres estaban sobrecargados con los turnos de alimentación, y sus mujeres, que debajo de sus llamaradas de perfume olían sin duda tan mal como nosotros, eran demasiado delicadas. Así que si queríamos que se hiciera algo de limpieza, teníamos que hacerla nosotros mismos. Cada pocos meses retiraban con un torno la gruesa escotilla de la cubierta de popa y dejaban entrar a las aves limpiadoras. Bueno, primero tenían que dejar salir el olor (y no había demasiados voluntarios para el trabajo del torno); luego seis u ocho de las aves menos quisquillosas revoloteaban cautelosamente alrededor de la escotilla durante aproximadamente un minuto antes de entrar. No recuerdo el nombre de todas -de hecho una de esas parejas ya no existe-, pero ya sabéis a qué clase de aves me refiero. ¿Habéis visto hipopótamos con la boca abierta mientras luminosos pajarillos picotean entre sus dientes como higienistas dentales enloquecidos? Imaginaos eso en una escala mayor y más sucia. No soy nada remilgado, pero hasta yo me estremecía ante la escena que se veía bajo cubierta: una hilera de monstruos bizcos a los que les están haciendo la manicura en una cloaca.</p>
<p>En el arca había una disciplina estricta; eso es lo primero que hay que dejar claro. No era como esas arcas de madera pintada con las que tal vez hayáis jugado de niños: todas las parejas felices mirando alegremente por encima de la barandilla desde la comodidad de sus bien fregadas celdillas. No os imaginéis un crucero por el Mediterráneo en el que jugáramos lánguidamente a la ruleta y todo el mundo se vistiera para la cena; en el arca sólo los pingüinos llevaban frac. Recordad: era una travesía larga y peligrosa, a pesar de que algunas de las reglas habían sido fijadas de antemano. Recordad también que teníamos a todo el reino animal a bordo: ¿habríais puesto a un leopardo a la distancia de un salto de un antílope? Ciertas medidas de seguridad eran inevitables y aceptamos cerraduras de doble clavija, inspecciones de las celdillas y un toque de queda nocturno. Pero, lamentablemente, también había castigos y celdas de aislamiento. Alguien de las alturas se obsesionó con la idea de obtener información, y ciertos viajeros aceptaron hacer de soplones. Lamento tener que informar que chivarse a las autoridades era a veces una práctica muy extendida. No era una reserva natural, aquella arca nuestra; a veces se parecía más a un buque prisión.</p>
<p>Me doy cuenta de que los relatos difieren. Vuestra especie tiene una reiterada versión que aún encanta hasta a los escépticos, mientras que los animales tienen un compendio de mitos sentimentales. Pero claro, ellos no van a hacer zozobrar el barco, ¿verdad? No cuando han sido tratados como héroes, no cuando se ha convertido en una cuestión de orgullo el que todos y cada uno de ellos puedan alardear de que su árbol genealógico se remonta hasta el arca. Fueron elegidos, soportaron penalidades, sobrevivieron: es normal que adornen los episodios embarazosos, que tengan oportunos fallos de memoria. Pero yo no me siento obligado a eso. Nunca fui elegido. En realidad, como a otras varias especies, no me eligieron deliberadamente. Fui un polizón; yo también sobreviví; escapé (desembarcar no fue más fácil que embarcar) y he prosperado. Estoy un poco apartado del resto de la sociedad animal, que todavía tiene sus reuniones nostálgicas; incluso hay un Club de Lobos de Mar para especies que nunca se marearon. Cuando recuerdo la travesía, no tengo ninguna sensación de estar obligado a nada; la gratitud no pone ningún churrete de vaselina en las lentes. De mi relato podéis fiaros.</p>
<p><a href="http://farm4.static.flickr.com/3086/3131060010_7d6a1cb447.jpg"><img class="aligncenter" title="Arca de Noé" src="http://farm4.static.flickr.com/3086/3131060010_7d6a1cb447.jpg" alt="" width="500" height="399" /></a></p>
<p>Probablemente habréis comprendido que el &#8220;arca&#8221; no era un solo barco. Fue el nombre que le pusimos a toda la flotilla (difícilmente se habría podido meter a todo el reino animal en algo que sólo tenía trescientos codos de largo). ¿Que llovió cuarenta días y cuarenta noches? Bueno, naturalmente que no, eso no habría sido más que un verano inglés normal. No, llovió durante más o menos año y medio, según mis cálculos. ¿Y que las aguas cubrieron la tierra durante ciento cincuenta días? Engorden esa cifra hasta unos cuatro años. Y así, todo. Vuestra especie siempre ha sido una calamidad para las fechas. Yo lo atribuyo a vuestra curiosa obsesión por los múltiplos de siete.</p></blockquote>
<blockquote><p>Al principio el arca se componía de ocho buques: el galeón de Noé, que remolcaba el buque almacén, luego iban cuatro barcos ligeramente más pequeños, cada uno de ellos capitaneado por uno de los hijos de Noé, y detrás, a una prudente distancia (la familia era supersticiosa respecto a la enfermedad) el buque hospital. El octavo barco constituyó un breve misterio: una pequeña y veloz balandra con adornos de filigrana en madera de sándalo a lo largo de toda la popa, seguía un rumbo servilmente próximo al del arca de<br />
Cam. Si uno se ponía a sotavento a veces le tentaban extraños perfumes; en ocasiones, por la noche, cuando la tempestad amainaba, se oía una alegre música y risas agudas; ruidos que nos sorprendían, puesto que suponíamos que todas las esposas de todos los hijos de Noé estaban bien instaladas en sus propios barcos.</p>
<p>Sin embargo, este perfumado y alegre barco no era robusto: se hundió en una repentina tormenta, y Cam estuvo pensativo durante varias semanas. El buque almacén fue el siguiente que perdimos, en una noche sin estrellas cuando el viento había cesado y los vigías estaban adormilados. Por la mañana, lo único que arrastraba el buque insignia de Noé era un pedazo de gruesa maroma que había sido roída por algo que tenía agudos incisivos y la capacidad de aferrarse a las cuerdas mojadas. Hubo graves recriminaciones por ese motivo, puedo asegurároslo; de hecho, es posible que ésta fuera la primera ocasión en que una especie desapareció arrojada por la borda. Poco después se perdió el buque hospital. Hubo murmuraciones en el sentido de que los dos sucesos estaban relacionados, que la esposa de Cam -a la que le faltaba un poco de serenidad- había decidido vengarse de los animales. Al parecer, la producción de mantas bordadas de toda su vida se había hundido con el buque almacén. Pero nunca se pudo probar nada.</p>
<p>No obstante, el peor desastre, con mucho, fue la pérdida de Varadi. Vosotros conocéis a Cam, a Sem y al otro, el del nombre que empieza con J; pero no habéis oído hablar de Varadi, ¿verdad? Era el más joven y el más fuerte de los hijos de Noé; lo cual, naturalmente, hacía que no fuera el más querido en el seno de la familia. También tenía sentido del humor, o por lo menos se reía mucho, lo cual suele ser prueba suficiente para vuestra especie. Sí, Varadi siempre estaba alegre. Se le podía ver pavoneándose por el alcázar con un loro en cada hombro; les daba afectuosas palmadas en las ancas a los cuadrúpedos, que respondían con un bramido de agradecimiento; y se decía que mandaba su arca de una forma mucho menos tiránica que los otros. Pero ya ven: una mañana, al despertarnos, descubrimos que el barco de Varadi había desaparecido del horizonte, llevándose consigo una quinta parte del reino animal. Creo que os habría gustado el simurg, con su cabeza plateada y su cola de pavo real; pero el ave que anidaba en el árbol de la ciencia no fue mejor seguro contra las olas que el ratón de agua moteado. Los hermanos mayores de Varadi lo atribuyeron la mala navegación; dijeron que Varadi había pasado demasiado tiempo confraternizando con las bestias; incluso llegaron a insinuar que tal vez Dios le había castigado por alguna oscura ofensa cometida cuando era un niño de ochenta y cinco años. Pero hubiera lo que hubiere detrás de la desaparición de Varadi, constituyó una grave pérdida para vuestra especie. Sus genes os habrían ayudado mucho [...].</p></blockquote>
<p>Bello, ¿verdad? Pues hale, a regalarlo a los Amigos Lectores, que seguro que lo agradecen. Yo soy bastante fan y lo he regalado montones de veces, y nadie ha dicho nunca &#8220;ah, sí, aquel libro. Lo intenté, pero me aburrió y lo dejé&#8221;. O todos mienten o todos lo disfrutaron.</p>
<p>Me voy para el curro a uña de caballo. Disfruten su café y su lectura de la mañana.</p>
<p>Y, naturalmente, tengan cuidado ahí fuera, donde nadie sabe qué coño es la mirra.</p>
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		<title>Vinoso mar</title>
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		<pubDate>Sun, 07 Sep 2008 19:57:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Lector Constante</dc:creator>
				<category><![CDATA[Exhibición de atrocidades]]></category>
		<category><![CDATA[Quita, bicho!]]></category>

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		<description><![CDATA[Buenos días, Amigos y Desconocidos Lectores Constantes.
Que sí, que ya lo sé. Inconstante, negligente y todo lo demás que están pensando pero que son demasiado educados para poner en los comentarios. Soy todo eso y me disculpo por ello. La mies es mucha, Amigos, y los segadores son pocos y bastante vagos. Ando leyendo todo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Buenos días, Amigos y Desconocidos Lectores Constantes.</p>
<p>Que sí, que ya lo sé. Inconstante, negligente y todo lo demás que están pensando pero que son demasiado educados para poner en los comentarios. Soy todo eso y me disculpo por ello. La mies es mucha, Amigos, y los segadores son pocos y bastante vagos. Ando leyendo todo lo que puedo, anotando cosas para futuras entradas, recibiendo aportaciones estupendas de otros Amigos Lectores, recolectando imágenes y comenzando borradores que se quedan siempre a medias. Además, ya lo saben ustedes, tengo curro nuevo y todavía no sé hacerlo comme il faut. Por si fuera poco, estoy buscando pisito nuevo, porque mi hermana, la <strong>Hermana Constante</strong>, viene a pasar una temporadilla en Madrid y en mi pequeño zulo sólo le caben las piernas. Vamos, que he tenido lío, que ha hecho un calor bíblico y que todavía me espera mucho de ambas cosas. Snif.</p>
<p>Y ahora, puestas las cosas en su lugar, les cuento unas cuantas cosas. Entrada múltiple habemus. Toda suya.</p>
<p>*Julio pasó entre calor e insomnio. Agosto también fue el mes más cruel, con más calor y más insomnio. Pero llegó el día 29 y yo hice piñauuuu y salí disparada hacia <strong>Mallorca</strong>. No, no fui a tocar la tumba de <strong>Robert Graves</strong>. Fui a ver a una amiguita, a leer y a meter el cerebro debajo del agua, práctica que recomiendo a los Amigos Lectores que vivan sobre un contenedor de vidrio o junto a una guardería. No se oye nada bajo el agua, salvo ese lento y constante palpitar de un corazón gigantesco, que no tengo muy claro si sería el de <strong>Poseidón</strong> o el de la misma Tierra. Diez minutos de buceo y duerme uno como un bebé borracho, pueden creerme.</p>
<div id="attachment_612" class="wp-caption aligncenter" style="width: 385px"><img class="size-full wp-image-612" title="El lector bucea" src="http://www.lectorconstante.com/wp-content/uploads/2009/08/El-lector-bucea.jpg" alt="Splotch splatch" width="375" height="500" /><p class="wp-caption-text">Splotch splatch</p></div>
<p>Vaya por delante que yo, nacida y criada en la costa asturiana, recelo profundamente de la mar océana. Por dentro todo está salado y oscuro, por fuera se mueve demasiado y ya dijeron los griegos que nadie pasa el mar y vuelve intacto. Y luego están los dothrakis, los poderosos jinetes del mar de hierba, que desconfían del agua que no pueden beber sus caballos, sabia actitud que apruebo completamente. Leer a <strong>Conrad</strong>, a <strong>Stevenson</strong>, a <strong>Verne</strong> y a <strong>Defoe</strong> tampoco ayuda. El mar se come a la gente, destruye las cóncavas naves y alberga terrores de lo más terrorífico.</p>
<p>Bueno, pues ya no. Resulta que todo eso que les digo arriba se aplica al <strong>Cantábrico</strong>, que es el mar de los hombres del hierro, pero no al <strong>Mediterráneo</strong>, que es, como le gusta decir a mi amigo <strong>Gorin</strong>, un mar de monjas. El <strong>Mediterráneo</strong> está calentito y no es oscuro. Es salado, qué le vamos a hacer, pero también es liso y calmo, y puedes verte los pies cuando los metes dentro. Y por si eso fuera poco, resulta que hay cantidad de cosas bajo la superficie. Cosas vivas, Amigos. Cosas resbaladizas, escamosas, onduladas, plateadas, veloces, abrumadoras. Criaturas bellas, lo bastante amistosas como para pasarte al lado y lo bastante listas como para salir por aletas si te acercas demasiado.</p>
<p>Los <strong>salmonetes del fango</strong>, por ejemplo, andan por ahí luciendo bigotazo, pero luego se escurren bajo una roca cuando uno intenta trabar relaciones más íntimas con ellos. Esta pinta tienen:</p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><img title="Salmonete del fango" src="http://farm4.static.flickr.com/3247/2835197053_9379f38489.jpg" alt="Gluglú- dijo él." width="500" height="292" /><p class="wp-caption-text">En palabras del amigo Linneo, esto es un Mullus Barbatus. Alguien llamado Albert Kok le hizo esta foto y la puso amablemente a disposición de cualquiera que la necesitara. Gracias, Albert Kok.</p></div>
<p>Y dirán ustedes: ¿Bigotes? ¿Qué bigotes? Yo no veo bigotes ahí. Es cierto, no se le ven. Pero los tiene y bien hermosos. Miren, esto es un pariente del de arriba, el <strong>salmonete de roca</strong> o <em>Mullus Surmulatus</em>:</p>
<div id="attachment_622" class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><img class="size-full wp-image-622" title="Mullus surmulatus" src="http://www.lectorconstante.com/wp-content/uploads/2009/08/Mullus-surmulatus.jpg" alt="Soberbio perfil" width="500" height="375" /><p class="wp-caption-text">El robado se lo hizo un tal Hans Hillewaert en el Mar del Norte. Hans tiene un bonito apellido y un gran corazón: también puso su foto bajo una de esas licencias que nos permiten a los vagos usar el trabajo ajeno. Gracias, Hans.</p></div>
<p>¿Más bichos? Claro que sí. Montones. Y eso está bien, porque me permitió usar un palabro muy chulo, que es <strong><em>cardumen</em></strong>. Normalmente se emplea como sinónimo de <strong><em>banco de peces</em></strong>, es decir, un grupo de peces que van juntitos, nadando de forma sincronizada. Investigando un poco descubrimos que se usa <em>banco</em> cuando los peces se agrupan por especie y <em>cardumen</em> cuando se agrupan por parecido físico. Son listos, los bichos, y saben que ser muchos ayuda a sobrevivir en un contexto donde puedes ser el bocata de cualquiera en cualquier momento.</p>
<p>Vean. Esto es un banco y también un cardumen. Son de la misma especie y se parecen. Son <strong><em>Sarpas Salpas</em></strong> y las había a cientos, a miles.</p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><img title="Sarpas Salpas" src="http://farm4.static.flickr.com/3191/2836082202_2576013f7f.jpg" alt="" width="500" height="304" /><p class="wp-caption-text">La foto se la debemos otra vez al señor Albert Kok, Alá le dé la paz, la alegría y la descompresión perfecta.</p></div>
<p>Más sobre el <strong>cardumen</strong>:</p>
<p>a) Pásmense conmigo, Amigos: los peces <strong>no perciben su propio color</strong>. Da igual que sean de un gris discreto o de un naranja espectacular, ellos no se enteran. ¿Y cómo eligen entonces a compañeros parecidos para hacerse un cardumen? Pues no lo sabemos. Por algo lo llaman el misterioso mundo submarino. Investiguen un poco el asunto, que vale la pena.</p>
<p>b) El diccionario dice que <em>cardumen</em> es también <em><strong>multitud y abundancia de cosas</strong>, </em>pero solamente en Uruguay. Bueno, da igual. Usted puede decir <em>Voy a comerme un cardumen de croquetas</em> o <em>Casi me atropella un cardumen de ancianitos</em> y quedarse tan ancho. Pues no faltaba más.</p>
<p>c) Hale, todos a cantar. <em>Son tus cardúmenes, mujeeeer, los que me suliveeee-eee-llaaan</em>…</p>
<p>Cuántas cosas se aprenden cuando se mira bien, Amigos. Los bichos submarinos tienen nombres y aspectos estupendos, ya lo ven. Y la flora también es portentosa, aunque yo vi poca cosa reseñable, porque en la costa mallorquina predomina una especie de hierbajo que cubre hectáreas y que le sirve de pasto a la fauna. La bella <em><strong>Posidonia</strong></em>. Esto de aquí:</p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><img title="Posidonia, campo de" src="http://farm4.static.flickr.com/3251/2835239765_9fa04deecd.jpg" alt="" width="500" height="375" /><p class="wp-caption-text">Alberto Romeo hizo la foto de este montonazo de Posidonia. Gracias, señor Romeo.</p></div>
<p>Dan ganas de pasarle la segadora, a ver qué hay debajo, pero ya les digo que es el almuerzo y el refugio de los pececillos, así que estaría feo. No es que se la coman, pero la mordisquean bastante. Y si uno mira bien, lo mismo se encuentra algo como esto y se queda boquiabierto (y le entra agua en el tubo y protagoniza un vergonzoso acceso de tos subacuática, ehem).</p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><img title="Thalassoma pavo" src="http://farm4.static.flickr.com/3260/2836284712_5ed3722e71.jpg" alt="" width="500" height="339" /><p class="wp-caption-text">Un tal Anders Finn Jørgensen se metió en el agua y vino con esto. Gracias, señor Jørgensen.</p></div>
<p style="text-align: center;">
<p>Esa maravilla fue bautizada por <strong>Linneo</strong>, el Grande y Terrible, con el sonoro nombre de <strong><em>Thalassoma Pavo</em></strong>. Nosotros, en un alarde de sencillez, lo llamamos <em>Pez verde</em> o <em>Pez doncella</em>. Esta última denominación tiene su gracia, especialmente cuando uno encuentra un <em>pez doncella macho</em>, lo que suena, coincidirán conmigo, un poquito raro. Yo vi uno y no dije nada, porque estaba tosiendo. Luego ya vi más y mi amiguita me hizo el gesto subacuático de <em>Esto mola muchísimo</em>, que consiste en poner cuernos y agitarlos, como si uno estuviera en un concierto de algún veterano grupo heavy. Fuck yeah.</p>
<p>Un último hallazgo marino y les cuento otras cosas, venga. Andaba yo chapoteando, tosiendo y procurando no romperme nada contra una roca, cuando apareció <strong>esto</strong> junto a mi nariz.</p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><img title="Medusa bella y letal" src="http://farm4.static.flickr.com/3124/2835196887_b267363eff.jpg" alt="La foto se la hizo un tal wrda" width="500" height="375" /><p class="wp-caption-text">La mía estaba un poco más cerrada. La que ven aquí es la que encontró alguien llamado Wrda, que con una sangre fría digna de estas criaturas, le tomó la foto que ven. Bravo, Wrda.</p></div>
<p>Portentosa, ¿verdad? Yo creo que es una medusa, pero la wikipedia dice que es una <strong><em>Cotylorhiza tuberculata</em></strong>, y seguro que sabe mejor que yo lo que se dice.</p>
<p><em> </em>Le acerqué la manita, porque era un poco más lenta que el resto de los pececitos, y luego me lo pensé mejor. Asomé la cabeza y avisé a mi amiguita del hallazgo. <em>¡Tóxica! ¡Venenosa! ¡No la toques!</em>, dijo mi amiguita. Gñ. Bajamos otra vez a mirar y sí, tenía pinta de poder matar a un cachalote mediano. O, al menos, de poder provocarle un picor terrible, lo que tiene que ser una putada si no tienes manos con uñas para rascarte.</p>
<p>Con todo, me apetecía verla mejor y examinarla a placer, así que sugerí cogerla con cuidadito, cogerla con las gafas de buceo, cogerla rezando una plegaria, ponerla sobre la colchoneta… Mi amiguita dijo que nones. Gñ. Días después, chapoteando de vuelta a la costa, algo me rozó el brazo y me lo dejó como si lo hubiera metido en un brasero. Parece que mi amiguita tiene razón y que no es prudente tocarles los tentáculos a estos bichejos. Gñ de nuevo.</p>
<p>*Hale, fuera del agua. Procedemos a endulzar el equipo, es decir, a darle un agua dulce a las gafas y darse uno mismo un fregoteo en la ducha. ¿Y qué hacemos entonces? Patear la ciudad en busca de <strong>libros</strong>, naturalmente.</p>
<p>¿Creen que me olvido de ustedes bajo una palmera y junto al mar? Ja. Les traigo hallazgos mil. Bueno, hallazgos tres, para ser del todo exactos. Si usted se encuentra un buen día en <strong>Palma de Mallorca</strong>, por esas cosas de la vida o porque ahí se cansó de nadar, hágase un favor y dé una vueltecita hasta que encuentre esto:</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-634" title="Fiol Llibres" src="http://www.lectorconstante.com/wp-content/uploads/2009/08/Fiol-Llibres.jpg" alt="Fiol Llibres" width="375" height="500" /></p>
<p>Esta estupenda librería de segunda mano queda en… a ver, que mire… el número <strong>45A del Carrer des Oms</strong>. Si usted, Amigo Lector, es además Lector Políglota, va a disfrutar como un marrano en un charco: tienen una sección de <strong>idiomas</strong> abrumadora, y cuando digo abrumadora quiero decir que hay libros como para forrar una montaña (pequeña). Casi todos en inglés o alemán, porque ése es el idioma de los fulanos que les colonizan la ciudad durante todo el año, pero también hay mallorquín, catalán, francés, italiano y seguro que hasta croata.</p>
<p>La sección en castellano tampoco estaba nada mal, pero no pude hurgar a fondo ni meter el brazo hasta el hombro en las sobrecargadas estanterías, porque mi amiguita y yo llevábamos un buen rato paseando y teníamos muy bajo el nivel de cafeína. Ya volveré y ya les saquearé hasta el tuetanillo, ya. Mientras tanto, estos chicos tienen página. Ahí:</p>
<p><a title="Fiol Llibres Website" href="http://www.librohispano.com/l/fiol-llibres-antics-i-moderns/" target="_blank">http://www.librohispano.com/l/fiol-llibres-antics-i-moderns/</a></p>
<p>*Es duro elegir entre café y libro, pero es que no hay por qué hacerlo. Basta con corretear por el casco antiguo hasta encontrar <strong>el número 4A de la calle Can Fortuny</strong>. Allí está la librería <strong>Literanta</strong>, cuyo lema es <em>Llibres i Café</em>, tal cual. Esta pinta tiene la fachada:</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-635" title="Literanta fachada" src="http://www.lectorconstante.com/wp-content/uploads/2009/08/Literanta-fachada.jpg" alt="Literanta fachada" width="500" height="375" /></p>
<p>Dentro hay cientos de libros. En castellano y en mallorquín, de ficción y de ensayo, de poesía y de teatro, de niños y de adultos, alegría y alborozo. Esto es sólo una parte:</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-637" title="Literanta librería" src="http://www.lectorconstante.com/wp-content/uploads/2009/08/Literanta-librería.jpg" alt="Literanta librería" width="500" height="375" /></p>
<p>No hay, o yo no vi, sección de segunda mano, pero sí que había muchas cosas que ya no se encuentra uno tan fácilmente en las librerías standard. Y además, hay cafetería junto a los libros. Con sección de fumadores y todo, Dios les bendiga mucho.</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-638" title="Literanta cafetería" src="http://www.lectorconstante.com/wp-content/uploads/2009/08/Literanta-cafetería.jpg" alt="Literanta cafetería" width="500" height="375" /></p>
<p>Ahí me compré un par de cosillas muy recomendables, como el estupendo <em><strong>Breve historia de la locura</strong></em>.</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-639" title="Breve historia de la locura" src="http://www.lectorconstante.com/wp-content/uploads/2009/08/Breve-historia-de-la-locura.jpg" alt="Breve historia de la locura" width="324" height="500" /></p>
<p>Lo escribe, ya lo ven, <strong>Roy Porter</strong>, y lo traduce <strong>Juan Carlos Rodríguez</strong>. El <strong>Fondo de cultura económica</strong> siempre merece la pena. Lo de <strong>Turner</strong> parece que es su sello en España, y no editan una mala ni de casualidad. Bravo por ellos.</p>
<p>Compré también una maravilla pequeña y vetusta, de la que les hablaré en la actualización sobre su autor, el caballero <strong>John Ruskin</strong>, Yaveh lo siente a su derecha, donde pueda contemplar paisajes alpinos. Hasta entonces, ni palabra del asunto. Si quieren ir investigando por su cuenta, <strong>Literanta</strong> tiene página:</p>
<p><a title="Literanta Website" href="http://www.literanta.com/" target="_blank">http://www.literanta.com/<br />
</a></p>
<p>*En fin, que salimos de allí con nuestros libros bajo el brazo y, caminando, nos dimos de morros con otro lugar prometedor, bien cerquita de <strong>Literanta</strong>. Este lugar:</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-640" title="El bazar del libro" src="http://www.lectorconstante.com/wp-content/uploads/2009/08/El-bazar-del-libro.jpg" alt="El bazar del libro" width="500" height="375" /></p>
<p>No puedo decirles si es la cueva de Alí Babá, si los libreros son amables o si hay ejemplares polvorientos del códice calixtino porque, ay dolor, estaba cerrado. Pero tenía buena pinta, así que, si algún Amigo Lector se pasa por allí y nos rinde informe, pues estupendo. Si no, ya volveré yo y les contaré lo que encuentre digno de su atención y mis esfuerzos.</p>
<p>*Poco más les cuento, Amigos. Ya ven que me he pasado la semana entre esto,</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-641" title="El Lector Constante desayuna" src="http://www.lectorconstante.com/wp-content/uploads/2009/08/El-Lector-Constante-desayuna.jpg" alt="El Lector Constante desayuna" width="500" height="375" /></p>
<p>esto</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-642" title="El Lector Constante chapotea" src="http://www.lectorconstante.com/wp-content/uploads/2009/08/El-Lector-Constante-chapotea.jpg" alt="El Lector Constante chapotea" width="500" height="375" /></p>
<p>y esto,</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-643" title="El Lector entre libros" src="http://www.lectorconstante.com/wp-content/uploads/2009/08/El-Lector-entre-libros.jpg" alt="El Lector entre libros" width="375" height="500" /></p>
<p>es decir, con el felizómetro altísimo, un ligero y sospecho que efímero bronceado, un montón de libros que añadir a la pila y un par de productos típicos de la isla, para agasajar a amigos y parientes. Yijuuu.</p>
<p>Para que el felizómetro no baje, ahora mismo me voy a la ducha, de ahí al hermoso Templo de Debod y de ahí al cine. Tengo una semana de escritura en casa por delante, así que a lo mejor saco un ratito y les cuento cosas que ustedes deberían leer y por qué. Se acerca el otoño, mejor que tengamos muchos libros cuando llegue, por si acaso.</p>
<p><strong>Créditos</strong> y nos vamos.</p>
<p>*Todas las imágenes se emplean sin ánimo de lucro y únicamente para hacerles más felices y más sabios a ustedes, Amigos Lectores. Todas tienen dueño y licencia de uso.</p>
<p>*La imagen del <strong><em>salmonete de fango</em></strong> se la debemos, como se dijo, a <strong>Albert Kok</strong>. Está tomada de esta dirección wiki, donde ustedes pueden ir a echarle un vistazo en mejor tamaño:</p>
<p><a title="Mullus Surmuletus en Wikipedia" href="http://commons.wikimedia.org/wiki/Image:Mullus_surmuletus.JPG" target="_blank">http://commons.wikimedia.org/wiki/Image:Mullus_surmuletus.JPG</a></p>
<p>*La imagen del <strong><em>salmonete de roca</em></strong> es propiedad del señor <strong>Hans Hillewaert</strong>. También la encontré hurgando en wiki, y ustedes pueden hacerlo en:</p>
<p><a title="Salmonete de roca" href="http://commons.wikimedia.org/wiki/Image:Mullus_surmuletus.jpg" target="_blank">http://commons.wikimedia.org/wiki/Image:Mullus_surmuletus.jpg</a></p>
<p>*La imagen del <strong><em>cardumen de Sarpa Salpa</em></strong> es obra y propiedad de <strong>Albert Kok</strong>, ese titán de la cámara y el regulador. Secuestrada de:</p>
<p><a title="Sarpa Salpa por Albert Kok" href="http://commons.wikimedia.org/wiki/Image:Saupe6.jpg" target="_blank">http://commons.wikimedia.org/wiki/Image:Saupe6.jpg</a></p>
<p>*Del señor <strong>Alberto Romeo </strong>es la imagen de la <strong><em>Posidonia</em></strong>. Aquí la encontré:</p>
<p><a title="Posidonia, por Alberto Romeo" href="http://commons.wikimedia.org/wiki/Image:Posidonia_2_Alberto_Romeo.jpg" target="_blank">http://commons.wikimedia.org/wiki/Image:Posidonia_2_Alberto_Romeo.jpg</a></p>
<p>*El <strong><em>Pez doncella</em></strong> posó para el señor <strong>Anders Finn Jørgensen </strong>y la foto figura aquí:</p>
<p><a title="Pez doncella por Anders Finn Jørgensen" href="../Anders%20Finn%20J%C3%B8rgensen" target="_blank">http://commons.wikimedia.org/wiki/Image:Thalassoma_pavo.jpg</a></p>
<p>*La bella y letal medusa <strong><em>Cotylorhiza tuberculata</em></strong> fue fotografiada por un tal (o una tal) <strong>Wrda</strong>. El enlace a la imagen lo tienen aquí:</p>
<p><a title="Taking the ride by Wrda" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Imagen:Wrda_-_taking_the_ride_%28by-sa%29.jpg" target="_blank">http://es.wikipedia.org/wiki/Imagen:Wrda_-_taking_the_ride_(by-sa).jpg</a></p>
<p>*Las imágenes de la librería <strong>Literanta</strong> están tomadas de su <strong>página web</strong></p>
<p><a title="Literanta Website" href="http://www.literanta.com/" target="_blank">http://www.literanta.com/</a></p>
<p>su <strong>blog</strong></p>
<p><a title="Literanta blog" href="http://literanta.blogspot.com/" target="_blank">http://literanta.blogspot.com/</a></p>
<p>y su <strong>fotolog</strong></p>
<p><a title="Literanta fotolog" href="http://www.fotolog.com/literanta_fotos" target="_blank">http://www.fotolog.com/literanta_fotos</a></p>
<p>*El resto de las imágenes son obra (y se reproducen por cortesía) de mi amiga y anfitriona <strong>Marta Sáenz</strong>. Gluglú, amiga. Splotch, splatch.</p>
<p>Y ahora, al agua y al jabón. Que pasen un buen domingo, Amigos. No voy a ser yo la única.</p>
<p>Tengan cuidado ahí fuera, donde por allí resopla.</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Ora et labora (pero sobre todo, labora)</title>
		<link>http://www.lectorconstante.com/2008/07/01/ora-et-labora-sobre-todo-labora/</link>
		<comments>http://www.lectorconstante.com/2008/07/01/ora-et-labora-sobre-todo-labora/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 01 Jul 2008 13:59:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ingram</dc:creator>
				<category><![CDATA[El gato esperó un rato: Poesía]]></category>
		<category><![CDATA[Exhibición de atrocidades]]></category>
		<category><![CDATA[Lo que ustedes deberían leer]]></category>
		<category><![CDATA[Quita, bicho!]]></category>

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		<description><![CDATA[Buenos días, Amigos y Desconocidos Lectores Constantes.
Todos ustedes tenían razón, Amigos. Esto del ocio no podía durar, dijeron, y efectivamente, no ha durado. Ya tengo trabajo otra vez y, de hecho, es lo que debería estar haciendo mientras les escribo esto. Pero es que ya está bien, hombre, ya está bien, que llevo un mes [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Buenos días, Amigos y Desconocidos Lectores Constantes.<br />
Todos ustedes tenían razón, Amigos. Esto del <strong>ocio</strong> no podía durar, dijeron, y efectivamente, no ha durado. Ya tengo <strong>trabajo</strong> otra vez y, de hecho, es lo que debería estar haciendo mientras les escribo esto. Pero es que ya está bien, hombre, ya está bien, que llevo un mes sin hacer ni el huevo y el Lector se me oxida, ustedes se me amotinan en los comentarios y yo, a base de escribir lo que me piden y por lo que me pagan, pierdo la costumbre de escribir lo que me gusta. Tururú. Café, cigarrillo, <strong>Bowie</strong> y al tajo. Alehop.</p>
<p>El tiempo de ocio, de todas formas, fue fructífero. Volví a leer como en tiempos: un libro diario, a veces dos. ¿Y qué pasa cuando se lee tanto y tan bueno? Que uno convoca maravillas y prodigios nunca vistos. Es por ello que, en justa retribución a su fidelidad y su paciencia, hoy les traigo la <strong>Entrada Múltiple</strong>, que va a figurar bajo montones de categorías, porque tiene un poco de esto y un poco de aquello, para que nadie se quede descontento y me saque luego cantares. Habrá primicias y habrá asuntos que ya hace tiempo que quería comentarles, pero no encontraba el momento adecuado. Será un poco caótica, pero ustedes me quieren bien y no me tienen en cuenta esas cosas, ¿verdad? Pues hale, a leer.</p>
<p><strong>a</strong>) ¿Ustedes saben lo que es un <strong>krugerrand</strong>? Yo no tenía ni idea. Suena a teutón que carraspea o a deliciosa galleta elaborada con canela, limón y jengibre por una abuelita en un cuento noruego. Pues no, porque resulta que un <strong>krugerrand</strong> es esto:</p>
<p><img title="Kruger krugerrand" src="http://farm4.static.flickr.com/3090/2629360926_b3e43274dd.jpg" alt="Kruger krugerrand" /><br />
Una moneda, sí, pero no una moneda cualquiera. Ese elogio tan común que dice <em>Fulanito vale su peso en oro</em> no es cierto. Fulanito, normalmente, no vale ni para abono. Pero el <strong>krugerrand</strong>, Amigos, vale exactamente su peso en oro: una onza contante y sonante. Según una amiga traductriz, <strong>Miss N</strong>, la palabra <em>krugerrand</em> puede traducirse como <em>el borde de la jarra</em>. Sería hermosísimo que esta moneda estuviera hecha de bordes de jarra de oro, pero no, nada que ver: la acuñó el gobierno sudafricano para darle salida al oro del país, y le puso por un lado al <strong><em>springbok</em></strong>, que además de ser un bonito antílope es un símbolo nacional, y por el otro al señor <strong>Paul Kruger</strong>, presidente de la vieja República de Sudáfrica. Ese señor tan seriote de ahí arriba y este bicho tan chulo de aquí abajo.</p>
<p><img title="Springbok krugerrand" src="http://farm3.static.flickr.com/2282/2628542365_b510b6457f.jpg" alt="Springbok krugerrand" /><br />
Ahora que ya saben en qué moneda hay que pagar el rescate de un rey, sepan también que la iniciativa de Sudáfrica tuvo seguidores y que otras naciones acuñaron también su monedita brillante. Detrás del <strong>krugerrand</strong> aparecieron la Hoja de Arce de Oro canadiense, la Pepita australiana, el Águila de Oro americana y, agárrense, la <strong>Filarmónica de Viena</strong>. Mi regocijo es absoluto, Amigos. No vuelvan a decirle a Fulanito que vale su peso en oro. Díganle, si acaso, que vale unas cuarenta filarmónicas de Viena y todos seremos mucho más sabios y felices.</p>
<p><strong>b</strong>) Seguro que ustedes, fieles lectores de lo raro y lo torcido, saben ya lo que es un <strong>basilisco</strong>. Pero igual no, así que, por si alguno anda despistado, vamos a ponerle cara. Esta pinta tiene:</p>
<p><img title="Basilisco" src="http://farm4.static.flickr.com/3060/2627162951_fc7ccf2961_o.jpg" alt="Basilisco" /></p>
<p>Y dice el señor <strong>Gustavo Bueno Sánchez</strong> en su <em>Ontogenia y filogenia del basilisco</em>:</p>
<p>***</p>
<blockquote><p>P<span style="font-family: arial; font-size: x-small;">oco, o nada, suscita la palabra <strong><em>basilisco</em></strong> al ciudadano medio, incluso universitario actual. Incorporada en sintagmas como <em>estar hecho un basilisco, tener ojos de basilisco </em>o <em><strong>¡estate quieto, basilisco, demonio coronado!</strong>,</em> son escasos quienes se paran a reflexionar sobre el significado de la palabra aislada. En los diccionarios se mantiene un lacónico «animal fabuloso al cual se atribuía la propiedad de matar con la vista». Sin embargo, tras este nombre, se encierra uno de los mitos más ricos que se hayan dado. Su importancia radica no sólo en la abundancia de matices, circunstancias y atributos que le rodean, sino en el hecho de su antigüedad y presencia en culturas, tradiciones y pueblos bien diferentes. </span></p></blockquote>
<p align="justify"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;">***</span></p>
<p>Las <span style="font-weight: bold">negritas</span> son mías, porque estoy dispuesta a contraer matrimonio con cualquiera que me diga <span style="font-style: italic">¡estate quieto, basilisco, demonio coronado!</span> No, ahora ya no vale. Pero mientras aguardo a las hordas de Lectores Constantes que piensan venir, anillo en mano, a intentarlo de todas formas&#8230; ¿qué es, exactamente, el bicho prodigioso del que hablamos? ¿Puedo encontrármelo cuando me decida por fin a desatascar el fregadero? <span style="font-weight: bold">Borges</span> nos lo cuenta, préstenle oído:</p>
<p><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;">***</span></span></p>
<blockquote><p><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;">En el curso de las edades, el <span style="font-weight: bold">Basilisco</span> se modifica hacia la fealdad y el horror y ahora se lo olvida. Su nombre significa &#8220;<span style="font-weight: bold">pequeño rey</span>&#8220;; para <span style="font-weight: bold">Plinio el Antiguo</span>, el Basilisco era una <span style="font-weight: bold">serpiente</span> que en la cabeza tenía una mancha clara en forma de corona. A partir de la Edad Media, es un <span style="font-weight: bold">gallo</span> cuadrúpedo y coronado, de plumaje amarillo, con grandes alas espinosas y cola de serpiente, que puede terminar en un garfio o en otra cabeza de gallo. El cambio de la imagen se refleja en un cambio de nombre; <span style="font-weight: bold">Chaucer</span>, en el siglo XIV, habla del <em>basilicock</em>. Uno de los grabados que ilustran la <span style="font-style: italic">Historia Natural de las Serpientes y Dragones</span> de <span style="font-weight: bold">Aldrovandi</span> le atribuye escamas, no plumas, y la posesión de ocho patas. </span></span></span></p>
<p><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;">Lo que no cambia es la virtud mortífera de su mirada. Los ojos de las gorgonas petrificaban; <span style="font-weight: bold">Lucano</span> refiere que de la sangre de una de ellas, <span style="font-weight: bold">Medusa</span>, nacieron todas las serpientes de Libia: el <span style="font-weight: bold">Áspid</span>, la <span style="font-weight: bold">Anfisbena</span>, el <span style="font-weight: bold">Amódite</span>, el <span style="font-weight: bold">Basilisco</span>. </span></span></span></p>
<p><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;">El <span style="font-weight: bold">Basilisco</span> reside en el desierto; mejor dicho, crea el desierto. A sus pies caen muertos los pájaros y se pudren los frutos; el agua de los ríos en que se abreva queda envenenada durante siglos. Que su mirada rompe las piedras y el pasto ha sido certificado por <span style="font-weight: bold">Plinio</span>. El olor de la comadreja lo mata; en la Edad Media se dijo que el canto del gallo. Los viajeros experimentados se proveían de gallos para atravesar comarcas desconocidas. Otra arma era un espejo; al Basilisco lo fulmina su propia imagen.</span></span></span></p>
<p><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;">Los enciclopedistas cristianos rechazaron las fábulas mitológicas de la <em>Farsalia</em> y pretendieron una explicación racional del Basilisco. (Estaban obligados a creer en él, porque la Vulgata traduce por &#8220;basilisco&#8221; la voz hebrea <em>Tsepha</em>, nombre de un reptil venenoso.) La hipótesis que logró más favor fue la de un huevo contrahecho y deforme, puesto por un gallo e incubado por una serpiente o un sapo.</span></span></span></p></blockquote>
<p>***</p>
<p>Así de hermosas son las criaturas nacidas de la imaginación de los antiguos. El Lector Constante que se vista por los pies debería conocerlas y adorarlas, porque fueron el prodigio de una época más joven y porque significan sin existir, que ya es más de lo que conseguiremos algunos en toda una vida real, prosaica y más bien carnosa. El <strong>basilisco</strong> es el <strong>demonio</strong>, porque es monstruoso y repugnante, porque procede de la serpiente, fuente del pecado, y porque destruye la obra de Dios. También porque lo derrota el gallo, imagen alegórica de Jesucristo, claro cantor del alba. Y puede también el <strong>basilisco</strong> ser la <strong>dama inmisericorde</strong>, el amor contrariado, porque mata con la mirada. ¿Ven cuánto símbolo y cuánta cosa bonita? Pues ya tardan en explorar a conciencia el mito y en volver maravillados a contarlo. Venga, una ayudita:</p>
<p>*Para Lectores Constantes y Tenaces, el artículo del señor <strong>Gustavo Bueno Sánchez</strong> puede ser muy útil. Pueden encontrarlo aquí:</p>
<p><a title="Ontogenia y filogenia del basilisco" href="http://www.filosofia.org/rev/bas/bas10107.htm">http://www.filosofia.org/rev/bas/bas10107.htm</a></p>
<p><img title="Ontogenia y filogenia del basilisco" src="http://farm4.static.flickr.com/3032/2627146807_3415afb2af_o.jpg" alt="Ontogenia y filogenia del basilisco" /></p>
<p>*La cita de <strong>Borges</strong> procede del estupendo, estupendo <strong><em>Libro de los seres imaginarios</em></strong>, que escribió al alimón con <strong>Margarita Guerrero</strong>. Le dedica a cada bicho un par de páginas solamente, pero su selección incluye animales <strong>metafísicos</strong>, animales soñados por <strong>Kafka</strong> o <strong>Poe</strong>, animales <strong>esféricos</strong>, ángeles, demonios y alimañas de todo pelaje. Hale, a por él, que está baratito en <strong>Alianza</strong>.</p>
<p>*Cualquier <strong>bestiario medieval</strong> merece un largo, largo vistazo, especialmente por los grabados que suelen ilustrarlos. Yo recomiendo el que tengo más a mano, escrito por <strong>Ambroise Paré</strong> e introducido, traducido y anotado por <strong>Ignacio Malaxecheverría</strong>. Lo edita <strong>Siruela</strong> y tiene este aspecto:</p>
<p><img title="Monstruos y prodigios" src="http://farm1.static.flickr.com/24/66520719_811c578738.jpg" alt="Monstruos y prodigios" /></p>
<p>Además de ser bestiario, es también tratado de <strong>teratología</strong>. Es decir, habla de animalitos curiosos, como la jirafa, pero también de anomalías de la especie humana, como los siameses o los hermafroditas. Y las ilustraciones tienen este tierno e ingenuo aspecto:</p>
<p><img title="Tipos de gemelo" src="http://farm4.static.flickr.com/3084/2627273645_a4b19fbf14.jpg" alt="Tipos de gemelo" /></p>
<p>*Los Lectores que arrojan su red a la Red deberían visitar el siguiente enlace y pasmarse con la erudición y la lengua del amigo que lo escribe, <strong>Monsieur Tiffauges</strong>, a quien Yaveh guarde un cómodo sillón a su derecha, donde haya buena luz para leer. <strong>De monstruos y prodigios</strong>, se llama este paraíso de manjares envenenados y licores fuertes:</p>
<p><a title="De monstruos y prodigios" href="http://bronwyndaena.blogspot.com/">http://bronwyndaena.blogspot.com/ </a></p>
<p>*Por último, los Amigos Lectores que estén criando un <strong>Pequeño Lector Constante</strong> harán bien en regalarle este libro:</p>
<p><img title="El paquete parlante" src="http://farm4.static.flickr.com/3060/2627146865_4e52fcf809_o.jpg" alt="El paquete parlante" /></p>
<p>Lo edita <strong>Alfaguara</strong>, lo traduce increíblemente bien <strong>María Luisa Balseiro</strong> (bravo por la <em>panahoria</em>) y lo ilustra <strong>Alicia Sancha</strong>, también con una pericia envidiable. Y su criatura podrá leer pasmada la terrible historia del basilisco y de cómo lo combatieron Pedro, Simón, Penélope y el mago <strong>Hircio Horacio Salsiflán</strong> (otro aplauso para la traductora), ayudados por las minovacas, los fueguipatos, los sapos, los dragones, el duque comadreja Camemberto y otras estupendas criaturas.</p>
<p>Del autor, <strong>Gerald Durrell</strong>, que era este señor tan risueño</p>
<p><img title="Gerald Durrell y bicho peludo" src="http://farm4.static.flickr.com/3071/2627964434_c2c6f6f178.jpg" alt="Gerald Durrell y bicho peludo" /></p>
<p>les hablaré en otro momento, porque merece una entrada para él solito. Les adelanto que no hay libro que escribiera que no merezca reposar en la Biblioteca Constante, y que si su <strong>Pequeño Lector</strong> está creciendo sin conocerlo, de mayor será feo, olerá mal y dará patadas a las ancianas. Y usted no quiere <strong>eso</strong> viviendo en su casa, ¿verdad?</p>
<p><strong>c</strong>) Hale, ya está bien de recomendaciones. Se me quedan montones de cosas en el tintero, como el mito del <strong>catoblepas</strong>, que es una especie de tímido basilisco invertido, o las citas del fascinante libro <em><strong>El silencio del cuerpo</strong></em>, que escribe <strong>Guido Ceronetti</strong> y que está plagado de curiosísimos detalles sobre el hueso, el nervio, la carne y la sangre. Otro día será, y mientras tanto les puedo ir contando dos cosillas: que <strong>ya tengo trabajo</strong>, como les dije antes, y que <strong>ya no tengo ingrato</strong>, lo que es primicia rigurosa, aunque se hizo oficial hace un par de semanas.</p>
<p>Del trabajo puedo contarles que es en una serie, una sitcom para más señas, que emite Antena 3 y que se llama <strong>La familia Mata</strong>. Si ustedes son fans, me verán en créditos dentro de unos meses. Si nunca la han visto, no puedo recomendarles que la vean por mi causa, porque acabo de llegar y, siendo absolutamente sinceros al respecto, no tengo aún ni puta idea de cómo escribirla. En cosa de una hora estaré intentándolo, jurando en arameo y lamentando no haber aprendido más mañas de guión, o no haber nacido con más talento que lunares.</p>
<p>Del <strong>ingrato objeto de mis desvelos</strong> les cuento eso, que ya no ostenta el título de tal. Sigue viviendo y espero que lo haga por muchos años, pero ya no me desvela ni me atormenta. Y nunca fue realmente ingrato conmigo, pero no me negarán que el apelativo merece tomarse alguna licencia que otra.</p>
<p>La cosa es que me fui a Asturias a pasar el ocio y algo allí obró los milagros del <strong>bálsamo de Fierabrás</strong>. No sé si habrá sido el salitre, el queso de cabra o la falta del pretérito perfecto, pero el caso es que estoy curada. Completa y totalmente restablecida de esa condenada enfermedad que ya llevaba un año arrastrando y de la que no quería sanar, porque ya dijo <strong>Faulkner</strong> que entre la pena y la nada, elegiré siempre la pena. Y en este pueblo es que tenemos devoción por <strong>Faulkner</strong>.</p>
<p>El orgullo antecede a la caída, estarán pensando ustedes, pero no crean que no lo pensé yo también. Al ver que los síntomas remitían sin causa aparente, busqué <strong>pruebas irrefutables</strong>. Quedé con el ingrato y comprobé que ya no removía absolutamente nada en mis tripas: me pareció pequeño, tierno y agradable, pero eso fue todo. Así que alegría y alborozo, Amigos, porque yo tengo el felizómetro otra vez en su sitio y porque él puede corretear por ahí con su novia (o con un tapir, si le apetece) sin que a mí se me incendie el hígado. Yiiiiiiiju.<br />
<strong> d</strong>) Dicho todo lo cual, y en honor al amor y otras catástrofes, les dejo un último hallazgo. En Asturias estuve rebuscando entre viejas cajas de libros que languidecían en el hogar de una amiguita, la <strong>Traductriz Constante</strong>, y encontré tesoros largo tiempo escondidos. Les pasé un trapín, les saqué el polvo milenario y los releí de cabo a rabo. De alguno de esos hallazgos se nutrirán futuras entradas de esta <strong>Cornucopia de Lectura</strong>, pero hoy les traigo uno solamente.</p>
<p>Ya saben ustedes que aquí, <strong>poesía</strong> más bien poca, porque es un género difícil de leer y más aún de escribir, y porque el paraíso de un hombre es el infierno de otro. Pero eh, miren qué cosa más bella:</p>
<p>***</p>
<blockquote><p><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;">Ha brotado este odio como un vívido amor,<br />
sufriendo, y se contempla anhelante.<br />
Pide un rostro y una carne, como si un amor fuese.<br />
Han muerto la carne del mundo y las voces<br />
que sonaban, un temblor se ha apropiado de todo,<br />
la vida toda está suspendida de una voz.<br />
Bajo un éxtasis amargo transcurren los días<br />
en la triste caricia de la voz que regresa,<br />
empalideciendo nuestro rostro. No sin dulzura,<br />
esta voz al recuerdo le resuena despiadada<br />
y temblorosa: tembló una vez por nosotros.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p>
<p><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;">Pero la carne no tiembla. Sólo un amor<br />
incendiarla podría y este odio la busca.<br />
Todas las cosas y la carne del mundo<br />
y las voces no vale la caricia inflamada<br />
de aquel cuerpo y aquellos ojos. En el amargo éxtasis<br />
que se destruye a sí mismo, este odio reencuentra<br />
una mirada cada día, una rota palabra,<br />
y las aferra insaciable, como si un amor fuese.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p></blockquote>
<p>***</p>
<p>Esto se llama <em>Indiferencia</em> y lo escribió <strong>Cesare Pavese</strong>. Este señor:</p>
<p><img title="Pavese" src="http://farm4.static.flickr.com/3042/2551769725_6024e75054_o.jpg" alt="Pavese" /></p>
<p>Qué seriecito, ¿verdad? Es que no le iba muy bien, al pobre, y era de los que malviven pensando en la muerte, hasta que un buen día deciden no esperar más a que llegue y le salen al encuentro, con dos cojones. Vamos, que se tomó un puñado de somníferos en una habitación de hotel y dejó una nota muy breve escrita en la última página de un libro. <em>Perdono a todos y a todos pido perdón</em>, decía. Pobrinho.</p>
<p>Su poema más conocido es precisamente una cosilla sobre <em>la nera signora</em>, la <strong>muerte</strong>. Seguro que a ustedes les suena, pero ahí lo tienen, por si acaso:</p>
<p>***</p>
<blockquote><p><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: Arial,Helvetica,Geneva,Swiss,SunSans-Regular;">Vendrá la muerte y tendrá tus ojos-</span><br />
</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p>
<p><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;">esta muerte que nos acompaña</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p>
<p><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;">de la mañana a la noche, insomne,</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p>
<p><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;">sorda, como un viejo remordimiento</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p>
<p><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;">o un vicio absurdo. Tus ojos</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p>
<p><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;">serán una palabra vana,</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p>
<p><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;">un grito acallado, un silencio.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p>
<p><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;">Así los ves cada mañana</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p>
<p><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;">cuando te inclinas sola ante el espejo.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p>
<p><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;">¡Oh querida esperanza,</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p>
<p><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;">también nosotros aquel día</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p>
<p><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;">sabremos que eres la vida y la nada!</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p>
<p><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;">La muerte tiene una mirada para todos.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p>
<p><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;">Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p>
<p><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;">Será como abandonar un vicio,</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p>
<p><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;">como ver que emerge de nuevo</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p>
<p><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;">un rostro muerto en el espejo,</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p>
<p><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;">como escuchar un labio cerrado.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p>
<p><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;">Descenderemos al abismo, mudos.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p></blockquote>
<p>***</p>
<p>No puedo acreditar la <strong>traducción</strong>, porque no tengo a mano mi edición de sus poemas. Los he copiado ambos de un cuaderno escrito a mano allá por la adolescencia, cuando el amor, la muerte y salir el viernes son cosas tan, tan importantes. Vayan mis <em>scuse</em> al esforzado traductor de <strong>Pavese</strong>.</p>
<p><strong>e</strong>) Y con esto les dejo, Amigos, porque el trabajo nos hará libres, pero no será hoy. En cuanto a los habituales y siempre necesarios <strong>créditos</strong>, van a tener que disculparme los interesados. Los textos proceden todos de la fuente que se cita, las imágenes son casi todas de libre uso&#8230; y la que no lo es, se emplea sin ánimo de lucro y con intención educativa y blablabla. Ya sé que es una falta de respeto pasarse la autoría por la brinca del coño, pero es que a veces olvido anotar la procedencia de lo que encuentro y luego no soy capaz de volver a encontrarla. Me disculpo por ello de nuevo. Lo siento.</p>
<p>Y ahora, a trabajar. Tengan cuidado ahí fuera, donde nos espera un largo y cálido verano.<br />
<span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"><span style="font-family: arial; font-size: x-small;"> </span></span></span></span></span></span></span></span></p>
]]></content:encoded>
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		<title>Desde la oscura tierra vendría por tu voz</title>
		<link>http://www.lectorconstante.com/2008/03/28/desde-la-oscura-tierra-vendria-por-tu-voz/</link>
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		<pubDate>Fri, 28 Mar 2008 01:39:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ingram</dc:creator>
				<category><![CDATA[El gato esperó un rato: Poesía]]></category>
		<category><![CDATA[Exhibición de atrocidades]]></category>
		<category><![CDATA[Quita, bicho!]]></category>

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		<description><![CDATA[Buenas noches, Amigos y Desconocidos Lectores Constantes.
¿Recuerdan que les recomendaba, hace mucho, mucho tiempo, un libro estupendo que se llama La colina de Watership? Ya saben, la historia de los conejos. Les hago dos extractos y luego les cuento:
***
Los conejos sólo saben contar hasta cuatro. Todo lo que pase de ahí es hrair, &#8220;un montón&#8221;, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Buenas noches, Amigos y Desconocidos Lectores Constantes.</p>
<p>¿Recuerdan que les recomendaba, hace mucho, mucho tiempo, un libro estupendo que se llama <strong>La colina de Watership</strong>? Ya saben, la historia de los conejos. Les hago dos extractos y luego les cuento:</p>
<p>***</p>
<p><em>Los conejos sólo saben contar hasta cuatro. Todo lo que pase de ahí es <strong>hrair</strong>, &#8220;un montón&#8221;, &#8220;un millar&#8221;. De este modo, dicen <strong>U hrair</strong> (&#8220;los Mil&#8221;) para referirse colectivamente a sus enemigos, los <strong>elil</strong>, como ellos los llaman: zorros, comadrejas, armiños, búhos, gatos, el hombre, etc</em>.</p>
<p>***</p>
<p><em><strong>Tailí</strong> no se movió. De repente, a <strong>Avellano</strong> se le ocurrió que si <strong>Tailí</strong> había muerto -¿y qué otra cosa podía hacer que permaneciera tan silencioso en el barro?-, debía alejar en seguida a los otros antes de que la terrible pérdida les hiciera perder el valor y el ánimo, como sucedería si se quedaban junto al cuerpo. Además, el hombre vendría pronto. Quizá ya venía con su escopeta para llevarse al pobre <strong>Tailí</strong>. Tenían que marcharse; y él debía procurar que todos ellos -incluso él mismo- olvidaran lo sucedido, para siempre.</em></p>
<p><em>-Mi corazón se ha reunido con los Mil, porque hoy mi amigo ha dejado de correr- dijo a <strong>Zarzamora</strong>, citando un proverbio de los conejos</em>.</p>
<p>***</p>
<p>Mi corazón, Amigos y Vecinos, también se ha reunido con los Mil, porque <strong>Kowalski</strong>, el pequeño y fiel Bibliotecario Constante, dejó de correr hace un par de días. La bandera pirata ondea a media asta desde entonces. Era una criatura pequeña y tierna, y su existencia añadía cierta belleza y maravilla a la mía.</p>
<p>En su memoria, dos cosas les traigo hoy.</p>
<p>a) Un <strong>epitafio</strong> bellísimo, extraído de las cartas que <strong>Vincent Van Gogh</strong> le escribió a su hermano <strong>Theo</strong>. No sabría decir si se las recomiendo. Son estupendas en más de un sentido, pero también son la minuciosa descripción de la tristeza y la miseria que acompañaron al pintor durante los últimos años de su vida. Igual no tienen ustedes, Amigos, humor para tanta desdicha.</p>
<p>Lean, de todas formas, el hermoso, hermoso epitafio:</p>
<p>***</p>
<p><em>[...] Por una completa casualidad he hallado en un viejo periódico una frase escrita sobre una antigua tumba en los alrededores de aquí, en Carpentras. Fíjate en este epitafio, muy, muy, muy antiguo; del tiempo -digamos &#8211; de la Salambó de Flaubert. «<strong>Thébé, hija de Thelhui, sacerdotisa de Osiris, que nunca se quejó de nadie</strong>». Si ves a Gauguin, cuéntaselo.</em></p>
<p>***</p>
<p>b) Los amigos de <strong>Niviuk</strong> expresaron su pésame enviándome una versión musicada del bello poema <strong><em>La flor de mi cólera</em></strong>, de <strong>Thomas Bernhard</strong>. Es una lástima que no puedan oír la canción, que es de verdad buena, pero pueden pasmarse con el poema. No tengo la versión original, que imagino que estará en alemán, así que sólo puedo darles la traducción al inglés que hizo <strong>James Reidel</strong>, y la traducción al español que debemos a <strong>Niviuk</strong>. Es un extraño poema, me parece adecuado como pésame y, sin entenderlo del todo, lo encuentro tan sencillo y deleitoso como meter las manos en el agua. Disculpen lo insólito de la puntuación, pero la de <strong>Reidel</strong> la he copiado tal cual la encontré, y vaya uno a saber cómo será la de <strong>Niviuk</strong>. He puesto, porque me lo pedía el cuerpo, un par de comas de vocativo y pare usted de contar. Lean, Amigos:</p>
<p>***</p>
<p><em>The flower of my anger grows wild<br />
and everyone sees its thorn<br />
piercing the sky<br />
so that blood drips from my sun<br />
growing the flower of my bitterness<br />
from this grass<br />
that washes my feet<br />
my bread<br />
o Lord<br />
the vain flower<br />
that is choked in the wheel of night<br />
the flower of my wheat Lord<br />
the flower of my soul<br />
God despise me<br />
I am sick from this flower<br />
that blooms red in my brain<br />
over my sorrow. </em></p>
<p>***</p>
<p><em>Salvaje crece</em></p>
<p><em>la flor de mi cólera</em></p>
<p><em>todos son como la espina</em></p>
<p><em>que atraviesa el cielo </em></p>
<p><em>gotea la sangre de mi sol</em></p>
<p><em>crece la flor de mi amargura</em></p>
<p><em>de esta hierba</em></p>
<p><em>que lava mis pies</em></p>
<p><em>mi pan</em></p>
<p><em>oh Señor</em></p>
<p><em>la flor necia</em></p>
<p><em>que se ahoga en la rueda de la noche</em></p>
<p><em>la flor, Señor, de mi trigo</em></p>
<p><em>la flor de mi alma</em></p>
<p><em>despréciame, Dios</em></p>
<p><em>estoy enfermo de esa flor</em></p>
<p><em>que se abre, roja,</em></p>
<p><em>en mi cerebro</em></p>
<p><em>sobre mi pena</em>.</p>
<p>***</p>
<p>Con esto, Amigos, me voy a dormir. Estaré pronto de nuevo con ustedes, espero.</p>
<p>Tengan cuidado ahí fuera. Ya imaginarán por qué.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Hic sunt leones o El asombro al otro lado del mundo</title>
		<link>http://www.lectorconstante.com/2007/11/24/hic-sunt-leones-o-el-asombro-al-otro-lado-del-mundo/</link>
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		<pubDate>Sat, 24 Nov 2007 12:15:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ingram</dc:creator>
				<category><![CDATA[Exhibición de atrocidades]]></category>
		<category><![CDATA[Quita, bicho!]]></category>

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		<description><![CDATA[Buenos días, Amigos y Desconocidos Lectores Constantes.
Por increíble que parezca, estoy de nuevo con ustedes. Este ritmo tan desigual en las actualizaciones no me gusta más que a ustedes, pero la idea es que, en algún momento, pueda atenerme a una frecuencia más exacta. Una entrada o dos por semana sería adecuado, creo yo, aunque [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">Buenos días, Amigos y Desconocidos Lectores Constantes.</p>
<p align="justify">Por increíble que parezca, estoy de nuevo con ustedes. Este ritmo tan desigual en las actualizaciones no me gusta más que a ustedes, pero la idea es que, en algún momento, pueda atenerme a una frecuencia más exacta. Una entrada o dos por semana sería adecuado, creo yo, aunque también sería estupendo que el <strong>queso</strong> creciera en los árboles y que tuviéramos superpoderes. Y no ocurre, oigan. Así que yo haré lo que pueda con respecto a este <strong>Mapa para Orientarse en la Biblioteca</strong>, y a ver si un día me levanto y puedo dar saltos de quince metros (y recoger el queso de lo alto del ciprés).</p>
<p align="justify">Mientras tanto, inauguramos hoy una nueva sección: el <strong>Quita, bicho</strong>. Y dirán ustedes: &#8220;¿Bichos? ¿Por qué?&#8221;. A lo mejor no lo dicen, pero vamos a suponer que lo dicen. Y entonces yo contesto: &#8220;Por el <strong>asombro</strong>, Amigos&#8221;. Porque pasmarse es justo y necesario, y ya no resulta fácil hacerlo en un mundo sobreinformado como el nuestro. Vamos a poner un ejemplo sencillito que ilustre esta idea, para que lo pille hasta el del pupitre de atrás. Que le veo, que se está quedando frito.</p>
<p align="justify">Hace cinco siglos, Amigos, un puñado de fulanos se echó a la mar océana a ver qué había <strong>detrás de la línea del horizonte</strong>. Ya saben, todo ese lío de la <strong>conquista de América</strong>. Esos tíos sin duchar tenían motivos muy concretos y prosaicos para darse el paseíto que se dieron: vamos porque necesitamos rutas comerciales, porque hay que extender el cristianismo, porque su Majestad lo ordena, porque se me pone a mí en los cojones&#8230; Pero yo quiero pensar que también les movía otro impulso, uno más antiguo y más humano y más irresistible: la <strong>curiosidad</strong>. Había demasiado territorio marcado con el <em><strong>hic sunt leones</strong></em> y había que ir a echarle un vistazo. Así que se remangaron, se fueron a buscar las Indias  y encontraron el paraíso.</p>
<p align="justify">Y esto nos lleva otra vez al asombro. Nosotros hemos visto cosas que no creeríamos, si no fuera porque las hemos visto. Y a los conquistadores les ocurrió exactamente lo mismo, salvo que ellos partían con quinientos años de desventaja informativa. ¿Qué pensaría <strong>Núñez de Balboa</strong> cuando se asomó al <strong>Pacífico</strong>? ¿Qué cara pondría <strong>Cabeza de Vaca</strong> cuando vio las cataratas del <strong>Iguazú</strong>? Y además, resultó que el paraíso ya no era solamente territorio <strong><em>hic sunt leones</em></strong>: era también <em><strong>hic sunt dracones</strong></em>. Correteando por ese edén alucinante, había un sinnúmero de bichos rarísimos, llenos de plumas, dientes, garras, escamas y hasta dos y tres cabezas, seguro. El susto de esa panda de cuidadores de cerdos tuvo que ser mayúsculo.</p>
<p align="justify">En fin, no necesito decirles mucho más, porque ya está todo escrito. Esos años se llamaron la <strong>Era de los Descubrimientos</strong>, y los que estuvieron allí dejaron unas crónicas estupendas, llenas de asombro constante, y juramentos y protestas del tipo: &#8220;<span style="font-style: italic; font-weight: bold">Os juro que es cierto, que yo lo vi con estos ojitos</span>&#8220;. También los del otro lado, los tíos pequeños, morenos y vestidos de pluma y piel, se pasmaron considerablemente, pero no escribieron gran cosa al respecto, porque estaban muy ocupados cogiendo viruela, rezándole al dios más cercano o vendiendo caro el pellejo con sus espadas de obsidiana. Así que voy a recomendarles un par de lecturas básicas, y con eso dejamos la introducción y nos vamos otra vez a la sección que hoy se inaugura.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">
<p align="justify">Las crónicas de los conquistadores:</p>
<p align="justify">
<p align="justify">La de <span style="font-weight: bold">Bernal Díaz del Castillo</span>, que se llama <em><span style="font-weight: bold">Historia verdadera de la conquista de la Nueva España</span></em>, y de la que tienen una edición seleccionada, con notas para el estudio, cuadros cronológicos, glosario y demás cosas útiles, en <span style="font-weight: bold">Castalia</span>. A cargo del profesor <span style="font-weight: bold">Alberto Rivas Yanes</span>. No tengo la cámara de fotos a mano, así que les enseño la portada original, que es bastante bonita, y les hago un pequeño extracto debajo.</p>
<p align="justify"><a title="Photo Sharing" href="http://www.flickr.com/photos/23069232@N00/377881873/"><img width="414" height="643" alt="Díaz del Castillo" src="http://farm1.static.flickr.com/156/377881873_0b4933309c_o.jpg" /></a></p>
<p align="justify"><strong>Díaz del Castillo</strong> es de los de &#8220;<strong>yo estuve allí, así que hacedme caso a mí, y no a esos tíos que escriben de lo que no saben</strong>&#8220;.  Además de explicarnos montones de cosas interesantes que hizo y vio en tierra de nadie, es un relator estupendo, con un ojo increíble para la técnica narrativa. Les copio mi parte favorita, según la edición que he citado, y así podrán juzgar ustedes solitos.</p>
<p align="justify">Para que entiendan de qué va todo esto, tienen que saber que, estando <span style="font-weight: bold">Cortés</span> en <span style="font-weight: bold">Cozumel</span>, recibió noticia de que había dos españoles en la costa de <span style="font-weight: bold">Cotoche</span>, miembros de una expedición anterior, que habían sido capturados y eran esclavos de un cacique de la zona. Cortés mandó un mensajero, que llevaba cuentas y abalorios, es decir, el rescate de los prisioneros para el cacique, y dos cartas para los españoles, diciéndoles que fueran a Cozumel y se reunieran, ya libres, con sus hermanos de patria y fe, que les esperaban en su navío. Y así nos lo cuenta <span style="font-weight: bold">Díaz del Castillo</span>:</p>
<p align="justify">***</p>
<p align="justify">[...] y echaron en tierra los mensajeros con las cartas y el rescate, y en dos días las dieron a un español que se decía <strong>Jerónimo de Aguilar</strong>, que entonces supimos que así se llamaba, y de aquí en adelante así le nombraré. Y desque las hubo leído, y recibido el rescate de las cuentas que le enviamos, él se holgó con ello y lo llevó a su amo el cacique para que le diese licencia; la cual luego la dio para que se fuese adonde quisiese.</p>
<p align="justify">Caminó el Aguilar adonde estaba su compañero, que se decía <strong>Gonzalo Guerrero</strong>, que le respondió: &#8220;Hermano Aguilar, yo soy casado, tengo tres hijos y tiénenme por cacique y capitán cuando hay guerras: íos vos con Dios; que <strong>yo tengo labrada la cara y horadadas las orejas</strong>; ¿qué dirán de mí desque me vean esos españoles ir desta manera? E ya veis estos mis tres hijitos, cuán bonitos son. Por vida vuestra que me deis desas cuentas verdes que traéis, para ellos, y diré que <strong>mis hermanos me las envían de mi tierra</strong>&#8220;.</p>
<p align="justify">***</p>
<p align="justify">Qué bien puestos los tenía <strong>Guerrero</strong>, hombre de mar, natural de Palos. Se tatuó la cara, se puso unos pendientes, se arrejuntó con una nativa, se hizo indio y de ahí no hubo quien lo moviera. <strong>Aguilar</strong> intentó convencerlo, sin ningún éxito, y finalmente tuvo que renunciar e irse solito al lugar donde esperaba el navío de <strong>Cortés</strong>. Que, vaya por Dios, ya no estaba allí cuando llegó. Y hasta ahí puedo leer. El resto, se lo leen ustedes en sus casitas.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">
<p align="justify">También pueden echarle un vistazo a la crónica del caballero <span style="font-weight: bold">Alvar Núñez Cabeza de Vaca</span>, los <span style="font-weight: bold; font-style: italic">Naufragios</span>. La increíble historia del tío que entró por Florida, salió por Sinaloa y pasó ocho años de interminable caminar por esa tierra ignota y alucinógena. Seguramente fue el primer hombre blanco que vio <strong>bisontes</strong>.</p>
<p align="justify"><a title="Photo Sharing" href="http://www.flickr.com/photos/23069232@N00/377881870/"><img width="335" height="500" alt="Cabeza de Vaca" src="http://farm1.static.flickr.com/152/377881870_3671a107ab_o.jpg" /></a></p>
<p align="justify">
<p align="justify">Y para los fans del arrebato y del ahí me las den todas, está <em><strong>La aventura equinoccial de Lope de Aguirre</strong></em>, que escribió Ramón J. Sender y que es una maravilla. La búsqueda del Dorado, el descenso del Amazonas, los peligros de la selva marañona y el padecimiento de la <strong><em>tarumba equinoccial</em></strong>, que es el nombre científico del satán que le dio a este vasco desquiciado cuando decidió que iba a hacer exactamente lo que se le pusiera en los cojones. Imagínenlo con los estupendos rasgos de <strong>Klaus Kinski</strong> y disfruten, porque el libro lo merece (y la película también).</p>
<p align="justify">Y para entender cómo ocurrieron las cosas al otro lado del mundo, algo más actual:</p>
<p align="justify"><img alt="Jared Diamond" title="Jared Diamond" src="http://farm3.static.flickr.com/2379/2058721101_c957a7b159_o.jpg" /></p>
<p align="justify">
<p align="justify"><strong>Jared Diamond</strong> explica, de la forma más amena que puedan imaginar, cómo se las arregló una civilización para poner bajo su bota a otras. A base, por supuesto, de armas, gérmenes y acero. No quiero destriparles absolutamente nada. Lean y sean felices. Y ya que están, miren también algún <strong>bestiario medieval</strong>, que era el <em>Créase o no de Ripley</em>, el <em>Increíble pero cierto</em> de la época, e intenten experimentar un poquito de pasmo. Porque hemos perdido tanto asombro en el curso de nuestros viajes que vivimos con los sentidos completamente entumecidos. Nada nos deja ya boquiabiertos, nada nos maravilla más allá de diez segundos, y es una auténtica pena.</p>
<p align="justify">Eso les traigo hoy, Amigos: el <strong>pasmo cotidiano</strong>, que sólo es cosa de mirar con detalle y dejar actuar a la química de la sorpresa. ¿Y dónde podemos pararnos a mirar? Casi en cualquier parte.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">Por ejemplo: ¿ustedes han oído hablar de <strong>Mérgulo de Xantus</strong>? ¿Será un monje de la orden de San Benito, que pasó treinta y cuatro años amarrado al scriptorium, copiando los textos árabes que albergaba la biblioteca? ¿Algo parecido a esto?</p>
<p align="justify"><a title="Photo Sharing" href="http://www.flickr.com/photos/23069232@N00/375988861/"><img width="571" height="536" alt="Otro posible Mérgulo de Xantus" src="http://farm1.static.flickr.com/183/375988861_7e3db8b64b_o.jpg" /></a></p>
<p align="justify">
<p align="justify">Pues no. No hubo un <strong>Fray Mérgulo de Xantus</strong>, que sepamos. A lo mejor es otra cosa. Una cosa así de mona:</p>
<p align="justify"><a title="Photo Sharing" href="http://www.flickr.com/photos/23069232@N00/375988860/"><img width="430" height="287" alt="Mérgulo de Xantus" src="http://farm1.static.flickr.com/145/375988860_42e3de67e9_o.jpg" /></a></p>
<p align="justify"><strong>Mérgulo de Xantus</strong> (<em>Synthliboramphus hypoleuca hypoleucus</em>)</p>
<p align="justify">¿Qué nos dice la Red de este bichejo? Miren:</p>
<p align="justify">&#8220;<strong>Green y Wood</strong> (1939) reconocieron por primera vez a la subespecie del <strong>mérgulo de Xantus</strong> que anida en Isla Guadalupe como distintiva. El hábitat de reproducción conocido de esta subespecie por ahora se ha limitado a los <strong>islotes Negro</strong>, <strong>Zapato</strong>, <strong>Roca Gárgola</strong> y potencialmente en la <strong>roca sin nombre cerca de Toro</strong>. Es de importancia crítica para su conservación mantener los islotes como un refugio <strong>sin gatos</strong>, ya que el <strong>mérgulo de Xantus</strong> es sensible a los depredadores introducidos&#8221;.</p>
<p align="justify">No sé ustedes, yo me pasmo cada vez que lo veo. Mérgulo de Xantus, gracias a su padre científico, <strong>John de Xantus</strong>, que portaba un apellido definitivo. No habría sido lo mismo un mérgulo de Dupont, o de Linares, ¿verdad? Y además tiene miedito de los gatos, qué tierno. ¿Y el lugar en el que vive? Un islote llamado <span style="font-weight: bold">Negro</span> ya es una cosa bellísima, pero ¿qué me dicen del islote vecino, de ese <span style="font-weight: bold">Zapato</span>? <span style="font-weight: bold">Roca Gárgola</span> y la <span style="font-weight: bold">roca sin nombre</span> cerca de Toro también hacen subir enteros mi felizómetro.</p>
<p align="justify">Los que crean que tampoco es para tanto y que las cosas tienen el nombre que les damos y punto pelota, háganme el favor de buscar <span style="font-weight: bold">Madagascar</span> en un atlas. ¿Lo tienen? Pues echen un vistazo alrededor y díganme si no es portentoso y perfecto que haya unas islas llamadas <span style="font-weight: bold">Cargados Carajos</span>. Un carajillo (cargado) para el Lector Constante que me averigüe el gentilicio y me lo cuente en los comentarios.</p>
<p align="justify">El asombro continúa. En la isla de <strong>Rodríguez</strong>, junto a las islas de <span style="font-weight: bold">Cargados Carajos</span>, vivía otro pájaro perfecto: el <span style="font-weight: bold">solitario de</span> <strong>Rodríguez</strong> (<em>Pezophaps solitaria</em> o <em>Didus solitarius</em>), un primo carnal del <span style="font-weight: bold">dodo</span>, tótem venerado en la Biblioteca Constante por su estado extinto, su aspecto y su nombre latino: <span style="font-style: italic">didus ineptus</span>.</p>
<p align="justify"><img title="Solitario" alt="Solitario" src="http://farm3.static.flickr.com/2343/2059625622_3905d8dff1_o.jpg" /></p>
<p align="justify">Otro día hablaremos de él, de los naturalistas que se apresuraron a dibujarlo para dejar boquiabierto al mundo científico y de la importancia del Bestiario para que el universo no se resquebraje por los cimientos. Y del catoblepas, y del narval, y de todos los bichos que merecen una larga, larga mirada. Y de los bichos literarios, que también tienen lo suyo.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">Hoy, veneren al <span style="font-weight: bold">mérgulo de Xantus</span>. Los chavales de Greenpeace se lo agradecerán, porque viven angustiadísimos de que se nos extinga. No es que yo le desee nada malo al pajarito, pero a estas alturas ya importa poco que viva o muera. Ya no vive ninguno de los indios que fascinaron a <span style="font-weight: bold">Bernal Díaz del Castillo</span>, y los que se pasmaron leyéndole hace cinco siglos, también crían malvas hace ya tiempo. No importa. Lo que se ha leído no puede dejar de leerse y aquí estamos, con los ojos como lunas llenas y la boca abierta, pasmándonos de todo ello. Lectores Constantes y Asombrados, para siempre.</p>
<p align="justify">Tengan cuidado ahí fuera, donde las cosas son tan, tan raras.</p>
<p align="justify">
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Eres una sucia rata</title>
		<link>http://www.lectorconstante.com/2007/01/05/eres-una-sucia-rata/</link>
		<comments>http://www.lectorconstante.com/2007/01/05/eres-una-sucia-rata/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 05 Jan 2007 12:24:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>moresby</dc:creator>
				<category><![CDATA[Quita, bicho!]]></category>

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		<description><![CDATA[Buenos días, Amigos y Desconocidos Lectores Constantes.
Esta guía, como algunos de ustedes ya predijeron, tiene más altibajos que una Zodiac. Ora les actualizo el asunto a razón de entrada diaria, ora les abandono miserablemente en sus desiertos literarios personales. Dicho sea de paso, ésta es la primera vez que empleo el viejo ora… ora de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Buenos días, Amigos y Desconocidos Lectores Constantes.</p>
<p>Esta guía, como algunos de ustedes ya predijeron, tiene más altibajos que una Zodiac. Ora les actualizo el asunto a razón de entrada diaria, ora les abandono miserablemente en sus desiertos literarios personales. Dicho sea de paso, ésta es la primera vez que empleo el viejo ora… ora de los ejemplos del libro de lengua. ¿Se acuerdan? Ora… ora, ya… ya, bien… bien. En lo que mis profesores llaman “el habla” (es decir, la realización de la lengua), no me parece que se use demasiado. Bueh.</p>
<p>En fin, aquí me tienen de nuevo, trayéndoles a casita la flamante recomendación de la semana. He estado lejos de los cibercafés pero cerca de las bibliotecas, y he leído cosas muy bellas que ustedes deberían leer, porque el fin está cerca y vendrá como un ladrón en la noche, y no sabemos el día ni la hora, y sería una pena morirse sin haber leído algunas cosas. Sí, lo estoy diciendo por <strong>Gemma Rovira Ortega</strong>, traductora indolente de la última entrega de <strong>Harry Potter</strong>. He visto continentes moverse más deprisa, maldita vaga.</p>
<p>Volviendo a nuestra recomendación, permítanme que antes de explayarme les haga pasar por una pequeña prueba. Responda sinceramente. ¿Qué sentimientos le inspira esta imagen?</p>
<p><a title="Photo Sharing" href="http://www.flickr.com/photos/23069232@N00/54084934/"><img width="300" height="203" alt="Rattus_norvegicus" src="http://static.flickr.com/28/54084934_614a54f107_o.jpg" /></a></p>
<p>a) Asco, mucho asco. Preferiría comer cristales antes que acercarme a un bicho así. Y me está apeteciendo pegar un alarido que provoque minúsculas olas en mi taza de café.<br />
b) Cierta indiferencia. Es una rata corriente y moliente. A mí me van más las colegialas con faldita escocesa, no sé si me entiende.<br />
c) Interés. Las ratas molan. El Frente de Liberación de Alimañas mola. Deje de mirarme así, que yo no he dicho nada del depravado de la respuesta b).</p>
<p>Si usted ha respondido que a), es muy posible que la recomendación de hoy no le guste un pelo. Es una pena, pero qué le vamos a hacer. Las fobias es lo que tienen, que se acojona uno por tonterías. Mi amigo <strong>D.it</strong> tiene fobia a los tiburones, motivo por el cual se resiste ferozmente a ir a la playa, viajar en un avión que sobrevuele océanos o utilizar el bidet. Yo misma les tengo un pánico desmesurado a estos bichos:</p>
<p><a title="Photo Sharing" href="http://www.flickr.com/photos/23069232@N00/54084935/"><img width="449" height="500" alt="Manduca moth" src="http://static.flickr.com/32/54084935_943d0920ca.jpg" /></a></p>
<p>Dirán ustedes que no hay motivo para salir dando alaridos a la vista de una polilla, que son inofensivas y que no se conocen casos de personas mutiladas por haber encendido un farol en mitad de un descampado. Y seguro que tienen razón, pero yo no consigo olvidar aquella terrorífica plaga de polillas de hace seis veranos. Esas musculosas hijas de puta venían desde <strong>África</strong>, entraban en las casas particulares y se negaban a ser desahuciadas, por mucho que uno suplicase desde detrás de la puerta. Y así durante quince días. Argh.</p>
<p>Divago. Si usted ha respondido que b) o que c), entonces este libro puede interesarle. Las colegialas están bien, pero no son capaces de abrirse paso con los dientes a través del cemento.</p>
<p><strong>*LO QUE USTEDES DEBERÍAN LEER</strong></p>
<p>Levántense conmigo, Amigos y Desconocidos, para aplaudir con fervor a los muchachos de <strong>Alba Editorial</strong>, que han editado cosas tan bellas como la extensa biografía de <strong>Cole Porter</strong>, la imprescindible <strong>La tele que me parió</strong>, de mi paisano <strong>Pepe Colubi</strong>, el muy recomendable ensayo <strong>Durmiendo con extraterrestres</strong>, que les será comentado en esta misma Guía del Buen Leer, o el libro que nos ocupa hoy:</p>
<p><a title="Photo Sharing" href="http://www.flickr.com/photos/23069232@N00/54082379/"><img width="500" height="375" alt="Las ratas 003" src="http://static.flickr.com/25/54082379_450dd0b51f.jpg" /></a></p>
<p>Es posible que alguno de ustedes ya haya oído hablar antes del autor, porque <strong>Robert Sullivan</strong> es periodista, colaborador habitual (según la solapa) de <em>The New Yorker</em>, <em>Vogue</em> y el exótico <em>Condé Nast Traveler</em>. Ahí es nada.<br />
A lo largo de unas trescientas páginas, este señor nos cuenta cómo un buen día se levantó con ganas de estudiar la vida y los milagros de la rata común de Nueva York, más conocida en su casa como <em>Rattus norvegicus</em>, que pulula por callejones desiertos, edificios en ruinas y otros paraísos urbanos. Acampó en un callejón pequeño, oscuro y hediondo, pertrechado con unas gafas de visión nocturna, una silla plegable y un termo de café. Y se dispuso a observar y a escribir lo que viera.</p>
<p>Hay que concederle una cosa al señor <strong>Sullivan</strong>, y no se trata de la forma en que prescinde alegremente de las comas (lo que hay que atribuir más bien a su traductora, <strong>Carmen Aguilar</strong>) sin que el texto pierda coherencia. Hay que concederle el tesón y el empeño que le puso al asunto: no sólo acampó en el callejón ya mencionado para observar minuciosamente a las ratas residentes, sino que habló con empresas de exterminadores, acudió a convenciones del gremio, charló con vagabundos y otros habitantes del inframundo, leyó todo el material que pudo encontrar sobre estas fascinantes alimañas, y hasta se animó a hacer el <strong>Hemingway</strong> suburbano, acompañado de unos amiguetes ociosos y empleando una jaula repleta de apestosas exquisiteces que, en teoría, atraerían incluso a la rata más desganada.  Naturalmente, no consiguió cazar ni un mísero ejemplar, pero tanto las ratas como los amigos del autor se lo pasaron pipa.</p>
<p>Antes de continuar citándoles los párrafos más jugosos del libro, una advertencia. El señor <strong>Sullivan</strong> no es un artista de la pluma. Escribe razonablemente bien y se le sigue sin dificultad, pero tampoco es como para sacarlo a hombros de la redacción de su periódico. Se deja leer y eso es todo. Además, se extiende demasiado en reflexiones más o menos poéticas sobre Nueva York, y cae bastante en el tópico de establecer la clásica comparación entre la rata y el hombre, metáfora que me toca un poco los cojones, porque ya la he leído unas doscientas veces y porque me parece que requiere muy poca imaginación. A ver cuando se anima alguien a escribir algo tal que: <em>”Al contemplar a la rata común, evocamos la existencia de las toallitas de higiene íntima femenina. No solamente por su textura suave y húmeda, sino también por su comportamiento y sus hábitos de reproducción”</em>. No tendrá sentido, pero es más arriesgado que irse de cabeza al camino trillado.</p>
<p>Aclarada esa parte, una última advertencia: pueden leer en diagonal algunas partes del libro que, aunque no son propiamente un coñazo, tampoco tienen especial interés. El curtido Lector Constante sabrá distinguirlas él solito, espero. Yo prefiero contarles lo que deben leer con atención y regocijo. Por ejemplo, las historias que siguen:</p>
<p>**</p>
<p><strong>EL ORIGEN DE LAS RATAS DE COMPAÑÍA Y DE LABORATORIO</strong></p>
<p>*Es muy posible que fuera <strong>Jack Black</strong>, el cazador de ratas de la reina Victoria, quien emparentase a las ratas de compañía con el <em>Rattus norvegicus</em> salvaje. Jack Black cazaba ratas para la reina, pero también se quedaba con las que le interesaban. Vendió algunas a mujeres; en la época victoriana tener ratas como mascotas fue una moda pasajera: se dice que <strong>Beatrix Potter</strong> compró su rata mascota al mismísimo Jack Black.</p>
<p><a title="Photo Sharing" href="http://www.flickr.com/photos/23069232@N00/54086280/"><img width="150" height="150" alt="Rata blanca" src="http://static.flickr.com/32/54086280_bb4192c4bb_o.jpg" /></a></p>
<p>Black también crió una estirpe albina de <em>Rattus norvegicus</em>, que luego vendió en Francia a científicos. Las ratas de laboratorio se venden hoy directamente por correo electrónico. Cualquier científico puede pedir una rata según las necesidades de sus experimentos genéticos. La progenitora de la moderna rata de laboratorio es la <strong>rata Wistar</strong>, criada en los laboratorios Wistar de Filadelfia. He leído que la rata Wistar se desarrolló a partir de una rata albina que el Wistar Institute consiguió originalmente en Francia. Me gusta creer que todos los progresos de la época científica moderna derivados del trabajo con ratas de laboratorio son, en última instancia, resultado del trabajo de Jack Black, el audaz cazador de ratas.</p>
<p><strong>LA RATA SABE ADÓNDE VA</strong></p>
<p>Una de las cosas que más me fascinan de las ratas es que tengan noción de dónde están y de dónde han estado. Esto se explica porque les gusta estar en contacto con las cosas. Los biólogos dicen que las ratas son <strong>“tigmofílicas”</strong>, lo que quiere decir que <strong>”les gusta el tacto”</strong>. Tienen predilección por tocar las cosas mientras se desplazan. Sus derroteros son con frecuencia paralelos a paredes, rastros y curvas. En sótanos infestados andan por las vigas paralelas del techo, las superficies resbaladizas de grasa, las tuberías de desagüe. Al parecer, se sienten especialmente a salvo en los rincones, cuando pueden tocar una pared y a la vez tener una vía de escape.<br />
Cuando vienen y van en busca de comida, las ratas desarrollan una memoria del movimiento muscular, un sentido quinesiológico que les permite recordar las vueltas, la ruta, el recorrido hecho. Como las jóvenes siguen a las mayores, los trayectos se repiten y transmiten. A los exterminadores les gusta decir que, si hubiera alguna manera de echar abajo las paredes de un callejón o de una manzana infestada sin molestar a las ratas, éstas despertarían a la noche siguiente, se arriesgarían a salir y se desplazarían con absoluta precisión por las mismas rutas de la noche anterior, como si las paredes estuvieran todavía ahí. Recordarían las paredes. En la profundidad de sus tendones, las ratas saben historia.</p>
<p><strong>EL REY DE LAS RATAS</strong></p>
<p>Un fenómeno sólo en parte basado en hechos es el del <strong>”rey de las ratas”</strong>, un tipo de rata mencionado con frecuencia en el folklore ratuno. En general se considera que el <strong>”rey de las ratas”</strong> dirige a las demás cuando se juntan y van en manada. Los policías que patrullan de noche han declarado a veces haber visto uno de esos reyes al frente de una manada que cruza la calle. Los borrachos cuentan a menudo haberlos visto varias veces. Es verdad que de vez en cuando las ratas se desplazan en manadas enormes. Las he visto hacerlo. También es verdad que dentro de una colonia de ratas surge un macho dominante. Sin embargo no se trata de que una rata lidere a las demás.</p>
<p><a title="Photo Sharing" href="http://www.flickr.com/photos/23069232@N00/54084932/"><img width="377" height="350" alt="ratking" src="http://static.flickr.com/27/54084932_e5173a0cea_o.gif" /></a></p>
<p>Lo que ha despertado la idea de un mítico <strong>”rey de las ratas”</strong> es el fenómeno real de ratas cuyas colas se han enredado en el nido con las colas de otras ratas. La consiguiente maraña se llama <strong>”rey de las ratas”</strong>. Las ha habido de dimensiones que oscilan entre tres y treinta y dos ratas. A veces las ratas mueren, a veces las alimentan otras ratas y, por un tiempo, siguen vivas en el nido. En mitos y cuentos sobre ratas merodeadoras y asociaciones secretas de ratas, el <strong>”rey”</strong> suele sentarse en el centro de las ratas enredadas por la cola, y las ratas menores le sirven de trono.<br />
**</p>
<p>Además de estas cosillas más bien anecdóticas, hay un estudio detallado sobre la historia de las ratas en Nueva York, con hitos puntuales tal que la <strong>invasión de Rikers Island</strong> en 1915, o la increíble vida de <strong>Jesse Gray</strong>, extravagante personaje que consiguió movilizar a los inquilinos de la zona más miserable de Harlem para que denunciasen las asquerosas condiciones en las que vivían y se negasen a obedecer las órdenes de desahucio. Unas trece mil personas, que se dice pronto, <strong>”escandalizadas de su propio sufrimiento”</strong>, como apuntó la prensa, que convivían con ratas, basura e infecciones y que, por lo tanto, tenían ya muy poco que perder, se echaron a las calles. La comunidad negra, envalentonada por los recientes éxitos en el Sur  del movimiento de derechos civiles, se sumó encantada a la movilización. Los hispanos también arrimaron el hombro. La gente llevaba ratas muertas y vivas, y las arrojaba a las escaleras del ayuntamiento o las columpiaba por la cola ante los fotógrafos de la prensa. Esta huelga de inquilinos, la mayor que la ciudad haya conocido, acabó por dar resultado: los tribunales reconocieron las condiciones ruinosas de los edificios y se iniciaron las reparaciones.  <strong>Jesse Gray</strong>, entre arresto y arresto, siguió liderando follones de toda índole. Cuando le preguntaban qué lo había movido a organizar a la gente en defensa de sus derechos como ciudadanos, decía: <strong>”Tenía frío”</strong>.</p>
<p>¿Todavía dudan de la necesidad de echarle un ojo a este libro fascinante? Me cuesta creerlo. De todas formas, ahí va una historia más, extraída del capítulo 9, que hasta los vegetarianos militantes podrán leer con regocijo. He suprimido algunos párrafos y frases aquí y allá, porque son ustedes de la generación del videoclip, y yo sé que les cuesta fijar la atención en algo que dure más de diez segundos. Animalitos.</p>
<p>**</p>
<p><strong>PELEAS</strong></p>
<p>A través de Nueva York entraron a lo largo del siglo XIX en Estados Unidos veinticinco millones de personas. En la década de 1830 saltaban de las bodegas de los barcos anclados cerca de la costa mil personas al día. Y, además de vivir en covachas, los inmigrantes recién llegados hacían vida social. Durante muchos años, una de las formas de entablar relación consistía en apretujarse en pequeños antros –a veces llamados <strong>clubs de caballeros</strong>-, sentarse al borde de fosos inmundos y asistir a peleas de perros y ratas.</p>
<p>El antro más conocido era un lugar del puerto llamado <strong>Sportsman’s man</strong>, cuyo propietario y gerente era cazador y empresario de estas peleas: <strong>Christopher Keyburn</strong>, más conocido como <strong>Kit Burns</strong>. Kit Burns era tenaz, el rostro de tez rubicunda, robusto y musculoso, con grandes patillas en forma de chuleta. Cuando se emperifollaba, se ponía una camisa de color rojo chillón y tirantes. Había nacido en <strong>Donegal, Irlanda</strong>, y había llegado de niño a Nueva York. Abrió el Sportsman’s man en 1840, en el 273 de Water Street, un barrio considerado por quienes no vivían en él “antro de podredumbre moral”. Vecino de Kit era <strong>John Allen</strong>, también conocido como <strong>”el hombre más infame de Nueva York”</strong>, dueño de un salón de baile.</p>
<p>Como empresario de peleas entre perros y ratas, Kit hizo dinero suficiente para traerse a sus padres de Irlanda, y luego a su hermano, que se hizo policía. Kit fabricaba su propia bebida alcohólica y la vendía en el reñidero. Era el único alcohol que bebía, y lo hacía a razón de veinte vasos por día. Formó parte de una pandilla llamada los <strong>Conejos Muertos</strong>, una banda de la clase trabajadora irlandesa que defendía el barrio de otras pandillas “nativistas”, como la de los <strong>Chicos del Bowery</strong>.<br />
Se decía que al bar concurrían 250 personas decentes y 400 indeseables. El foso de las ratas estaba justo al final del local. Era un óvalo con suelo de tierra y paredes de madera, con bancos y palcos alrededor para los asistentes. Las ratas aparecían en jaulas de alambre del tamaño de un cubo grande, de cincuenta en cincuenta, chillando y siseando. Cuando los perros veían que las soltaban, aullaban y las ponían frenéticas. <strong>Jocko el Perro Fantástico</strong>, un perro cazador de ratas londinense, ostentaba el récord mundial: había matado cien en cinco minutos y veintisiete segundos.<br />
Cuando eran hombres los cazadores se esperaba de ellos que arrancaran la cabeza del animal. Muchas veces acababan con el rostro mordido y ensangrentado. Incluso a Kit le repugnaban estas escenas: se dice que echó a un individuo a patadas del local por intentar practicar esa modalidad. Aun así, cuando murió, su hija se casó con un degollador de ratas, Richard Toner, alias <strong>Dick la Rata</strong>.</p>
<p><a title="Photo Sharing" href="http://www.flickr.com/photos/23069232@N00/54086893/"><img width="508" height="368" alt="Lucha de perros y ratas en el antro de Burns" src="http://static.flickr.com/27/54086893_002b03907b_o.gif" /></a></p>
<p>A Kit le iban bien las cosas, hasta que apareció en escena <strong>Henry Bergh</strong>, fundador de la <strong>Sociedad de Prevención contra la Crueldad con los Animales</strong>. La gente lo señalaba por las calles, le llamaban “el bípedo ubicuo y humanitario”. “Ahí va el hombre que es bondadoso con los animales indefensos”, decían. Bergh era un tipo entregado a su trabajo: convenció a los tiradores de clase alta de que dispararan a bolas de cristal, en vez de a pichones vivos; expuso las crueles e insalubres condiciones que padecían las vacas lecheras en los sótanos de las fábricas de cerveza, donde las alimentaban con desechos de las destilerías: <strong>el delito de la leche bazofia</strong>, como se denominó. En 1860 centró su atención en las peleas de perros y luego en las peleas de ratas, un sector del ocio en el que Kit Burns ejercía un dominio indiscutible. En 1867, había conseguido la desarticulación de los reñideros más destacados.<br />
El único reñidero que seguía operando era el de Kit Burns.</p>
<p><a title="Photo Sharing" href="http://www.flickr.com/photos/23069232@N00/54088317/"><img width="172" height="200" alt="Henry Bergh" src="http://static.flickr.com/29/54088317_14c5680107_o.jpg" /></a></p>
<p>Kit estaba acostumbrado a las redadas. Se las ingenió para abrir un túnel al fondo del local a modo de vía de escape, un estrecho pasadizo diseñado para que uno o dos hombres pudieran cortarle el paso a la policía mientras los cazadores escapaban por la parte trasera. Pero Bergh era persistente y no cejó en la persecución, liderando una redada tras otra, hasta que Kit fue a parar a la cárcel. En el juicio, Kit hizo una elocuente pero extraña defensa de la caza recreativa de ratas, basándose en que, a su entender, las ratas no eran animales; no eran nada en realidad.</p>
<p><strong>-¡El señor Bergh llama animales a las ratas!</strong> –dijo Kit-.<strong>Cualquier persona con dos dedos de frente sabe que las ratas son <em>alimañas</em>. Bergh toma partido por las ratas y no nos deja matarlas porque cree que son animales. ¿No mataría él una rata si se la encontrara en su despensa? ¡Claro que sí! Pero ¿mataría un caballo si se lo encontrara en su patio, o en su mismísimo salón? Claro que <em>no</em>. ¿Por qué? Porque un caballo es un <em>animal</em>, pero la rata no. Yo <em>conozco a las ratas</em>. Sé que son alimañas y que hay que matarlas. Y si podemos sacar algún partido divirtiéndonos con su muerte, tanto mejor.</strong></p>
<p>La defensa no surtió el efecto deseado, y Kit y Bergh siguieron con su tira y afloja. Mientras tanto, en los alrededores del reñidero de Water Streer, los reformistas religiosos ocupaban tabernas y salones de baile y convocaban sesiones de oración. El propio John Allen alquilaba su salón de baile para esas reuniones religiosas. Kit recibió muchas ofertas para hacer lo mismo. Al ver que las cosas se ponían difíciles en el barrio, acabó por alquilarles el local a los religiosos durante una hora, al mediodía. Preguntado sobre si pensaba dejar el negocio de las ratas, contestó:</p>
<p><strong>-No, caballero, en esta casa los juegos seguirán como siempre. En cuanto se marchen esos tíos, mataremos unas ratas, tendremos un rato de jaleo y toda la juerga que usted quiera.</strong></p>
<p>Pero en diciembre de 1869 murió <strong>Belcher</strong>, su perro favorito, en una pelea contra un perro de Brooklyn. Kit dijo después que al perro lo habían desquiciado las reuniones devotas.</p>
<p><strong>-Nunca volvió a ser el mismo desde que se celebran. Han sido los cánticos, más que las plegarias, los que han acabado con él.</strong></p>
<p>Kit, afligido por la muerte de su perro, alquiló definitivamente el local entero durante tres años. Convertido en misión y hogar para mujeres descarriadas, lo llamaron <strong>Misión de Kit Burns</strong>. Tiempo más tarde abrió otro local, pero de nuevo fue arrestado y encarcelado. Aunque pocos años antes había sobrevivido en el local de Kerrigan a una cuchillada en el cuello, en la cárcel pilló un resfriado y murió antes de ser juzgado. El funeral congregó a miles de personas y la prensa se hizo eco de su muerte, publicando algunas notas de tributo y homenaje, y otras de censura y desaprobación.</p>
<p>Por su parte, después de evitar un número incalculable de torturas a los animales, Henry Bergh fue más lejos y fundó la <strong>Sociedad para la Prevención de la Crueldad con los Niños</strong>. A pesar de sus esfuerzos, durante un tiempo siguieron celebrándose peleas clandestinas y otros espectáculos parecidos: la gente quería reunirse, comer, beber, divertirse y, algunas veces, armar gresca. Algunos historiadores sostienen que el final de las peleas no llegó hasta que otro espectáculo deportivo barato, capaz de congregar multitudes, fue elegido por un creciente número de vecinos de los barrios deprimidos del centro de Nueva York y de todo Estados Unidos: <strong>el béisbol</strong>.<br />
**</p>
<p>Con esto terminamos por hoy. Si aún están despiertos, vayan a la biblioteca y llévense <strong>Ratas. Cuatro estaciones entre los vecinos menos queridos de Nueva York: su historia y hábitat</strong>. Ya saben: lo escribe <strong>Robert Sullivan</strong>, lo edita <strong>Alba Editorial</strong> en su serie <strong>Supervivencias</strong>, lo traduce <strong>Carmen Aguilar</strong>, y usted, Amigo Lector Constante, debería leerlo. Porque sí. Porque las ratas molan.</p>
<p>Tengan cuidado ahí fuera, donde las ratas roen, roen, roen.<br />
Yo me voy a la biblioteca.<br />
Constant Reader.<br />
[Nota: del monográfico <strong>Capote</strong>, mejor ni hablamos. Ya les explicaré lo que ha ocurrido en otra ocasión. Seguramente, cuando lo traiga por fin. Hasta entonces, no me echen sal en la herida, que bastante tengo ya con lo mío. Snif.]</p>
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